La Unión Europea coordinará el seguimiento de los desechos espaciales para proteger los satélites

La basura espacial supone unas pérdidas de 140 millones de euros por año a los operadores de satélites europeas, motivo por el que la UE vigilará y monitorizará estos desechos.

Planeta tierra

La Comisión Europea ha decidido este jueves establecer nuevos planes para coordinar la vigilancia y el seguimiento de los desechos espaciales con el fin de proteger a los satélites del Viejo Continente.

 

En la actualidad, los operadores de satélites europeos dependen casi exclusivamente de la protección y la vigilancia cosmonáutica de los Estados Unidos y la información que este país les suministra. Sin embargo, con la nueva propuesta comunitaria, la UE agrupará todas las capacidades y recursos de los Estados miembro, como telescopios terrestres, radares o centros de datos, para lograr la autosuficiencia en la protección de sus satélites.

 

La basura espacial se compone de objetos artificiales en la órbita de la Tierra que ya no tienen un propósito útil, como pueden ser piezas de naves espaciales. Se estima que hay hasta 600.000 objetos mayores de 1 centímetro y por lo menos 16.000 mayores de 10 cm en la órbita terrestre. El problema radica en que un objeto de más de 1 centímetro que golpee un satélite podría dañar o destruir los subsistemas o instrumentos de a bordo, mientras que una colisión con un objeto de más de 10 centímetros podría destruir el satélite por completo, de acuerdo a cifras de la Comisión Europea. El número de objetos peligrosos podrían superar el millón en 2020 si se mantiene el actual ritmo en los programas espaciales.


La única protección segura contra los desechos espaciales es controlar y catalogar los objetos en órbita. Una vez que se conoce la trayectoria de un objeto se hace un seguimiento activo que permite a los operadores de los satélites mover su órbita para esquivar la basura espacial.

 

El riesgo de colisión por satélite se calcula en menos de una vez cada tres años, pero algunos satélites de agencias espaciales europeas ya han alertado de que su promedio es de más de una maniobra al mes para evitar colisiones con algún resto espacial.

 

Las pérdidas económicas para los operadores de satélites europeos, derivadas de colisiones o maniobras costosas y riesgosas para evitar colisiones, se evalúa actualmente en alrededor de 140 millones de euros, según las cifras oficiales de la UE.

 

De los 950 satélites activos en la órbita de la Tierra en enero de 2011, el 19% eran europeos, según Booz & Company, de los cuales 389 satélites geoestacionarios se encontraban en órbita terrestre alta (usada principalmente para la comunicación vía satélite), 63 en órbita terrestre media (GPS) y 470 se encontraban en la órbita terrestre baja, que se utiliza sobre todo para la observación científica de la Tierra.

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