Internet a diez años vista

A pesar de su juventud, los aniversarios de Internet se festejan raramente, y de manera más bien sosa, con conferencias eruditas o encuestas a especialistas sobre el futuro de la Red. ¿Soportará la infraestructura la sobrecarga de tráfico? ¿Nos hará más dependientes y vulnerables?¿Qué nuevos cambios nos esperan en la esfera laboral? ¿Qué consecuencias tendrá sobre las familias? ¿Despegará finalmente la educación en línea? ¿Será cierto que los ciudadanos se implicarán más en la democracia? ¿Qué ocurrirá cuando se duplique el número de usuarios en todo el mundo? Estas son algunas de las preguntas que intenta responder un estudio reciente, tras consultar a más de un millar de expertos acerca de la evolución que seguirá Internet hasta 2014.

Puede decirse que Internet nació el 29 de octubre de 1969, cuando Leonard Kleinrock [www.lk.cs.ucla.edu], se dispuso a mandar un mensaje a través de la novísima red ARPANET desde la Universidad de California Los Angeles (UCLA) a sus colegas del Stanford Research Institute, cerca de San Francisco. Kleinrock no tenía la pretensión de pasar a la historia, a la manera de Morse o Bell, con un mensaje digno de recuerdo. La frase que pretendía transmitir era simplemente “log in”. Cuenta el protagonista que el sistema del laboratorio receptor se colgó en la segunda letra, de modo que la primera palabra que circuló por la red no fue nada parecido a “la humanidad ha dado un salto de gigante”, sino solamente “lo”. Una veintena de años más tarde, aquella red incipiente se liberó del Pentágono y empezó a conocerse como Internet.
Vale decir que Internet cumplió 35 años en 2004, una buena ocasíón para que más de un millar de expertos fueran invitados a un ejercicio de prospectiva en torno a una cuestión con mucha entidad: ¿cómo será Internet dentro de diez años?

Diez años atrás
Conviene, para empezar, echar una mirada al pasado reciente. Corría 1994 cuando Alan Meckler [weblogs.jupitermedia.com/meckler] se tomó el trabajo de distribuir a través de Usenet – el ancestro de los blogs actuales – los apuntes tomados durante una conferencia convocada al cumplirse los 25 años de la transmisión de Kleinrock. ¿Cómo sería Internet en, digamos, 2004? Aquellas notas sintéticas, leídas con los ojos de hoy, gracias a los archivos que se preservan en Google Groups [groups-beta.google.com], contienen una cantidad de asombrosas predicciones acerca del desarrollo futuro de Internet. Lo curioso es que muchas se han cumplido y otras siguen siendo verosímiles, ninguna es disparatada. Por aquellas fechas, para situarnos, el navegador Mosaic estaba arrancando, se contaban 15 millones de usuarios, la Casa Blanca inauguraba su primer sitio web [ay, quién tuviera una copia de aquellas páginas]. En su introducción escribía Meckler: “Internet llegará a ser más importante que el PC. Podemos imaginar que vivimos en 1977 y que estamos en el garaje de Steve Jobs”. Un profeta.
La ponencia central de la conferencia estuvo a cargo de Peter Deutsch – que en 1987 había desarrollado el servidor Archie – y el tiempo ha confirmado sus opiniones, que se resumen a continuación siguiendo la minuta de Meckler: “La información no será necesariamente gratuita, pero estará disponible, y esto es lo que importa. / Las discusiones acerca de la viabilidad comercial de Internet no tienen sentido; se trata de encontrar los modelos de negocio que la hagan viable. / [Pero] los mercaderes habrán de tener muy en cuenta la cultura comunitaria de Internet: aceptarla y cooperar con ella será, en muchos casos, la clave del éxito comercial”. Y a continuación: “habrá muchas formas de diferenciarse en Internet, pero sólo quienes añadan valor sobrevivirán”.
Ha quedado constancia de que Bill Washburn [www.xns.org/trustees.html], hoy reconocido como un “evangelista de Internet”, predijo que “en un mundo donde las transacciones se hacen en segundos, Internet diluirá la distinción tradicional entre clientes y vendedores, para establecer gradualmente nuevas formas de relación [...] potencialmente, Internet es un vehículo de marketing ideal, por su capacidad intrínseca de segmentación”.
A Judith Turner, que trabajaba para un diario de San Francisco, le correspondió hablar de una quimera, el uso de Internet como medio publicitario: “Surgirán muchos modos de hacer publicidad en Internet, pero la que sea percibida como una intrusión no funcionará”. El esquema parecía sencillo y difícil a la vez: había que construir una audiencia y venderla a los anunciantes.
Los participantes de una mesa redonda coincidieron, según los apuntes de Meckler, en que las herramientas existentes (entre ellas, por supuesto, html) y las interfaces diseñadas para enterados, todo ello era todavía algo primitivo y carecía de gancho para atraer a la gente corriente. Confiaban, sin embargo, en que el problema fuera transitorio, que el mercado y la tecnología se ocuparían de corregirlo. Todos estuvieron de acuerdo en que el objetivo debería ser el acceso fácil para el usuario, poner los servicios a su alcance y así responder a las expectativas despertadas. Así de sencillo.
“Los editores de prensa – dijo alguien cuyo nombre no consta - no venden tinta ni papel, sino información, pero necesitan tiempo para llegar a comprender la diferencia”. Ningún medio de comunicación del mundo tenía – y hace sólo once años - ninguna previsión acerca del efecto que Internet pudiera tener sobre su negocio.
Entre aquellos viejos apuntes se encuentra otra predicción que no se ha cumplido del todo, pero está llegando: “dentro de unos años, tener una dirección electrónica será tan común como un número telefónico. Igual que hoy no es concebible un negocio sin electricidad ni teléfono, en 2004 no se podrá prescindir de Internet”. Igualmente sugestivo, y recurrente a lo largo de los años, es este postulado: “La educación a distancia ofrecerá el máximo acceso al coste más bajo posible. Todas las escuelas tendrán acceso a Internet, y las bibliotecas

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