"Hay mucha "resistencia emocional" en el paso a la nube"

Carlos Clerencia, director de Alianzas Corporativas de Intel Iberia

El hecho de no tener la infraestructura y los datos bajo control frena a muchas organizaciones a lanzarse al modelo cloud. Según Carlos Clerencia, de Intel, se trata de un tema de confianza en el proveedor de servicios que se irá solventando con el tiempo.

¿A qué cree que se debe esta ‘fiebre’ por cloud?
- Este tipo de crecimientos es normal en mercados que están en sus inicios, como éste. Y poder ofrecer bajo una misma infraestructura una variedad de servicios y escalarlos según vayan apareciendo las necesidades es una oportunidad que las empresas están intentando aprovechar. Los crecimientos en el mercado de Software as a Service (SaaS), Infrastructure as a Service (IaaS), Platform as a Service (PaaS), etc. vienen de una parte por los grandes departamentos de TI, que han proseguido y reforzado sus líneas de actuación y proyectos de virtualización y automatización del centro de datos. Por otro lado, en el ámbito de la nube pública, no hemos dejado de ver este año un número creciente de iniciativas de compañías líderes de software y proveedores de servicios, como el nuevo servicio de
cloud pública de Telefónica.

Sobre la nube privada o pública se ha debatido mucho. ¿Qué opina?
- La diferencia entre cloud privada y pública radica en quién es el proveedor del servicio, lo que no es una diferencia fundamental. Tener una infraestructura flexible, que responda de manera dinámica a las necesidades del mercado marca la diferencia. En una infraestructura tradicional, la mayoría de los procesos son manuales. Al virtualizar se gana en eficiencia, pero no es suficiente, hay que automatizar los procesos para que sea el usuario que necesita el servicio el que sea capaz de ‘autoaprovisionarse’ sus recursos, utilizarlos y después liberarlos. El paso más habitual hacia la nube es el modelo privado, donde convertimos la infraestructura tradicional en infraestructura “nube”. Pero, ¿qué pasa si tenemos una demanda superior a la capacidad instalada? Tener nubes ‘federadas’ (capaces de intercambiar cargas de trabajo entre ellas) nos ayudará a poder trasladar las cargas de trabajo a nubes externas, que nos den el servicio en los momentos de pico, evitando tener que sobredimensionar nuestra infraestructura. Por último, es importante tener en cuenta el dispositivo desde el que nos conectamos a la nube.

¿La nube pública es idónea para cualquier sector y tipo de organización?
- El paso a la nube debe darse con cautela. Vamos a ver muchos entornos mixtos. En las grandes corporaciones con una infraestructura propia de ciertas dimensiones, cierto tipo de servicios/infraestructuras se migrarán a un modelo de nube, principalmente nubes privadas, para ir posteriormente avanzando también hacia modelos de nubes públicas, en lo que será clave la confianza en el proveedor de servicios. Las más pequeñas van a tener un ciclo de adopción más rápido, pues no tienen una infraestructura que migrar.

¿Hasta qué punto es segura la nube?
- La tecnología para hacer de la nube un entorno seguro está disponible. Se trata de hacer implementaciones seguras, y luego convencer a los usuarios de que lo son. Vemos mucha “resistencia emocional” en el paso a la nube, por el hecho de no tener la infraestructura y creer que los datos no están bajo control. Es cuestión de implementar bien la tecnología disponible para asegurarnos que se garantiza la seguridad.



“El que una empresa como Telefónica comience a dar servicios
de ‘cloud’ marca una tendencia de mercado que ya parece imparable”
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¿En qué medida impulsará el mercado de cloud la nueva oferta de Telefónica?
- El hecho de que una empresa como Telefónica comience a dar servicios de cloud marca una tendencia de mercado que ya parece imparable. Esto no hace más que ratificarlo y acelerar la adopción de estas tecnologías en el mercado.

¿Qué aporta Intel a este proyecto?
- Nuestra tecnología ha sido diseñada pensando en las necesidades de una infraestructura de cloud. Así, la virtualización se integra a nivel de hardware en nuestros procesadores. Con la tecnología VT se facilita el traslado de cargas de un servidor a otro de modo casi transparente. Con la tecnología TXT nos aseguramos de que las máquinas virtuales que se están ejecutando están validadas, y con las instrucciones AES-NI podemos implementar encriptación en todo el sistema. Otro factor clave al diseñar infraestructuras para la nube es el consumo energético, y nuestras arquitecturas están diseñadas teniendo esto en cuenta.

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