Organizaciones inteligentes: Una nueva visión del BI

Decía hace muchos años Kant que la inteligencia de las personas se mide por la cantidad de incertidumbre que son capaces de gestionar. A lo mejor por eso, en un momento como el actual en el que lo único que parece seguro es la incertidumbre y la probabilidad de sucesos improbables alcanza niveles desconocidos, el business intelligence se ubica en la cresta de la ola. Eso sí, el BI, no entendido como una aplicación estanca, sino como una estrategia corporativa, ya que no es una tecnología, sino una manera de gestionar y optimizar el funcionamiento de una organización, más allá de los recursos tecnológicos que tenga por debajo. Pero, ¿qué es lo que ha cambiado en esta nueva visión del BI? Democratización de la inteligencia Tradicionalmente, las aplicaciones de BI habían sido utilizadas por un grupo de personas muy reducido dentro de la organización. Sesudos analistas especializados eran los únicos que tenían acceso a las herramientas tradicionales de BI. Hoy, el acceso a la inteligencia es mucho más masivo. Multitud de perfiles distintos dentro de la organización necesitan acceder a soluciones de inteligencia, que les permitan realizar su trabajo de manera más eficiente. Por supuesto, esto no quiere decir acceso de todos a todo, sino la capacidad de adecuar las soluciones a la necesidades concretas de la persona que la va a utilizar. Inteligencia en tiempo real En un mundo en el que la validez de un informe tiende rapidísimamente a cero, el uso tradicional de las herramientas de BI para estudiar el pasado ya no tiene sentido. Cada vez más, saber lo que pasó ayer sirve de poco hoy. Las organizaciones inteligentes usan herramientas no para analizar el pasado, sino para entender el presente, ya que el time to market es hoy una necesidad en cualquier solución. De la estrategia a la táctica En el pasado, las soluciones de BI se habían utilizado en las fases de planificación y en la definición estratégica, algo que se seguirá haciendo en las organizaciones inteligentes, aunque también en la táctica. Las operaciones de las organizaciones también son susceptibles de utilizar este tipo de herramientas que permiten la optimización de multitud de procesos en tiempo real. Ser capaces de aplicar inteligencia en la estrategia y en la táctica, y alinear ambas es uno de los grandes retos de las organizaciones inteligentes. No sólo informar, sino también actuar En las organizaciones inteligentes, las personas se centran en lo importante y dejan a los sistemas lo urgente. Esto quiere decir que los sistemas no sólo deben ser capaces de informar, sino también de actuar. La definición de reglas de negocio cada vez más completas permite que los sistemas sean capaces de realizar acciones en función de eventos.

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