Un Plan CIS que suena pero no se desarrolla

Los planes e inquietudes del Ministerio de Defensa en el campo de las TIC –recogidos siempre con interés por algún medio escrito– suelen ser muy bien recibidos y analizados especialmente por quienes pueden verse afectados directamente: Las compañías proveedoras de nuestro sector. El último toque de atención se ha dado al recordar que la implantación de la tarjeta electrónica en el Departamento se llevará a cabo mediante la previa convocatoria de concurso público. Esta iniciativa forma parte del amplio paquete de acciones recogidas en el Plan Director de Sistemas de Información y Telecomunicaciones (Plan CIS) que debería ejecutarse en cinco años, con presupuesto de casi 500 millones de euros, partiendo del 2002. Y, siendo muy loable que el ministerio muestre su apuesta por todo lo concerniente al mundo TIC resultaría, sin embargo, mucho más rentable –para los propios usuarios del Departamento y, por supuesto, para los proveedores– que se pasara a la inercia de los hechos para que, encadenándolos sin solución de continuidad de acuerdo con la programación y coordinación planificados, se pudiera ir realizando, y culminar, el Plan CIS en su totalidad.
Pero, lamentablemente –de forma presumible para los usuarios del ministerio y, con toda seguridad, para los proveedores– por causas desde fuera difíciles de justificar y entender, un Plan CIS que parece enorgullecer al ministro y lo proclama con entusiasmo en cuantas ocasiones se le ha preguntado sobre el tema, no muestra el vigor de ejecución que las partes interesadas desearían. Máxime teniendo en cuenta la actividad inversora que, desde el área del proveedor, se atribuye a un Ministerio de Defensa al que se le considera pujante en el terreno económico. Pero es que, además, cuando fuentes del Departamento se manifiestan sobre asuntos concernientes al Plan CIS –como ha sucedido en los últimos meses– y hablan de la intención de iniciar inmediatamente la que debería ser una cadena de contrataciones casi concatenadas por su práctica ligazón e integración –y ponen como ejemplos de estar en la mismísima vanguardia los proyectos de informática sanitaria y el económico-financiero– parecen convencidos de lo que proclaman. Sin embargo, la ausencia de los contratos esperados evidencian, con su testarudez, que algo falla en el nivel de decisión. ¿Será el dinero? Para acallar a los que especulan con la posibilidad de desvío de recursos económicos hacia Irak, nada mejor, por parte del Departamento, que demostrar la estima y consideración que se tiene por las TIC. Pero háganlo elocuentemente: Convocando concursos con rapidez.

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