Un contrato equilibrado

Cloud computing , concepto impecable en la línea de optimizar los recursos tecnológicos y los recursos humanos asociados, tiene que ser asumido por los responsables de TI y para ello es importante que ese concepto se sustente en realidades sólidas. Una de ellas es la consolidación del outsourcing como base sobre la que avanzar un paso más, y a los servicios que ya ofrece añadir la componente de la nube como contexto sobre el que prestar los actuales servicios y algunos más. El punto de vista del usuario que se asoma al outsourcing se basa en la concentración de su inversión y su esfuerzo en el negocio dejando los sistemas y en general la tecnología en manos de profesionales. El punto de vista de los proveedores se basa en la evolución que se ha producido en el modelo de negocio de las TIC, donde el peso del hardware se ha ido moviendo a las aplicaciones y después a la prestación de servicios. Los proveedores ven los servicios como su palanca fundamental de generación de beneficios y se resisten a bajar sus márgenes teóricos, que vienen de las épocas donde los servicios prestados por la compañías de TI eran unos servicios cautivos, asociados a la decisión del hardware.
La crisis aumenta el poder de negociación de los usuarios que ante su necesidad de reducción de costes y ante la amplia oferta de outsourcing, aprietan en exceso sus presupuestos y sacan pliegos que en puridad deberían ser rechazados por los proveedores, pero que en la práctica y por su necesidad imperiosa de facturar siempre encuentran respuesta de alguien y como señuelo luego suelen ir los demás. El contrato tiene que ser equilibrado, el cliente debe permitir que el proveedor pueda entregar con posibilidades de éxito y no debe utilizar a los suicidas como elemento distorsionador de los precios.

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