"RFID tendrá un gran potencial en el futuro"

Ángel Peláez, director de desarrollo de RFID para ADT España y Portugal

RFID está revolucionando la vida de las empresas gracias a su facilidad para identificar y trazar materias primas, componentes o personas, lo que repercute en ahorros de tiempo y de recursos. Desde hace años, esta tecnología es estratégica para ADT. Su director de desarrollo de RFID en España y Portugal nos explica sus puntos clave.

Las etiquetas inteligentes, basadas en la tecnología RFID (Radio Frequency Identification) se están haciendo un hueco en las compañías de todo el mundo gracias a sus amplias posibilidades a la hora de automatizar procesos que tradicionalmente se han llevado a cabo de forma manual. Para Ángel Peláez, director de desarrollo de RFID para ADT España y Portugal, “los sectores que han mostrado mayor dinamismo han sido aquellos con logísticas avanzadas, ya sea el caso de fabricación o distribución, y con fuertes componentes de trabajo manual en tareas en puntos de venta”. También destaca el sector textil, “donde existen compañías en las que la gestión de la cadena de suministro está verticalmente integrada”, señala Peláez. Por último, el sector cosmético también está bien posicionado, ya que, de la tecnología RFID obtiene grandes beneficios: “Por un lado, la mejora en la gestión logística y el control de la disponibilidad de producto y, por otro, la capacidad de luchar contra las copias”.
Aunque en la mayoría de los casos lo que predomina son todavía pilotos, según Peláez, ya hay varias compañías en diferentes sectores que han llevado a cabo despliegues con gran éxito durante los últimos años, como Toshiba (en tecnología), Europool (en transporte), o Tesco (en distribución). “Con todos ellos hemos colaborado asesorándoles desde el primer estadio y proporcionando la solución completa”. En lo que respecta al caso español, “en los últimos meses hemos recibido muchas solicitudes de información y estamos haciendo pilotos que están dando excelentes resultados”, confirma.
Para Peláez, existen tres grandes retos para que RFID se adopte definitivamente: “Unos físicos o tecnológicos, otros de implantación y unos terceros, de costes. En las pruebas que estamos realizando en nuestro laboratorio RFID en Holanda sabemos que hay varios retos críticos a la hora de implantar RFID en un entorno real: la adecuada colocación de la etiquetas, la óptima configuración de equipos en espacios limitados y el funcionamiento simultáneo de varios lectores RFID”. Aún así, las ventajas de RFID respecto a otras tecnologías similares como el código de barras son, según Peláez: “No necesita contacto visual con el dispositivo lector para poder leerlas, permite leer múltiples etiquetas electrónicas simultáneamente, pueden almacenar más información sobre un producto y evita falsificaciones, ya que, a diferencia del código de barras, es imposible de fotocopiar”.
RFID es una línea estratégica para ADT desde hace años –ya eran partners del MIT cuando éste empezó a hacer pilotos hace 20 años– y, desde hace cuatro, “estamos involucrados con EPC Global, que desarrolla toda la parte de estándares a nivel mundial. Además, desde hace más de un año estamos probando con éxito en el Centro RFID de Metro, en Alemania, la combinación de las tecnologías RFID UHF y la tecnología EAS acustomagnética UltraMax. A esto se unen las pruebas que realizamos en el RFID Experience Centre y en nuestro laboratorio de Holanda, donde probamos en un entorno real el funcionamiento de la tecnología con productos de clientes”.
En cuanto al futuro, Peláez no se atreve a aventurar el grado de desarrollo que alcanzará: “Todavía es pronto para aventurarse, aunque coincidimos con los analistas en el potencial que ofrecerá RFID en el futuro”.

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