Presidente por méritos

Cuando se producen cambios en las cúpulas directivas de grandes compañías de nuestro sector, emerge una lógica expectación entre colegas rivales de análogo nivel; entre proveedores que intuyen que van a participar como partners en alguna operación de negocio; y entre los colectivos de clientes actuales y potenciales. Unos porque añoran tener más protagonismo en los acuerdos de negocio; otros hacen cábalas sobre fortalecimientos o vulnerabilidades que se pudieran producir en la compañía afectada; y no faltan los que cubiletean, entre los usuarios, sobre una mayor participación, o pérdida, en las atenciones que venían recibiendo. Y esta sensación la estoy constatando desde que José Antonio de Paz fue nombrado presidente de la filial española de HP. Para los suyos, que conocen bien los éxitos que ha venido cosechando al frente de la dirección comercial de la compañía, el acceso al nuevo puesto constituye un reconocimiento a los méritos logrados en su gestión. Pero, para quienes no le conocen bien, o no están suficientemente informados, les interesará saber que, además de los conocimientos técnicos y de gestión –que debe tener un profesional elegido para un puesto de máxima responsabilidad– yo destacaría una virtud que, cuando se practica con asiduidad, tiene un considerable reflejo en la cuenta de resultados: el trato preferente y cercano al cliente. Con la ventaja, para De Paz, que es algo tan natural en su personalidad, que lo ejercita como un hábito con el que se encuentra cómodo, y complace a los que, directamente, se sienten apoyados, atendidos, asesorados, o ayudados, en cualquiera de los asuntos que le planteen. Se trata de un presidente ejecutivo que cultiva, porque le apetece, el acercamiento al cliente. Y los afectos correspondidos, por parte del cliente, suelen tener repercusión en la cuenta de resultados.

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