Microsoft: diez años de lucha antimonopolio

En abril del año 2000, el juez de Estados Unidos Thomas Penfield Jackson dictaminó que Microsoft violó las leyes antimonopolio federal y estatal y ordenó a la compañía desligar su navegador de su sistema operativo, así como pagar importantes multas económicas y someterse a años de control para evitar futuras acciones de monopolio.

En concreto, el juez dictaminó que Microsoft fue culpable de vulnerar la ley antimonopolio por mantener su posición de dominio en el mercado de los sistemas operativos en base a “prácticas contrarias a la competencia”, intento de monopolizar el mercado de navegadores Web y la “ilegal” introducción del navegador Explorer dentro del sistema operativo Windows.  

Microsoft se abre ante la presión de los gobiernos
El mercado de los navegadores hoy


Diez años después de perder esa dura batalla, continúa el debate acerca de si Microsoft fue duramente golpeado por la decisión judicial o, por el contrario, supuso un punto de inflexión para crecer aun más en este dinámico mercado.  



La misma de siempre


Ahora, además de con el actor clave en dicho juicio, Netscape, Internet Explorer de Microsoft compite con otros nuevos jugadores como Firefox o Google Chrome. Sin embargo, Microsoft hoy en día se mantiene casi intacto. Según los últimos datos, la compañía obtuvo en enero unos ingresos record de casi 20.000 millones de dólares en su segundo trimestre fiscal, a pesar de que aquella decisión judicial en el año 2000 supuso abrir el mercado a nuevos jugadores en el terreno de los navegadores así como un nuevo impulso para la innovación tecnológica en una industria que parecía totalmente controlada y cerrada por Microsoft. “Tras el veredicto del juez Thomas Penfield Jackson en abril de 2000, el proceso siguió con una colaboración completa por parte de Microsoft y siempre bajo los términos del acuerdo y el diálogo”, apunta Carlos de la Iglesia, director de desarrollo corporativo de Microsoft Iberia. “La compañía adoptó una serie de medidas para cumplir con lo estipulado, que incluían desde la posibilidad a OEMs y a usuarios de elegir si habilitar o eliminar el acceso a ciertos componentes de Windows (como el navegador), hasta facilitar documentación, interfaces y protocolos de sus productos. Esta colaboración transparente continúa desarrollándose a día de hoy”, concluye de la Iglesia.

No obstante, para muchos, el escenario no ha cambiado demasiado y Microsoft continúa controlando fuertemente este mercado. “En un principio, la decisión judicial no tuvo un gran impacto. La gran mayoría de PCs del mundo tenían Windows como sistema operativo, las aplicaciones y servicios en Internet no tenían todavía la importancia y prestaciones que ofrecen ahora y los dispositivos móviles todavía no habían emergido con tanta fuerza como sí lo hacen actualmente”, apunta Iván González, director de análisis de Penteo en España. “Sin fuertes competidores, ni demanda de nuevas prestaciones por parte de los usuarios, llegó una época de pocas innovaciones en los navegadores. A modo de ejemplo, desde 2001 hasta 2006 tan sólo hubo una nueva versión de Internet Explorer”. Aun así, apunta González, “el mercado aceptó de forma positiva la decisión judicial, al facilitar la capacidad de elección de los usuarios y abrir oportunidades a nuevos competidores”.

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