Los servicios informáticos frente a la crisis de confianza (I) (Manuel García Pastor, Dtor.Gral. CGI Informática).

Max Frisch venía a decir que la crisis es un estado anímico productivo al que sólo se le debe quitar el gustillo a catástrofe. Desde la Guerra del Golfo hasta la última sacudida del Sistema Monetario Europeo, en Europa sólo hablamos de varios tipos de crisis: Política, que se resuelve sólo mediante votación democrática; social, que se resuelve sólo con educación, sanidad y trabajo; y económica, que, quizá, se resuelva en ese proyecto de Unión Europea, negado por los daneses, aceptado como malo por los franceses, y obligado para nosotros los españoles, que no tendremos oportunidad de expresar nuestra opinión en un referéndum libre y democrático. Ante tal coyuntura merece la pena en el sector técnico, en el que nos movemos los informáticos, hacerse una serie de preguntas: ¿Existe crisis en la ciencia y en la técnica?, ¿de qué tipo es: social, política o económica? No me atrevo a contestar a estas preguntas de forma general pues tampoco puedo reavivar aquella famosa polémica sobre la ciencia de los tiempos de Menéndez Pelayo, pero sí me atrevería a definir qué tipo de crisis existe en el mundo en que me muevo, que es el informático. (Para quitarle al tema el gustillo a catástrofe al que aludía Marx Frisch, es conveniente que sepamos que, a pesar de todo, podemos ser felices si aplicamos a la felicidad la definición que hace un conocido profesor universitario: sólo se compone de amor, trabajo y cultura).

El mundo informático, al que yo pertenezco, primero como Ingeniero de Telecomunicaciones, y segundo, por decisión voluntaria, está a caballo entre la ciencia y la técnica y, en muchos casos, el tratamiento de la información sirve de nexo de unión entre las definiciones y los resultados, entre la teoría general de funcionamiento de los sistemas (ciencia) y la realización práctica de modelos, máquinas y productos (técnica). Una sin la otra no son nada y, en algunos casos, la informática ha servido para aproximarlas más de prisa y hacerlas más útiles para el hombre, que es en definitiva cliente de la ciencia y proveedor de la tecnología. Es decir, procesador de la información necesaria para, de una u otra forma, construir soluciones adaptadas a problemas determinados. En todo este entorno turbulento el hombre añade la verdadera crisis: la de Confianza... y en el caso particular que me ocupa, como responsable de una Sociedad de Ingeniería y de Servicios Informáticos, me enfrento --nos enfrentamos-- con el verdadero problema a resolver: La crisis informática, que en nuestro sector nace de la crisis de confianza de la demanda frente a la oferta que resulta de esos dos componentes ya citados: hardware y software.

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