Larga vida para la cinta

Observando últimamente a los usuarios de discos, propensos a difundir rumores y encomiar el bajo coste de las unidades de discos, uno podría comenzar a pensar que sus unidades de discos ATA dejan obsoleta a la cinta magnética. Y cuando quienes se ocupan de la gestión del ciclo de vida de la información añaden a esto sus propias sugerencias sobre el mayor rendimiento y menor coste de almacenar datos en discos fijos, uno podría convertirse a la idea de que la cinta está prácticamente muerta. Pues bien, después de realizar las investigaciones necesarias, se comprueba que la cinta está lejos de haber desaparecido. En cualquier caso, gracias a las continuas mejoras en la tecnología, a los recientes cambios en la dirección corporativa y a las respuestas legislativas a ello, la cinta con fines de backup y almacenamiento de archivos está experimentando un resurgir. Puede tomarse como ejemplo la actividad reciente de IBM en relación con la cinta, que ha registrado cuatro trimestres consecutivos de aumentos de dos dígitos en los ingresos. Y su principal competidor en sistemas de cinta, STK ha anunciado 16 trimestres consecutivos de crecimiento de beneficios año-sobre-año. Estas no son cifras de una tecnología en caída libre, ni las cifras que uno esperaría encontrar. Por lo tanto, parece que la cinta continuará siendo utilizada en el futuro. En lugar de buscar formas de descartarla, hay que desarrollar estrategias de cinta con el mismo celo con el que se planifica la migración y el upgrade de sistemas operativos y aplicaciones. Aunque las aplicaciones varían, la mayoría de las compañías deberán renovar y poner al día sus sistemas de cinta cada 10 a 15 años. También, cada 15 a 20 años, hay que almacenar a cinta nueva todos los datos archivados, eligiendo formatos de datos que cumplan con los estándares para garantizar mejor la compatibilidad futura. La cinta, que nació en IBM en 1952, parece que no va a morir nunca.

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