La integración, punto de inflexión para el éxito de la HCE

Los estándares de intercambio de información como ejes vitales

El ámbito sanitario muestra una tendencia clara de lograr una sola historia de salud electrónica para todo el territorio español. Un punto de inflexión donde las TIC aplicadas a la sanidad han demostrado ya muchas de sus bondades, si bien la integración y la interoperabilidad entre los sistemas regionales, nacionales e internacionales es el gran escollo a superar. Pese a la complejidad técnica y organizativa, no exenta de grandes inversiones, el modelo hacia la gestión única está en marcha.

Aunque la historia clínica electrónica (HCE) y la tarjeta sanitaria son proyectos cuya integración está en vías de desarrollo en el ámbito de la salud española, el siguiente paso en esta evolución pasa por la accesibilidad y homogeneización de todos los modelos creados hasta la fecha, que en términos tecnológicos se resume en una palabra: interoperabilidad, tal y como señala la Sociedad Española de Informática de la Salud.
Que las iniciativas tecnológicas sanitarias emprendidas en las diferentes autonomías españolas “hablen entre sí y se comuniquen” de una manera transparente, pero segura, es actualmente un factor prioritario para que la homogeneización sea una realidad y no de lugar a una torre de Babel de sistemas sanitarios. Por ello, expertos y consultores en la materia, tanto a nivel nacional como europeo, abogan por establecer y adecuar a las necesidades actuales un marco normativo consensuado, en el que la HCE pueda desarrollarse sin obstáculos, con sistemas compatibles basados en estándares, con objeto de aumentar la calidad de la salud y de vida de pacientes, profesionales y sociedad en general bajo un interfaz común que coordine todo el proceso asistencial.

Cambio de rol
La evolución que ha experimentado el sector sanitario en los últimos años en materia tecnológica es espectacular, si bien se trata de un proceso complejo y a largo plazo. A pesar de la tecnología existente, las bajas inversiones sanitarias en TIC (en torno a un 5% y lejos de la media europea) y la división territorial no han contribuido demasiado a agilizar la denominada e-salud en España, con el fin común de que usuarios, proveedores y autoridades sanitarias estén en línea bajo unos mismos patrones, un cambio de rol que va calando en los agentes involucrados, a tenor de las ventajas en eficacia, rapidez, fiabilidad y rentabilidad que aporta la tecnología.
Al igual que ocurre en el entorno empresarial, la integración de la HCE en hospitales y centros no goza de buena salud, si bien existen experiencias regionales que indican, al menos, la intención de cambiar esta variable. Así, proyectos premiados y reconocidos en Europa, como el sistema Diraya de información asistencial del Servicio Andaluz de Salud (SAS), en el que se dota a cada ciudadano de un número único de la historia de salud de Andalucía y en el que se engloba también la tarjeta sanitaria, o el proyecto de telemedicina Evisand, también bajo el auspicio de la Junta de Andalucía, son experiencias de éxito en este sentido.
Si bien la situación española difiere, por su mayor disgregación territorial, de otros estados miembros de la UE, existen proyectos que están implantándose con igual éxito en la mayoría de las comunidades autónomas españolas, aunque los agentes involucrados apuntan la necesidad de definir estrategias nacionales claras lo antes posible para facilitar su integración.
Tanto por parte de la subdirección general de TIC, como del Ministerio de Sanidad y Consumo y de los departamentos de Tecnología de las Consejerías de Salud de las Comunidades Autónomas se están tomando las medidas oportunas para la ampliación y revisión de los servicios web del Sistema Nacional de Salud (SNS) que entraron en funcionamiento en el año 2003. Estos servicios, basados en la infraestructura de la Red Sanitaria y en un esquema de interoperabilidad, son los que posibilitan el intercambio de información para la denominada Base de datos de usuarios de tarjeta sanitaria, que harán en su día posible el intercambio de información de alertas sanitarias, de receta electrónica y de otros muchos servicios a través de mensajes XML, con independencia de la plataforma y de las aplicaciones.

Interoperabilidad europea
La estandarización de la e-salud también es un asunto internacional de máxima importancia, tal y como se plasmó en la estrategia e-Europe 2005 y en el Programa de acción de salud pública 2003-2008, con objeto de promover la adopción de aplicaciones estándares y de normas que regulen el funcionamiento de la HCE en este continente, además de promover y difundir las mejores prácticas en este ámbito. Pese a los esfuerzos, la proliferación en Europa en general, y en España en particular, de productos y sistemas incompatibles entre sí hacen inevitable la necesidad de establecer una homogenización en la comunicación y el intercambio de información.
En este sentido, el proyecto Widenet trata de sentar las bases para que administraciones, empresas, usuarios y expertos en el desarrollo de la historia de la salud informatizada promuevan y adopten sistemas compatibles y accesibles desde cualquier punto, garantizando la confidencialidad y protección de datos especialmente sensibles. Financiado por la Comisión Europea y con un presupuesto de 972.000 euros, Widenet se apoya en la red de centros nacionales para la promoción de la historia de salud electrónica (Prorec), encargados de la difusión de información y la provisión de servicios de valor añadido relacionados con la historia de salud electrónica. Bajo el paraguas de este proyecto también se engloba Eurored y el Instituto europeo de la historia de la salud, que cataliza los avances de los centros nacionales.
Al anterior se suman otros proyectos como Moreq, para la normalización de los sistemas de gestión de expedientes electrónicos en Europa; Just, una iniciativa para desarrollar una plataforma web y de realidad virtual para formar a los profesionales sanitarios en tareas de emergencia; o Spring, que trata de crear una red global y multilingüe capaz de suministrar información sobre los niveles de gramíneas y polen a los ciudadanos vía web y telefonía móvil.
Los últimos datos aportados por la CE ponen de manifiesto que casi la mitad de los médicos de familia conectados emplea algún tipo de aplicación de la HCE para realizar tratamiento y seguimiento de sus pacientes. Frente al desarrollo de los Países Nórdicos (en torno al 90%), España se sitúa en el 35%.

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