La calidad del software como elemento determinante para el negocio

Responder con eficiencia a los cambios del mercado y agilizar al máximo los procesos de negocio son aspectos claves para las organizaciones en un momento complejo como el que vive actualmente la economía. Para ello es esencial que los ejecutivos de las áreas de Tecnologías de la Información (TI) y de negocio cuenten con software de máxima calidad que les permita no sólo mejorar el rendimiento de sus aplicaciones sino satisfacer las necesidades de negocio que les surjan en el futuro. ComputerWorld reunió a los responsables de sistemas de diferentes empresas para conocer cómo afrontan los riesgos derivados de la baja calidad de las aplicaciones y cómo impacta esta realidad en su negocio.
En este sentido, José Luis Sierra, subdirector de Sistemas de Gestión de Correos y Telégrafos, aseguraba: “La calidad del software influye en nuestro negocio por lo que es necesario controlarla, aunque es algo que todavía cuesta. Disponemos de un sistema interno que se basa en modelos de gestión y el resto de los servicios están externalizados. Exigimos siempre a nuestros proveedores pruebas exhaustivas y una oficina de calidad externa que realice pruebas a todos los aplicativos aunque es muy difícil controlar el 100% y siempre se producen puntos de fallo. Contamos con 2.300 oficinas y un fallo en cualquier sistema da al traste con el día a día de la empresa”.
Por su parte, Juan Crespo, inspector jefe del Cuerpo Nacional de Policía, revelaba que dentro de su organización se acaba de crear una oficina para controlar la calidad del software. “Nos encontramos en la fase de despliegue y ya en el último concurso que convocamos para el desarrollo de software se especificaron una serie de normas de calidad. Ya desde la definición de requisitos es necesario que intervenga la oficina de control para detectar cualquier fallo. Ésta es la única forma de conseguir que un desarrollo sea perfecto”.
Diana Ruiz, del departamento de Calidad del Software de la Dirección General de Tráfico, aseveró que, en su caso, querían “realizar una migración de los entornos hacia sistemas abiertos con una metodología de adquisición externa por lo que empezamos implantando normas básicas y un departamento de pruebas. Todos los proveedores deben cumplir ciertos criterios de trazabilidad”. Asimismo, Ekaterina Kalinova, jefe de área de Calidad de la Dirección General de Tráfico, añadió que apostaron por CMMI para los procesos internos. “Estamos implantando una oficina de gestión de proyectos –aseveró–. El departamento de arquitectura trabaja para integrar todo lo que se hace independientemente de quién lo haga”.
En el caso de El Corte Inglés, según Jesús Colao, director de desarrollo de sistemas, “desde nuestros comienzos trabajamos con Métrica 2 y ya en 1999 implantamos CMMI. A la calidad de los programas le afecta también el entorno en el que corren y éste es cambiante por lo que hay que controlarlo. Disponemos de una factoría independiente de software y para el punto de venta tenemos lo que internamente denominamos Tienda Cero, que controla todos los desarrollos y trabaja de forma autónoma. Tenemos más de 150.000 programas lo que nos obliga a establecer grandes sistemas con métodos de calidad, pero hay que ir un paso más allá y repetir continuamente a tu gente que es necesario cumplir con los sistemas de calidad, con los protocolos para asegurar la calidad de todo lo que se desarrolla. No podemos olvidar que muchos de los proveedores no cumplen los estándares cuando desarrollan aplicaciones lo que traslada a los clientes el problema de la calidad de los programas”.

Actualizar y eliminar el software
Diego Hernández, director de Sistemas de Información del departamento Ceres de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT), aseguró por su parte que su entidad cuenta con una instalación bastante compleja. “Todo nuestro trabajo es de alta seguridad. Los desarrollos están hechos siempre a medida y cumplimos todos los estándares en materia de seguridad y certificaciones. Trabajamos con grandes equipos de desarrolladores pero también con aplicaciones de mercado; es nuestro departamento técnico el que se encarga de realizar todas las pruebas. Debemos acostumbrarnos a eliminar y actualizar el software que tenemos implantado, algo que casi nunca se hace. El coste de mantener los equipos de trabajo para controlar la calidad es muy elevado y debemos aprovecharlos al máximo”.
“El control de la calidad del software es un tema que preocupa a nuestro organismo porque en algunos casos ha sido muy deficiente –indicaba Luis Felipe Paradela, vocal asesor TIC del Ministerio del Interior–. Una de las razones es que tiene un componente de servicios y otro de producto y no tenemos claro cuándo adquirimos uno y cuándo otro. En un entorno tan cambiante no valoramos ni el verdadero coste de los productos que adquirimos ni su nivel de complejidad que puede ocasionar problemas en aplicaciones específicas, ni en muchas ocasiones el nivel de satisfacción de los clientes, algo que no se presupuesta nunca”. Para Paradela, “muchas veces surgen divergencias entre lo que se pide a los desarrollos y lo que realmente se necesita y ello hace que nos encontremos con aplicaciones que no responden a las necesidades de los clientes”.
En el caso de Renfe, Javier González Marcos, director de Sistemas de Información, explicó que este ente tiene una gran variedad de aplicaciones que está evolucionando hacia sistemas abiertos. “En los últimos concursos convocados incluimos como requisito la creación de una oficina de calidad para verificar lo que se va a producir y la gestión de requisitos de todo el ciclo de vida del producto potenciando la calidad del software. Nuestro objetivo es eliminar el gap que existe entre lo que el usuario quiere y lo que necesita realmente. Se ha producido una bajada de los precios en los concursos lo que supone una disminución de la productividad y de la calidad de lo producido. Este binomio es importante tenerlo claro para saber qué se está contratando”, añadió.
Para Víctor Santamaría, director de Sistemas Informáticos TI de Seguros Reale, su problemática es diferente “tanto por el volumen de negocio como por nuestro componente de empresa privada”. “El crecimiento experimentado –prosiguió– nos obliga a dar el salto y convertirnos en una gran empresa y los sistemas deben seguir estando muy próximos al negocio y cualquier problema con la calidad del software afecta directamente a la calidad del negocio. Para hacer frente a esta nueva situación hemos creado un área de arquitectura que nos ayudará a estandarizar incrementando la eficiencia y la calidad de las aplicaciones. Contamos con un plan estratégico de calidad TI en el que se define cómo queremos gestionar nuestras tecnologías. Somos un servicio caro dentro de la compañía y debemos gestionar perfectamente lo que se gasta en calidad”.
El Tribunal de Cuentas, según Fernando Martín, jefe de la Unidad de Apoyo Informático de la entidad, “está obligado a seguir metodologías de trabajo, así que utilizamos aplicativos y normas para controlar la calidad de las aplicaciones. Necesitaríamos una normativa uniforme de calidad pero es difícil implantarla cuando nuestra organización no dispone de una política global de software. La Agenda Europea de la UE plantea

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