La AEC busca presidente

Antes del verano, la Asociación Española de Empresas de Consultoría (AEC) acordó profesionalizar el puesto de su presidente. Inteligente, sabia y pragmática decisión ya que así se eliminan todo tipo de suspicacias que puede provocar la persona que ocupe la presidencia si pertenece a alguna de las consultoras de la asociación y de ella percibe los correspondientes emolumentos. La AEC debe saber transmitir la fuerza que dice poseer, proveniente del prestigio que acumula a través de los componentes de la asociación. El sumatorio de su peso en el mercado debería corresponderse con un conocimiento y reconocimiento real de las bondades que predica que, sondeando a usuarios, puede apreciarse que no ha calado suficientemente en el ámbito cliente. Por tanto, al mostrar un salto cualitativo –profesionalizando la figura del presidente– la asociación debe concretar la iniciativa contratando, cuanto antes, al profesional que tenga prestigio, conocimiento de las posibilidades de las TIC y abundantes contactos, para liderar el proyecto de deseable expansión de la AEC, tanto dentro como fuera de España. Reconociendo que en estos momentos a la asociación no la conviene permanecer acéfala, tampoco deben precipitarse en la contratación de un presidente con la posesión de atributos profesionales irrenunciables. Debe tener facilidad para introducirse tanto en el sector privado como en la Administración Pública y, por ello, podrían figurar entre los candidatos tanto el exministro de Trabajo con el PP, Manuel Pimentel Siles, como el expresidente de la CNMV, Manuel Conthe, en la mente, los dos, de algunos miembros de la AEC.

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