La actividad industrial de las empresas de TI en España

Las empresas españolas de Tecnologías de la Información han atravesado en los últimos años importantes dificultades en lo que se refiere a su actividad industrial. Pendiente ésta de las directrices de la Corporación correspondiente, podría pensarse que el alto coste de producción industrial en nuestro país ha provocado una desinversión en este área traducida en reducciones de personal, cierres de plantas y dolorosas reconversiones.

Convertidas casi en un elemento político, que sobrepasa el aspecto de negocio, las diversas plantas industriales que las compañías de informática y comunicaciones tienen por toda España son analizadas en este reportaje exhaustivamente. Su pasado, y lo que es más importante, su viabilidad futura, aparecen reflejadas en un trabajo que ha tenido que superar las reticencias de muchas de las empresas estudiadas a la hora de explicar el devenir de su actividad industrial.

Alcatel

La compañía Alcatel es uno de los principales suministradores de sistemas y redes de comunicaciones. Cuenta actualmente con 25 fábricas repartidas por diferentes países, tanto de Europa como de América y Asia. Sus actividades abarcan todo el ámbito de los sistemas de comunicaciones incluyendo sistemas públicos de conmutación y transmisión por línea, además del diseño de integración, redes de radiocomunicaciones fijas y móviles y redes de defensa, así como comunicaciones por satélite, sistemas de comunicación comerciales y cable.

La compañía posee 12 centros de investigación avanzada en siete países, entre los que se encuentra el que se sitúa en España. Entre las innovaciones que Alcatel ha llevado a cabo en dichos centros y que ya han sido introducidas en sus líneas de producción destacan la serie 1000 de banda ancha y todos los productos de redes asociadas, el sistemas de radiocomunicación celular digital GSM, así como centralitas y terminales avanzadas de oficina y sistemas de fibra óptica de alta capacidad.

Aunque una gran parte de la actividad de la compañía se lleva a cabo fuera de nuestras fronteras, Alcatel cuenta en nuestro país con un grupo de empresas que alcanzan unas ventas de 200.000 millones de pesetas, y una plantilla de más de 8.000 trabajadores.

Estas empresas se encuadran en Alcatel Standard Eléctrica y Alcatel Cable. Asimismo, la principal compañía alemana de Alcatel opera a través de su filial Alcatel SEL Señalización.

Alcatel fabrica en España una gama completa de productos para los mercados nacionales e internacionales. Entre las fábricas con que Alcatel cuenta en nuestro país destacan las factorías de Villaverde y Torrejón, Arteixo, Málaga, Maliaño y Toledo en las que se fabrican centrales telefónicas digitales, cables de fibra óptica, así como otros productos para el área de las telecomunicaciones. La factoría de Villaverde, inaugurada en 1963, se encuadra organizativamente dentro del grupo operativo de Redes Públicas de Alcatel Standard, y cuenta con 870 empleados. En ella se lleva a cabo la fabricación de sistemas de conmutación.

Con unas inversiones en los últimos años en torno a los 4.500 millones de pesetas anuales, estas instalaciones alcanzan la cifra de los tres millones de líneas telefónicas digitales del sistema Alcatel 1000 S12. Anualmente produce unas 1.500 centrales telefónicas de distintas dimensiones, sirviéndose de distintos tipos de tecnología.

Comelta

Fundada en 1976, Comelta es una empresa privada de capital cien por cien español nacida con vocación de distribuidor de componentes electrónicos. En suspensión de pagos desde diciembre de 1992, la actual situación parece prometedora -tras la toma de control del 51% por parte del Banco Central Hispano- y de pronta resolución. Pero ha pasado por una situación infernal, con una reducción de plantilla de más de 300 personas. La firma había llegado a facturar 9.500 millones de pesetas en el 91. Al suspender pagos, presentaba un pasivo de 6.800 millones de pesetas y un activo de 13.259 millones. En pocos años Comelta llegó a ser líder en el mercado español por la importancia de las representadas y por la cuota de mercado conseguida, según explica su actual director, Manuel Ortiz. En 1977 se crea la delegación de Barcelona y el laboratorio de I+D, que impulsa la introducción del microprocesador en la industria con el desarrollo de placas estándar sobre el procesador 6502 Rockwell. Paralelamente a la distribución desarrolla soluciones llaves en mano exclusivas para el sector de actividad del cliente. En los años 80 comienza a distribuir periféricos informáticos (impresoras, lectores de tarjetas magnéticas y discos duros aún no compatibles) y decide entrar con fuerza en el mundo informático como ensamblador de PC. Al mismo tiempo, Comelta se va dividiendo en empresas especializadas, con directivos propios, y que conforman lo que después se denominó el Grupo Comelta. Sólo ha existido en la mente de los que formábamos la compañía, pero nunca jurídicamente, asegura Ortiz. Todas las empresas tenían la misma raíz accionarial y algunas incluyen a los rectores de las compañías como nuevos accionistas: Defisa (desarrollo de ASIC, custom y semicustom), Top Computer (ensamblaje de PC), Europasivos (venta de componentes pasivos) y otras de menor importancia y con actividad no electrónica. En los años 86 y 87 se crean las delegaciones extranjeras: Portugal, Alemania y Francia, esta última ahora clausurada. El inicio de la crisis, con el descenso de los márgenes en informática -la actividad con mayor facturación- y alguna falta de visión estratégica interna, con choques entre las políticas comerciales de las diferentes compañías y competencia con los mismos productos, más los impagados de APD, Feber y otros, y el alto nivel de stocks, hacen que a principios del 92 se produzca una crisis muy seria interna. La única salida es la posible refusión de las empresas. Por eso inicia un proceso, nunca finalizado, de marcha atrás: se deshacen de algunas empresas y se absorbe el factor humano más importante para la compañía matriz. La situación se hace insostenible por el riesgo financiero y también el cierre continuo, a pesar de pedir créditos en base a patrimonios; no se pueden aguantar los pagos de suministros al extranjero. Todo ello hace que en diciembre del 92 nos veamos absolutamente abocados a presentar la suspensión de pagos. En la primera reunión con el primer acreedor, el Banco Central Hispano, y en base a una primera estimación de viabilidad técnica pero no financiera de los únicos directivos que permanecen en la firma -entre ellos Manuel Ortiz- se busca una solución. El BCH apuesta por la empresa y toma el control. El porqué es muy sencillo: tras un diagnóstico, un gestor del Banco entra en la empresa y se comienzan a poner las bases de lo que será la nueva Comelta. Para Ortiz, la apuesta del BCH es muy seria por esta empresa y esperamos saber responder a la expectativa creada. En estos momentos, la apuesta estratégica de la empresa es potenciar su I+D, y por ello ha aumentado el departamento en cuatro personas, hasta un total de 17, y con posibilidad de un leve crecimiento. Hemos sido capaces de hacer cosas importantes, desde placas electrónicas para todo tipo de actividades industriales, ordenadores, [terminales] punto de venta. Se trata de, en vez de vender marcas de terceros, potenciar mucho más nuestra imagen de empresa y de marca, señala Manuel Ortiz. En la nueva etapa se han definido varios proyectos que permitirán desarrollar diferentes aplicaciones industriales y bancarias. Estamos intentando, mediante alianzas o directamente con los clientes interesados, vender algunos de estos productos, afirma. Fruto de la revisión estratégica, en abril del año pasado firmó un convenio marco con IBM.

La primera muestra ha sido el desarrollo y fabricación de un terminal punto de venta (TPV-II, en terminología de Comelta). En total se fabricarán, en un plazo de unos dos años,

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