Innovación y TIC como herramientas para mejorar la eficiencia de los sistemas de salud

La directora general de la Organización Mundial de la Salud hizo recientemente un llamamiento a los ministros de Sanidad para que defiendan sus presupuestos sanitarios en una época como la actual de clara recesión económica, ya que los presumibles recortes pueden tener una repercusión directa en la protección de la salud de la población. Este mensaje alarmante hará reflexionar sobre la situación actual de los recursos sanitarios y los servicios que se precisan en el Sistema Nacional de Salud. Pero esta situación, si bien puede agravarse, no es nueva; la disponibilidad de recursos y servicios sanitarios siempre está y estará por debajo de la demanda. El sector sanitario, que presta servicios de salud, precisa un crecimiento anual permanente solamente para facilitar los mismos servicios y con igual calidad, pues el simple aumento de la esperanza de vida incrementa la demanda de servicios.
En nuestro sector es imprescindible la innovación permanente, ya que cuando aumenta la calidad, mejora la salud de los ciudadanos, lo que tiene como resultado una mayor demanda de servicios pues vivimos más años.
La inversión en TIC acompaña las necesidades del sistema sanitario y éste tiene claramente que conseguir, sin un incremento de recursos, ser más eficiente. Y es aquí donde la tecnología desempeña un papel estratégico. Los CIO sanitarios tienen la oportunidad de presentar proyectos de innovación basados en parámetros de mayor eficiencia y costes controlados.
La aplicación de las TIC a los procesos sanitarios puede y debe ayudar a incrementar la efectividad y productividad de los recursos y realizar la atención con menores costes.
Si realmente aplicamos las TIC a los procedimientos o procesos del negocio sanitario con parámetros de innovación que conlleven necesariamente reducción y agilidad de procedimientos, se deben producir efectos que no sólo mejoran la calidad de éstos, sino que suponen importantes reducciones en la utilización de recursos sanitarios que pueden afectan a otros conceptos presupuestarios, sin desdeñar su impacto económico en las actividades de otros agentes ajenos, entre ellos a los propios pacientes.
En momentos en los que se necesita especialmente controlar el gasto sin reducir la calidad y los servicios de salud es cuando es imprescindible invertir en proyectos de innovación mediante la utilización de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. La dificultad estriba en que, en nuestro escenario, los tiempos de implantación son largos y sus beneficios se ven a medio o largo plazo y es precisamente aquí donde tenemos que convencer a los decisores de que el camino de invertir en la implantación de las TIC en salud no sólo mejorará la salud de los ciudadanos y realizar una atención de calidad, sino que reducirá los crecientes costes sanitarios y optimizará la utilización de recursos.
Hasta aquí hemos obviado la opinión del ciudadano, que es un aliado perfecto para la innovación, éste nos demandará acceder a los servicios a través de nuevos medios electrónicos y, lo que es más importante, quiere ser el propietario y gestor de toda la información concerniente a su salud.
Este concepto debería revolucionar el despliegue de los proyectos tecnológicos y es en este aspecto donde es obligatorio que el eje de los sistemas de información sea el ciudadano, independientemente de quién le facilite los servicios de salud. Este requisito tiene enormes ventajas para la construcción de sistemas pero obliga a la interoperabilidad de todas las redes sanitarias.
Los beneficios que estas demandas pueden aportar a los proyectos de innovación son vitales, ya que los decisores se ven abocados a replantear sus estrategias de gestión sanitaria con estos parámetros.
El sector sanitario tiene identificados diversos problemas que los gestores están intentando resolver y las TIC pueden dar un nuevo punto de vista a su resolución: la dispersión geográfica de pacientes y recursos sanitarios, la movilidad de pacientes y profesionales, la limitación de recursos especializados, el incremento permanente de la presión asistencial.
Estamos ante un momento clave en el que debemos ser capaces de ofrecer soluciones innovadoras y tecnologicamente avanzadas al sector salud. Los decisores estarán receptivos si preparamos proyectos en los que se demuestre que el retorno de la inversión redunda en beneficio de la calidad y de la reducción de costes de los procesos asistenciales. Es la hora de que las Tecnologías de la Información sean el recurso estratégico del sistema de salud de los próximos años.


Luciano Sáez Ayerra, Presidente de la SEIS

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