Comunicaciones

Info-Chapuza XXI

Los pobres resultados obtenidos con el Plan Info XXI han motivado al Gobierno a plantearse una profunda revisión, con el propósito de definir y pergeñar uno nuevo, capaz de ilusionar con concreciones sobre objetivos a alcanzar y posibilidades de hacerlos realidad. Esta intención queda meridianamente expuesta en declaraciones hechas por el ministro de Ciencia y Tecnología, Josep Piqué, anunciando la próxima creación de una comisión interdisciplinar con la delicada e importante misión de informar al Gobierno sobre estructura y contenidos de un nuevo plan. Rectificar a tiempo un evidente error es un mérito que se verá posteriormente espléndidamente recompensado por la retahíla de beneficios –algunos en cascada– que la nueva planificación puede reportar. Porque, los mensajes lanzados en la presentación de Info XXI lograron ilusionar, tanto por los recursos que se iban a emplear para hacer posible la Sociedad de la Información –que el ciudadano esperó a partir de ese momento– como de las fantásticas inversiones que la ejecución del plan iba a desencadenar, y que llenaron, más que de satisfacción, de júbilo, al colectivo de suministradores de nuestro sector. Lástima que, al analizar con detenimiento el contenido del plan, se comprobase que se trataba primordialmente de un gesto político que, en esencia, no aportaba presupuestos significativamente extraordinarios, ni implicaba, en la medida que hubiera sido necesaria e imprescindible, a la empresa privada.
Recogiendo las manifestaciones del ministro de Ciencia y Tecnología como una inquietud compartida por el Gobierno para abordar inmediatamente la elaboración y lanzamiento de un nuevo plan, habría que sugerirle especial cuidado y atención en la toma de decisiones que afecten a los siguientes apartados: Primero, el factor tiempo, tanto el que se va a dedicar a seleccionar y completar la anunciada comisión interdisciplinar, como el que ésta necesite para presentar el informe completo al Gobierno, debiendo, en ambos casos, intentar minimizarlo; en segundo lugar, en la citada comisión –que tendrá que ser cien por cien operativa– deberán estar muy bien representados tanto el colectivo de usuarios como el de proveedores, sin concesiones a vanidades para la galería; en tercer término, tendrán que habilitarse, inevitablemente, partidas presupuestarias extraordinarias –adicionales a las previstas para cada año– para hacer factibles y posibles los contenidos del nuevo plan, supuestamente coherentemente ambiciosos. ¿Condicionará el pretendido déficit cero el lanzamiento del nuevo plan? Cabe pedir al Gobierno que si lanza un plan –el otro fue una chapuza– que esté bien concebido, bien dotado de presupuesto, y que tenga efectos cuanto antes.

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