I+D, clave en el éxito de la empresa

El gobierno incrementa en un 25% el presupuesto a i+d+i para 2005

De las 500 empresas europeas que más invierten en Investigación y Desarrollo, sólo 9 son españolas, lo que evidencia la clara situación de crisis que afecta al sistema de innovación español que deberá hacer frente a una serie de retos para superarla, como la colaboración pública y privada; la masa crítica; la creación de empresas españolas, y la inversión, gestión y evaluación.

La situación actual del sistema de innovación español, es clara, los recursos destinados a Inversión y Desarrollo son muy bajos en relación a los del resto de países de la Unión Europea (UE), ya que representan más o menos la mitad del conjunto económico de los 15 países de la antigua UE. Una situación que empeora si nos centramos en la inversión en I+D por parte del sector empresarial de nuestro país, que representa casi un 40% de la realizada por las empresas europeas en términos de PIB. Asimismo, de las 500 empresas europeas que más gastan en I+D, sólo 9 son españolas. Un problema que afecta a las empresas de todos los tamaños y a todos los sectores industriales, pero en especial a los de mayor intensidad tecnológica, “algo grave puesto que es en estos sectores en los que el I+D es más productivo”, sostiene Miguel Sebastián, director de la Oficina Económica del presidente del Gobierno, en el marco de la I Jornada de Reflexión sobre Innovación Científica y Tecnológica.
Para superar esta situación el sistema de innovación español se enfrenta a una serie de retos entre los que destaca la colaboración pública y privada; la masa crítica; la creación de empresas españolas, y la inversión, gestión y evaluación, “puesto que contamos con una inversión inferior a la de los países de nuestro entorno, la gestión es demasiado burocrática y tenemos una escasa evaluación”.
En relación al Plan de dinamización económica e incremento de la productividad, presentado recientemente por el Gobierno, Sebastián destaca que “su objetivo es impulsar el crecimiento de la productividad y el empleo en España para crear un entorno económico favorable que facilite la inversión privada”. Y mantiene que “el desarrollo tiene un carácter de bien público, puesto que las entidades no pueden capturar todo el valor generado por su actividad”.
Por todo ello, para 2005 el Gobierno ha incrementado el presupuesto para I+D+i un 25%, y lo seguirá haciendo año tras año. Además propone mejoras en los instrumentos de gestión de investigación, desarrollo e innovación para agilizar y aumentar la efectividad de los créditos y de los incentivos fiscales a medio plazo, y flexibilizar el formato de las convocatorias. Para garantizar que todo esto se cumple, dispondrá de un mecanismo de evaluación continua.

Índice Altran 2005
El índice Altran, que permite el estudio detallado de la situación innovadora y tecnológica de España en el ámbito de la UE, sitúa a España entre los países con baja capacidad de innovación, muy lejos de Suecia, Finlandia y Dinamarca, líderes en esta materia. Asimismo, muestra que aunque España cuenta con un porcentaje importante de población activa con estudios superiores, desaprovecha su mano de obra cualificada, y del total de investigadores españoles sólo el 25% está empleado en el sector privado, por debajo de la media europea. En lo que a servicios de alta tecnología se refiere, de nuevo estamos muy por debajo de la media comunitaria.
Para estar a la par de nuestros vecinos a corto plazo es necesario un crecimiento en el empleo de servicios tecnológicos; en la investigación en el sector privado; en el total de investigadores; así como una inversión en capital de riesgo en la primera etapa, que debería pasar del valor actual de 86 millones de euros a 128 millones de euros, a corto plazo.

I+D, factor clave de competitividad
“Innovación es la palabra clave detrás de la capacidad de productividad de los distintos sectores. Innovación sobre todo relacionada con el I+D”, según Joan Trullen Thomás, Secretario General de Industria, quien insistió en que el Gobierno no se plantea sólo aumentar el apoyo a la investigación, desarrollo e innovación, sino que a través de esta palanca piensa cambiar el desarrollo del proceso de innovación.
A la innovación típica del empresario innovador, ahora se añaden tres conceptos adicionales. Según Trullen, se trata de la idea de innovación recurrente y permanente, cambios relevantes en elementos como la fiscalidad, para que el empresario pueda mantener e innovar permanentemente, y una política de innovación dirigidas a pymes. Asimismo, insistió en que dos terceras partes del esfuerzo en I+D debe situarse en el sector privado.
Por su parte, Carlos Alejaldre, director general de Política Tecnológica, opina que el gasto de España en Investigación y Desarrollo está muy por debajo de la media europea, con un 1,1% del PIB. Sin embargo, cree que la evolución del gasto público es positiva.
Desde la perspectiva de la universidad pública, Gonzalo León, vicerrector de la Universidad Politécnica de Madrid, insiste en que “hay que intentar acercar los dos mundos: estructuras de Investigación y Desarrollo (grupos de investigación, centros de I+D, institutos) y el tejido empresarial. Y esto debe formar parte de una estrategia que cuente con el apoyo de las instituciones”.

De la innovación al éxito empresarial
“Un modelo de crecimiento económico sólo es posible si va acompañado del crecimiento sostenible de la productividad, que depende de la I+D+i”, sostiene Maurici Lucena, director general de CDTI (Centro para el desarrollo tecnológico industrial), para quien es indispensable aumentar el gasto en I+D+i por parte del sector público y del privado, pero sobre todo por parte de este último, que debe fortalecer su posición competitiva.
Una de las empresas españolas que más invierte en I+D es Telefónica. Su subdirector general de Tecnología y Gestión del Conocimiento, Antonio Castillo, sabe que para contar con un crecimiento rentable y sostenible hay que innovar. Pero también sabe que toda innovación debe resultar en un crecimiento de los ingresos, una mayor satisfacción del cliente o la reducción de costes. “Hay que innovar para seguir en el mercado; aquellos que no innovan son colosos con pies de barro”, subraya.
Para no caer en ese error, la innovación tecnológica de Telefónica en el año 2003 fue de 1.902, millones de euros; en Investigación y Desarrollo fue de 444 millones de euros en desarrollo servic
ios y productos, y 11 millones de euros en investigación aplicada. Asimismo, fue el quinto operador mundial por gasto en I+D. El esfuerzo innovador representó el 6,7% de los ingresos y el 68% de la innovación tecnológica se realizó en España.
Endesa, tercera empresa eléctrica privada en Europa, dispone de un programa concreto y estructurado que fomenta sus actividades de I+D+i y actualmente cuenta con 208 proyectos en curso. Con una inversión de cerca de 6.000 millones de euros en España en los últimos años, Antonio Pareja, director general de Desarrollo Corporativo de Endesa, subraya que la inversión de su empresa

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