Exigencias del usuario en contrataciones

Es frecuente escuchar lamentaciones, procedentes de compañías proveedoras, respecto a exigencias que consideran desproporcionadas, por parte del usuario, en los Pliegos de Prescripciones Técnicas elaborados para la realización de contrataciones. Se quejan –y en muchos casos tienen razón– que se percibe un abuso manifiesto por parte del cliente ya que, no existiendo causas objetivas que podrían motivar –por crisis, o desaceleraciones en la economía– concesiones extraordinarias por parte del suministrador para paliar o minorar el descenso de facturaciones, gestiona las adquisiciones como si todavía estuviéramos inmersos en problemas de mercado. Lo difícil, para que varíe esta tendencia, es que habiéndose acostumbrado el comprador a conseguir sustanciosas ofertas, no existen evidencias generalizadas de comportamiento, por parte de vendedor, de querer, o poder, cambiarla. El proveedor debería dar síntomas inequívocos de intentar modificar el rumbo de esta situación, redactando sus ofertas de forma que, garantizándose márgenes de beneficios, muestren estar en disposición de poder proporcionar al cliente, la impecable asistencia técnica que necesita.
Salvo aquellos usuarios convencidos de que es rentable dejar que el proveedor obtenga justos beneficios –resulta, además, un seguro de buen funcionamiento para el cliente, en el desarrollo del contrato– otros persisten en el error de obsesionarse con los precios bajos, y lo insólito es que no se den cuenta, y rectifiquen, por el servicio flojo y salpicado de incidencias que le suele prestar el suministrador. Porque, sean cuales fueren los requerimientos del usuario en las contrataciones, al proveedor puede no importarle hacer ofrecimientos que le sirvan para conseguir el contrato. Posteriormente, ya desarrollando el contrato, podría intentar adecuar la situación a su favor cambiando paulatinamente, por ejemplo, a aquellos profesionales con curriculums que sirvieron para ganar, por casi becarios. Acción que, por supuesto, procurará justificar magistralmente. En esta tesitura, a veces le faltan ganas del cliente de proceder a la resolución del contrato por manifiesto incumplimiento –que podría aplicar, por tenerlo escrito en alguna de las cláusulas de los Pliegos de Condiciones para la contratación– ya que el trauma por pérdida de tiempo al tener que proceder a un cambio de proveedor, le produce todavía más temor. Con este tipo de comportamientos, resulta complicado poder cortar las prácticas abusivas. El usuario debería desterrar la obsesión por el precio, convenciéndose de la rentablilidad de que el proveedor firme contratos con los que obtenga beneficios.

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