En busca del modelo idóneo en la prestación de servicios de TIC

Es necesario encontrar el modelo más adecuado para fijar el precio del valor de las TIC

Para que los los máximos responsables de las compañías perciban el valor de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), éstas deben tener un precio. Las contraprestaciones basadas en el uso son la mejor manera de construir una relación precio/valía para los servicios de TIC, y es una de las piezas clave para liderar las tecnologías como un negocio dentro de la corporación.

Mientras el departamento de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) conozca perfectamente sus costes operativos, puede utilizar los precios como una herramienta estratégica para mejorar la alineación con la empresa, dotando a los responsables de un mejor entendimiento y control sobre los recursos de TIC. Para lograrlo es posible utilizar diferentes modelos, con distintas clases de servicio, con objeto de conseguir un consumo de tecnología más eficiente a nivel de gastos y una unión más efectiva entre el servicio de TIC que se proporciona y las necesidades de la empresa. Cuatro con los métodos básicos para fijar el precio de la valía de las TI.

Precio por suscripción
Éste es el modelo más simple de contraprestación. El precio por suscripción es un modelo de pago por uso en el que dicho precio se fija por unidad de tiempo, lo que es mucho más sencillo de controlar y medir que unos precios basados en el consumo. El coste operativo de las utilidades de las TI se calcula y amortiza a través de un período de suscripción, por ejemplo, un año, y se divide después entre todos los usuarios del servicio. Dependiendo de los objetivos de beneficio operativo que se apliquen a la organización de TIC por parte de la empresa en términos globales, se puede añadir un elemento de margen bruto –quizás para crear un pool que financie la investigación en tecnología o futuros proyectos.

Ventajas
Simplicidad: Si, por ejemplo, cinco líneas financieras se suscribieran a un servicio que tiene un coste de unos 60.000 euros al mes, el cargo por suscripción, asumiendo un modelo financiero de partes iguales, sería el resultado de dividir dicho coste en las citadas partes.

Desventajas
Falta de control y multas por uso: se asume que todas las partes de la empresa utilizarán el servicio al mismo nivel de manera constante, sin multas por un consumo excesivo o por demasiado tiempo de utilización.
No hay justificación de gastos: no hay patrones para medir, calcular y justificar los niveles reales de consumo de cara a los clientes más escépticos.

Precio por utilización máxima
El modelo por utilización máxima aprovecha el modelo anterior por suscripción y añade un mecanismo para controlar y registrar la consumición máxima. Este procedimiento conlleva que se cobra a los clientes del servicio de TI según su uso máximo y no por su uso medio.

Ventajas
Sencillez a la hora de medir. Sólo se necesita controlar y registrar las utilizaciones máximas.
Justificación de gastos clara. Es fácil demostrar cuándo los consumidores están utilizando más recursos que los básicos.

Desventajas
Se penaliza la variabilidad: si solamente hay unos pocos picos de utilización durante un período determinado, el esquema de precio por utilización máxima puede parecer injusto. Sin embargo, disminuir el período de análisis, por ejemplo, de seis meses a uno, y los intervalos de medición (diaria en lugar de semanal) puede solucionar el problema.

Precio según los usuarios
El gasto de TIC que realizan los usuarios es, en muchas ocasiones, mayor que el coste del uso de hardware, así que en este caso es más lógico medir el consumo de tecnología por persona en vez de por máquina. Si los usuarios están conectados a sus PCs durante unos períodos de tiempo similares y tienen perfiles transaccionales comprensibles, por ejemplo, representativos del servicio al cliente de un banco que trabaja con portales de Internet, ésta puede ser una manera justa y fácil de cobrar por uso.

Ventajas
Fácil de implementar: rastrear la autenticación de usuarios individuales en torno a servicios de TI es relativamente sencillo, especialmente si se tiene un sistema único de registro.
Justificación clara de gastos: los registros de autenticación ofrecen la base para la justificación de gastos.

Desventajas
Se ignora la carga del sistema: si los usuarios demandan mucho al sistema al registrarse, este modelo infravalora la capacidad TIC.

Precio según un ticket electrónico
En entornos de TIC donde la calidad de servicio es crucial, el responsable de sistemas puede medir y controlar el uso de manera muy cercana utilizando tickets electrónicos que tienen un período de validez muy corto.

Ventajas
Regulación del consumo: el precio en función de tickets electrónicos permite al sistema de control del uso de las TIC cargar hasta un grado aceptable, ayudando a eliminar los máximos de utilización y garantizar la continuidad comercial.
Sencillez: todo lo que se requiere para controlar el precio según este sistema es un portal de baja latencia, es decir, que responda rápidamente, construido si es posible como un servicio de Internet. Los tickets dan permiso para usar el servicio de TIC múltiples veces durante su intervalo de validez.
Mayor justificación de gastos: de todos los modelos, el precio según ticket es el más poderoso en términos de justificación de gastos.
Control al detalle: los tickets pueden ser muy específicos, permitiendo a ambas partes controlar el uso exacto al nivel de cada aplicación específica.

Desventajas
Exceso de tickets electrónicos: para que este modelo funcione de forma efectiva, a menudo es necesario implementar fechas de uso en los tickets electrónicos para evitar que éstos se amontonen.

¿En primera clase o en turista?
Obviamente, hay otros modelos más complejos de contraprestación de servicios que aportan mayor profundidad al control y a los gastos. Pero estos cuatro modelos suponen un comienzo. Y pueden hacerse más comprensibles fragmentando un sistema de niveles de servicio, y variando los gastos por unidad de servicio, por encima de cada modelo, similar al utilizado por las compañías aéreas de tarifas según la clase. Por ejemplo, el acceso a la red se puede ofrecer, según el modelo, con tres niveles de precio, cada uno con distintos grados de banda ancha, garantías de nivel de servicio y garantías de utilización máxima.
El objetivo en cualquiera de estos modelos es ofrecer servicios de TIC de forma que presenten el mayor grado de beneficio perceptible por los consumidores, justo al igual que ocurre en el mundo de los negocios real, mientras se aprovecha la oportunidad de manejar las propias estructuras de gastos, fuera de los ávidos ojos de los consumidores.
La contraprestación es una manera de poner los servicios de TIC en términos que los responsables del negocio entiendan y valoren. Cuando la tecnología se vende y consume, al igual que otros servicios, puede convertirse en un negocio dentro del negocio. Y ése es el camino al verdadero valor de las TIC.

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