En busca de la inspiración para alcanzar la competitividad

Los CIOs ostentan la ardua pero enriquecedora misión de dirigir la energía innovadora de sus organizaciones. Una tarea, sin duda, nada fácil, pues la innovación requiere algo más que diligencia: inspiración. Al igual que un artista, el director de tecnología y sistemas debe buscar su propia inspiración para materializarla en una labor que incremente la competitividad del negocio.

Los CIOs deberían aprender de los artistas y su método de inspiración para alimentar la innovación que sus organizaciones precisan, pero, ¿cómo conseguir ideas nuevas? Lo idóneo, en lugar de buscar éstas, es que estos directivos estén predispuestos mentalmente para recibir la inspiración en el momento en el que llega, al igual que ocurre en el caso de los artistas. Éstas son algunas labores significativamente útiles para encontrar la inspiración deseada:

• Profundizar por completo en los asuntos: entrar de lleno en la labor de innovar en las TIC es esencial, al igual que lo hacen los actores al sumergirse en las personalidades e historias de sus personajes, los pintores al hacer esbozos de una imagen y los músicos al experimentar con muchas secuencias diferentes de notas y tempos.

• Colaborar: muchas formas de arte requieren una colaboración efectiva entre grupos de personas con capacidades complementarias. Y esto no difiere en absoluto con el mundo de las TIC, donde la colaboración debe ser esencial.

• Jugar con diferentes ideas: nunca hay que rechazar una idea sólo porque ésta pueda parecer extraña al principio. La inspiración precisamente acontece cuando una cierta combinación de ideas revela repentinamente un patrón subyacente y sencillo que agrupa todo el trabajo y expresa su esencia.

Encontrar la propia musa
El CIO debe albergar cuatro habilidades básicas, que hay que cultivar, con objeto de destacar en innovación:

1) Sumergirse en el negocio: no hace falta decir que el CIO debería tener un buen conocimiento de los conceptos y las reglas que guían las operaciones financieras de su empresa. Esto implica un buen conocimiento laboral de cómo encaja cada actividad financiera en el negocio global de la empresa, cómo se lleva a cabo el trabajo de cada actividad y cuáles son los factores de coste y beneficio.

2) Trabajar en equipo: los CIOs necesitan innovar enfrentándose a altos niveles de complejidad, tanto en procesos financieros como en tecnología. La complejidad puede manejarse más fácilmente si trabajan juntos grupos de personal de TI y de las unidades de negocio, haciendo que sus capacidades complementarias se ocupen de un mismo problema. El CIO innovador será el director de orquesta de este proceso.

3) Permitir las dudas: es un acto de disciplina y a veces de valentía sumergirse en los detalles de un problema y resistir la tentación de apresurar un juicio acerca de lo que se debe hacer. Debido a la complejidad inherente a muchos problemas financieros, es improbable que las primeras ideas que se le aparezcan al CIO sean realmente innovadoras. Éste no debe rechazar ideas sólo porque desafían las nociones preconcebidas y no tiene que rendirse a a la presión para empezar a construir algo antes de encontrar la inspiración que necesita.

4) Buscar patrones sencillos: conforme el CIO investiga y combina ideas de distintas maneras para crear diseños de sistemas, éste debe buscar diseños en los que todos los elementos encajen de una manera sencilla, lógica y complementaria. Hay que recordar que los diseños de sistemas complejos habitualmente implican que las soluciones no se han explorado por completo. Cuando se encuentre una combinación sencilla de procesos de fuerza de trabajo y tecnología que puedan satisfacer una amplia variedad de requisitos comerciales, entonces se tendrá ante sí un diseño innovador. La simplicidad en el diseño de sistemas es importante para construir éstos con éxito y que éstos funcionen como se espera de ellos.

Conforme el CIO y su equipo vayan desarrollando estas cuatro habilidades, éste asistirá a un incremento significativo de la innovación en su empresa. Estos directivos ya son excelentes en lo que se refiere a trabajar mucho y durante largo tiempo para conseguir que su labor se haga correctamente. Si combinan esa capacidad con la de descubrir ideas inspiradoras conseguirán un proceso poderoso que podrá brindar a sus compañías las herramientas que necesitan para competir y tener éxito.
Por último, no hay que olvidar que la innovación es un arte más que una ciencia. De modo que, el CIO, a la vez que se convierte en innovador, lo hace en un artista. En este sentido, debe actuar igual que lo hacen éstos cuando acaban un gran proyecto: divertirse es esencial. Trabajar sin tener tiempo para distraerse un rato acaba aburriendo a cualquier CIO, y ningún CIO aburrido tiene opciones de convertirse en un innovador.

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