El "nearshoring", apuesta segura en tiempos de inestabilidad

La consecuencia directa del contexto actual es que determinados destinos hegemónicos para la externalización de desarrollo de aplicaciones de software, como la India, tenderán a suavizarse, en beneficio de destinos menos sensibles a los cambios de ciclo, como los europeos, entre los que destacan las economías del Este, pero también Irlanda y España. La India, según coinciden numerosos expertos, no avanza tan rápido como avanza la complejidad de la demanda de las empresas que subcontratan, y esta situación, unida a la crisis económica y el riesgo que supone la fluctuación del tipo de cambio, pueden beneficiar claramente a otros países. España es uno de ellos. Nuestro país está capacitado, por su alto nivel de formación tecnológica y la calidad de sus servicios, para aportar valor añadido y un elevado nivel de conocimientos y experiencia. Pese a no ser percibido ya como país de “mano de obra barata”, España sí se observa como un mercado competitivo en costes y, sobre todo, como la suma de esta ventaja y de un elevado nivel de calidad. Aúna todas las ventajas del nearshoring y constituye una alternativa segura en tiempos de zozobra económica internacional. El idioma, el trato, determinados costes ocultos, la comunicación interna y externa, así como múltiples factores relativos a la cultura generan más barreras al offshoring de las que en un principio muchas compañías veían. Es lógico que, en este contexto, el nearshoring, esté imponiendo con fuerza su potencial: mayor rapidez de comunicación, proximidad cultural y geográfica, mismos husos horarios, solución de los problemas in house, entorno económico solvente en caso de recesión, y altos niveles de competitividad y calidad.
Aunque la externalización de servicios en lugares remotos es perfectamente complementaria con la que se hace en el mismo mercado o en mercados vecinos –muchas empresas recurren al offshoring para servicios no core y dejan actividades más estratégicas para aliados locales o cercanos– , es innegable que el actual contexto favorece al nearshoring. Si la cercanía y la calidad siempre han sido valores a tener en cuenta, en tiempos de inestabilidad se revelan absolutamente críticos.


* Eduardo Lorente es director de desarrollo de negocio de Vector Software Factory.

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