El modelo de factoría de software se tambalea en España

La sobrecualificación de los profesionales en los centros y la falta de madurez del cliente cuestionan su supervivencia

Ante la incesante demanda de software surge a finales de los años 70 el concepto de fábrica de software, que ahora se quiere cambiar por el de centro de desarrollo. “España es el único país del mundo que utiliza el concepto de factoría para denominar estos centros”, señala Ramiro Carballo, presidente del CSTIC (Comité de Sistemas y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones) de la Asociación Española de Calidad. Actualmente, en España se ha llegado a la centena de factorías de software que han abierto sus puertas en los sitios más recónditos de nuestra geografía. Sin embargo, hay razones más que evidentes que demuestran que el modelo de fábrica de software español no se desarrolla de forma adecuada. Según Carballo, “el modelo de factoría puro se diseñó con el objetivo de alcanzar altos ratios de calidad y productividad, a costa de cumplir unas fuertes restricciones de entrada y salida. Sin embargo, son varias las consultoras que camuflan servicios remotos de asistencia técnica bajo el paraguas de un proyecto cerrado”. En su opinión, esta situación es muy habitual cuando el proveedor es incapaz de dar salida a su propuesta de calidad por lo que recurrre a la venta de horas/hombre para proyectos a la carta que no cubren con los requisitos de la certificación de CMMI que dispone la factoría. De esta manera, “las factorías, que por necesidades del mercado, amplían el rango de los servicios ofrecidos a sus clientes, incluyendo las etapas previas y posteriores a la codificación, se ven obligadas a ampliar el alcance de la factoría en el ciclo de vida del software y, en consecuencia, disminuyen la repetibilidad desde el punto de vista de los procesos y desde el punto de vista de la reutilización del software, y por ende, todo ello repercute en el rendimiento teórico del modelo”, asegura.

Sobrecualificación
Otra de las deficiencias en el modelo de factoría español es la tendencia generalizada de colocar gente sobrecualificada a ‘picar’ código. Según Carballo, “los centros de desarrollo ubicados en zonas rurales, o al menos en regiones alejadas de las grandes capitales, hacen un uso intensivo de recursos humanos altamente cualificados, fundamentalmente ingenieros informáticos”. ¿Por qué esta ineptitud por colocar ingenieros en las factorías? Parece que el auge de las factorías de software llevó a muchos Gobiernos Autonómicos a crear una Facultad de Informática en cada provincia. El resultado fue que el mercado se inundó de ingenieros, por lo que un proveedor, ante la tesitura de elegir por un mismo precio entre un estudiante de Formación Profesional y un ingeniero, se decantaba por este último. También es verdad que, en palabras de Carballo, los intentos que muchos proveedores realizaron para reclutar desarrolladores titulados en formación profesional “no tuvieron éxito ya que éstos están mejor preparados para trabajar en el mantenimiento de sistemas, una actividad que, por otra parte, está mejor remunerada que el ‘picar’ código”. Para Carballo, “la solución estaría en que las universidades expliquen al ingeniero cuál es su orientación profesional y dejen claro que existen otras categorías en la pirámide de informática que tienen que ser cumplidas por otros profesionales”.

Competencia internacional
Paradójicamente, la competencia internacional, a pesar del coste reducido de destinos como la India o Sudamérica, no es una amenaza para las factorías españolas por la falta de madurez del cliente español a desarrollar fuera de España. Pero esta situación “se convertirá en un problema cuando los clientes comiencen a gestionar proyectos externalizados en otros países”, asegura Carballo. Por eso desde hace años, las dos principales patronales del sector, AETIC y AEC (Asociación Española de Consultoría), están tratando de convertir a España en un centro de nearshore, pero de momento no se vislumbran resultados positivos. “Las consultoras que han decidido exportar servicios creen que hay que mejorar la marca España”, señala Carballo. Ante la imposibilidad de salir al extranjero, muchos proveedores han comenzado a cuestionarse “si tienen retorno las fuertes inversiones realizadas en sus factorías en la mejora de procesos y en acreditaciones formales en el modelo CMMI y similares”.

Menos acreditaciones
Según el último informe de la Software Engineering Institute, España ocupa la primera posición europea en cuanto al número de acreditaciones formales del modelo CMMI y el quinto lugar a nivel mundial por detrás de EE.UU, China, India y Japón. Pero, según Carballo, en este último año se está viendo una desaceleración en el número de acreditaciones “porque el tejido de empresas se está saturando, la recesión económica está llevando a muchas compañías a posponer sus certificaciones y, por último, las subvenciones del Plan Avanza ya no son lo que eran, al haber descendido en un 50%”. A pesar de todo, el presidente del CSTIC es optimista ya que el mercado español es consciente de que la calidad aporta valor. “Confíamos que en el próximo año unos pocos decidirán incrementar su nivel de certificación y otros solo la renovarán”.

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