El diplomado universitario en informática y el mercado laboral

Las Escuelas Universitarias, y la de Informática de la Universidad Politécnica de Madrid en concreto, tienen unos antecedentes, ya lejanos, en las Escuelas Especiales de Grado Medio, cuyo fin declarado era el de proporcionar unas enseñanzas tecnológicas concretas al objeto de satisfacer las demandas de profesionales en diferentes técnicas.

En el caso de las Escuelas Universitarias de Informática (EUIs), se crearon en el ámbito de la Universidad por la necesidad, sentida en unos casos y presumida en otros, de técnicos especializados en el manejo del computador y el conocimiento de las técnicas asociadas al mismo.

Una característica de estas EUIs ha sido la de pretender formar al alumno en una técnica determinada en base a dos tipos de conocimientos: unos, de tipo teórico, que aportan la base o sustrato en que se asientan las técnicas que el otro tipo de conocimientos, el especifico o técnico, proporcionan.

En general, las relaciones entre los conocimientos adquiridos en estas Escuelas Universitarias (EUs) con los adquiridos en las Escuelas y Facultades de ámbito superior, son fundamentalmente del tipo siguiente: los conocimientos aportados por unas y otras son diferentes; no sólo en cuanto a la extensión y tratamiento de los contenidos, sino también en cuanto a la naturaleza de los mismos, no teniendo más puntos de contacto que algunos conocimientos mínimos básicos. Y es lógico que así sea, al menos en lo que se refiere a los estudios de primer ciclo terminales.

Por ello, y a costa de simplificar algo que más adelante se abordará con mayor detalle, las enseñanzas de las EUIs se encuentran agrupadas en los dos tipos señalados anteriormente. Por una parte se dan conocimientos de materias tales como Física, Matemáticas, Electrónica ó Sistemas Digitales, con objeto de establecer una base teórica para el desarrollo y comprensión de los procesos físicos y lógicos de la informática, es decir del tratamiento de la información. También se realiza la enseñanza de un idioma, el inglés, que servirá como vehículo imprescindible de comunicación capaz de hacer accesibles al futuro profesional los nuevos avances tecnológicos que se realizan en este área de conocimiento, y que se plasman fundamentalmente en textos elaborados en este idioma.

El otro conjunto de conocimientos que se imparten corresponden a la técnica denominada Informática; y entre sus contenidos podemos distinguir:

- Conocimientos destinados a conocer cómo se estructura la información, cuál es su estructura formal y los aspectos lógicos de la misma, expresados a través de materias como 'Estructura de Datos', 'Bases de Datos', etc.,,

- Conocimientos dirigidos a la manipulación de esta información, contenida principalmente en materias tales como 'Algoritmos', 'Programación', pero también en otras como 'Planificación y explotación de Sistemas Informáticos', centrada en el análisis de la utilización que esta manipulación hace de los recursos del sistema informático.

- Conocimientos, finalmente, dirigidos a conocer cómo se articulan las diferentes componentes que intervienen en la ejecución de programas. 'Sistemas Operativos', 'Organización estructural de Ordenadores', etc.,,

Un enfoque como este, adecuado en primera instancia, a lo que parecen ser las necesidades de los futuros profesionales en informática, ha de superar una prueba determinante: cómo se adecua todo esto a las necesidades que el sector de actividad siente. ¿En qué medida estos conocimientos son base adecuada y suficiente para la imbricación en el mercado laboral de unos profesionales salidos de las aulas universitarias tras unos estudios de primer ciclo de carácter terminal?.

O, dicho en otros términos, los titulados universitarios de primer ciclo (sean estos denominados Diplomados o Ingenieros Técnicos) se encuentran en un segmento que viene acotado, por un lado, por los técnicos salidos de las Escuelas de Formación Profesional, con un enfoque eminentemente práctico de sus conocimientos, y, por otro, por los titulados superiores (sean estos Licenciados o Ingenieros en Informática). Las cuestiones pertinentes serian : ¿Cómo valora el mercado laboral este segmento intermedio?, ¿Es fácil o difícil la entrada en el mercado laboral de los Diplomados Universitarios en Informática? Los conocimientos que constituyen su curriculo académico ¿son los más adecuados para hacer frente a las necesidades de su futura profesión?

La situación del empleo en el sector

Como más adelante se verá, los Diplomados Universitarios en Informática van dirigidos al mercado laboral a un triple destino:

- firmas de Informática y Comunicaciones

- empresas y corporaciones privadas

- organizaciones del sector público

El sector público ha venido siendo en los primeros años 90 un factor dinamizador del empleo de técnicos en informática: ministerios, administraciones autonómicas, y corporaciones locales han sido entidades que han debido atender a sus necesidades en base a la convocatoria de plazas, que han ido decreciendo en los últimos años del periodo.

Las empresas del sector de Informática y Comunicaciones en España han pasado por una situación de crisis a lo largo de los años considerados en el estudio. Sin entrar a analizar las posibles causas de la misma, que caen fuera del presente estudio, sí que se deduce una caída progresiva y consecutiva de la cifra de empleados: A finales de la década de los 80 creció la cifra de empleados en las empresas del sector, pero desde entonces no ha dejado de disminuir.

La interpretación de esta caída no es fácil de realizar: así lo que durante los primeros años (90 y 91) era considerado como un fenómeno de rotación, propia de un periodo expansivo, pasaría los años siguientes a adquirir el carácter de un reajuste de efectivos.

De hecho si hay dos factores clave en la historia del sector en los años considerados, éstos son : de un lado la caída de los márgenes comerciales de las empresas, y de otro, la aparición por primera vez de un descenso en el número de personas empleadas en el sector. Ambos hechos están fuertemente correlacionados, y el primero induce el segundo: hay una caída de los márgenes como consecuencia, al menos en principio, de la generalización del mercado de sistemas abiertos que dotan de una gran libertad de elección a los clientes del sector, que ya no se sienten dependientes del proveedor (al menos en el caso del hardware), en el que los sistemas están, al menos en principio, banalizados y, aparentemente, tanto da un proveedor como otro, viniendo la diferencia por el lado de la calidad del servicio y por el precio, que constituyen el verdadero valor añadido de cada proveedor. Un factor adicional de gran importancia para entender lo ocurrido en estos años es la caída de las ventas en el sector, derivada en gran parte de la situación crítica en que se encuentran las empresas clientes de productos, sistemas y servicios informáticos.

En estas circunstancias, la tendencia natural de las empresas del sector es a sufrir una caída de márgenes que se traduce en una contención de costes, siendo los de personal (por su importancia cuantitativa y cualitativa) los que más se resienten. A una reducción de gastos generales, de administración, de representación, e incluso salariales, sigue una reducción de efectivos que altera de modo irreversible la estructura del sector.

Por otro lado, un descenso en el número de empleados en el sector puede deberse también a un cambio cualitativo en el mismo: hemos estado acostumbrados durante los años 80 y anteriores a un sector muy dinámico, en permanente expansión, que ha cambiado el funcionamiento habitual de empresas y corporaciones. A primeros de los 90 se puede considerar que este ciclo se cierra, que todas las empresas están ya, al menos en una gran mayoría, informatizadas aunque sea de

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