Cómo las TIC y la innovación pueden facilitar la salida de la crisis

En un escenario como el actual, de fuerte contracción de la actividad económica en todo el mundo, existen pocas fórmulas que permitan una mejora de la competitividad de una economía como la española, con importantes carencias de carácter estructural. Hoy día prácticamente todos los sectores de actividad en España han acusado de manera importante los efectos de la crisis global. En el caso de España ya no son de utilidad muchas de las tradicionales ventajas competitivas de nuestra economía, como los menores costes laborales, fiscales y de aprovisionamiento.
En este contexto, sólo una apuesta decidida por las nuevas tecnologías, el desarrollo eficiente de la Sociedad de la Información y unas políticas adecuadas en Investigación, Desarrollo e innovación (I+D+i) tecnológica pueden favorecer la competitividad de nuestras empresas, fomentar una mayor cohesión social y en general, constituir un nexo de aproximación entre todos los ciudadanos.
Es preciso realizar un mayor esfuerzo en aumentar de manera productiva el gasto en I+D, por encima de la media europea, para alcanzar el objetivo fijado en el Plan Nacional de I+D+i (2008-2011) del 2% del PIB, en el año 2010. Sólo de esta manera se puede compensar, en tiempos de crisis como éstos, la importante caída de determinados sectores de nuestra economía que no han podido encontrar el relevo adecuado.
El vigente Plan Nacional de I+D+i (2008-2011) y la futura Ley de la Ciencia y la Tecnología deben ser los vehículos a través de los cuales se canalice el esfuerzo en esta materia, al tiempo que se garantice un marco jurídico estable y adecuado para fomentar la inversión empresarial y la tan ansiada integración entre el mundo académico y el tejido empresarial. Mientras no seamos conscientes de la necesidad de rentabilizar los resultados de la investigación y de plasmar esa necesidad en la futura Ley de la Ciencia y la Tecnología, no podremos afrontar el necesario cambio que nos permita mejorar nuestro nivel competitivo en el actual entorno globalizado.
La Sociedad de la Información en España debe desarrollarse eliminando las barreras de acceso, constituyendo un elemento decisivo para potenciar la formación y la integración social, facilitando el acceso a la red de los colectivos de discapacitados, zonas rurales y, por extensión, a todos aquellos que no puedan participar de las ventajas que aportan las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. En este sentido, es imprescindible la mejora e inversión en ‘infoestructuras’ y equipamiento tecnológico en los próximos años.
Hay que reseñar la importancia que en este ámbito adquiere la Administración, como motor de arrastre de ciudadanos y empresas para la utilización de las nuevas tecnologías y que tiene la obligación de hacer de España un país atractivo para la inversión extranjera, dotando a nuestro marco administrativo, fiscal y laboral de la suficiente flexibilidad.
La tecnología permite elevar el potencial de crecimiento de una economía y provoca al mismo tiempo profundas transformaciones en la forma que tienen los individuos de una sociedad de comunicarse y relacionarse.
Por este motivo, es vital que nuestro tejido empresarial, especialmente las pequeñas y medianas empresas de nuestro país, aprovechen los beneficios que la tecnología aporta a su actividad empresarial, en el convencimiento de que es necesario optimizar nuestros procesos para competir con aquellos países de nuestro entorno y alcanzar en un primer y obligado estadio, la convergencia real con la Unión Europea.
Desde la Comisión de Investigación, Desarrollo e Innovación de CEOE tenemos el reto de articular los mecanismos necesarios para primero establecer el marco jurídico e institucional adecuado, como así hemos hecho participando y trasladando al Gobierno nuestras posiciones respecto al Plan Nacional de I+D+i (2008-2011), el Anteproyecto de Ley de la Ciencia y la Tecnología y el actual sistema de incentivos fiscales para las actividades de I+D+i. Y, en segundo lugar, fomentando de manera rotunda la I+D+i empresarial en nuestro tejido productivo. Para ello, en esta nueva andadura de la Comisión, se han establecido ocho grupos de trabajo: Sociedad de la Información, Transferencia de conocimiento entre universidad y empresa, Protección de datos, Aspectos fiscales y laborales, Coordinación de planes y ayudas, Patentes, Innovación e internacionalización y Promoción de la innovación. El objetivo de estos grupos no es otro que mejorar nuestra capacidad tecnológica e innovadora y el nivel de competitividad de nuestra economía.


Juan Pablo Lázaro Montero de Espinosa
Presidente de la Comisión de Investigación, Desarrollo e Innovación de la CEOE

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