"A este paso, no convergeremos con Europa en materia de SI en 2010"

Jesús Banegas, presidente de AETIC

Los resultados económicos alcanzados por el sector español de las TIC en 2005 corroboraron la consolidación definitiva del ciclo expansivo iniciado en 2003 confirmando su buen estado de salud. A la espera de la publicación de las estadísticas de 2006 que anualmente elabora AETIC (Asociación de Empresas de Electrónica y Tecnologías de la Información y Telecomunicaciones de España) previsiblemente a lo largo de marzo o abril, Jesús Banegas, su presidente, ofrece su visión para este año en lo que respecta a tendencias de orden tecnológico y en otros ámbitos, como innovación, formación e iniciativas gubernamentales.

Desde su bagaje y conocimiento profesional, ¿cómo se presenta este año 2007?
- Resulta difícil adivinar el futuro, y más en lo relacionado con la tecnología, pero en mi opinión el año que comienza tiene buena pinta. Después de dos o tres años malos, en 2005 la economía creció homogéneamente por encima de los dos dígitos, lo cual fue una buena señal. Supongo que 2006 ha debido de ser provechoso, ya que no ha pasado nada que nos indique que se haya interrumpido este comportamiento. En lo que a tendencias de orden tecnológico se refiere, la velocidad y la movilidad se han adueñado del sector y son los atributos que más aprecian los consumidores.

España es un país pionero en Europa en lo que a iniciativas tecnológicas gubernamentales se refiere, y una prueba de ello es el DNI-e. ¿Esto significa que vamos por el buen camino?
- España es el país número veinte del mundo en lo que a renta per capita se refiere, lo cual significa que pertenece a la primera división de las TIC. Eso sí, en comparación con otros países de la UE, las cosas cambian. En relación con la telefonía móvil, se puede decir que nuestro país está en unos niveles adecuados, pero no ocurre lo mismo con las redes fijas, en las que existe un nivel de penetración históricamente bajo. En las redes de alta velocidad se puede decir que aprobamos, pero no en equipamientos informáticos, en especial en la pyme. Además, en términos acumulativos, las reservas de capital tecnológico español son francamente bajas en relación con la media europea. La solución es factible: si España crece por encima del 10% de manera regular en todos los ámbitos, si se aprovecha el impulso de la tecnología (en proyectos como el DNI-e, la TDT, la factura electrónica, etc.), si los presupuestos públicos se dedican a impulsar las TIC y si la política económica, fiscal y educativa acompaña, nuestro país podría estar en cinco años por encima de la media europea e incluso destacar en determinados ámbitos de actuación.

¿Tiene los deberes hechos el Gobierno en lo que respecta a las TIC y la convergencia con Europa?
- Antes de nada, me gustaría decir que el actual Gobierno es uno de los que más está impulsando las TIC y la innovación en nuestro país, pero debo matizar que no es suficiente. El Ministerio de Industria, Turismo y Comercio cumple con su función al reconocer una serie de compromisos formales en el marco del Plan Avanza, pero, a este paso, no creo que se pueda garantizar la convergencia de España con Europa en materia de Sociedad de la Información en el horizonte de 2010. Las iniciativas de este tipo sin duda suponen un avance relevante, como lo es el aumento de los presupuestos públicos en materia de I+D+i, pero lo que realmente se necesita es un incremento notable del esfuerzo privado. Hasta entonces, todo lo demás serán buenas palabras.

Supongo que el Anteproyecto de Ley para el Acceso Electrónico de los Ciudadanos a las AA.PP. no será bastante...
- Por supuesto que no. Hay iniciativas en marcha dignas de alabanza, como las que usted menciona y algunas más, como el Proyecto de Ley de Contratos del Sector Público, el Anteproyecto de Ley de Medidas de Impulso de la Sociedad de la Información, etc., que demuestran un voluntarismo encomiable del Gobierno, pero todavía es insuficiente, sobre todo cuando se están enviando señales erróneas. Por una parte, el Gobierno hace cosas positivas a favor de la Sociedad de la Información, pero por otra, se están llevando a cabo políticas en la dirección contraria como, por ejemplo, los recortes en los incentivos relacionados con la tecnología, la reducción de la inversión en TI, la falta de formación que existe... Es la hora de nuestro sector, no de otros: se perciben buenas voluntades, pero también contradicciones, y eso nos limita.

¿Podría ser un poco más explícito?
- Por supuesto. En mi opinión, las empresas invierten en tecnología cuando los mercados exigen un nivel de competencia. En España, además de incentivar la adquisición de TI y crear un marco apropiado para el uso de la tecnología, el Gobierno debería estar más activo en el campo de la formación. El panorama es desolador: en Europa, la media de tiempo que una persona dedica a formarse en un año es del 11%. España está en el 4,8% frente a un 30% de los países nórdicos. Estoy convencido de que se conseguiría más si se incrementaran las campañas masivas de formación ocupacional, comunicando a los ciudadanos las oportunidades que ofrece la tecnología. No es un problema de incentivos, ni está relacionado con la dicotomía caro-barato, es más sencillo: se desprecia cuanto se ignora, y eso ocurre con frecuencia en la especie más abundante del mundo empresarial, la pyme.

¿Cuáles son, en su opinión, los retos fundamentales a los que se enfrenta el sector de las TIC?
- En España existen dos grandes desafíos que tiene que afrontar el sector. Uno de ellos es el relacionado con el desarrollo de la demanda tecnológica, y el otro con el problema de quién genera la tecnología. El primero de ellos corresponde con la creación de un marco de regulación adecuado, que incentive la inversión, sobre todo en el mundo de las redes. Hay retos colosales, como por ejemplo la TDT, que exige la generación de grandes volúmenes de información, y en nuestro caso, las redes no están preparadas. Esto supone grandes inversiones y, desde mi punto de vista, se tienen que crear nuevos incentivos que ayuden a las empresas a invertir en TIC.

Supongo que el segundo reto tiene mucho que ver con la inversión actual en capital tecnológico...
- España tiene un déficit comercial tecnológico muy alto, y por añadidura, es un país cuyas exportaciones tienen un contenido muy bajo en esta materia. El desafío en este campo consiste en fomentar las inversiones extranjeras y favorecer las iniciativas tecnológicas de origen español, porque la realidad es bien distinta: no hay políticas industriales que atraigan las inversiones y muchas de las políticas generales precisamente no las favorecen. Hay que generar mecanismos de confianza para que las empresas inviertan más, tanto en redes como en equipamientos, reforzando la innovación y generando más I+D+i. En esto no se puede tener dudas: somos capaces de asumir compromisos de gran calado, lo hemos demostrado y sabemos hacerlo bien. Como se ve, todavía tenemos mucho camino por andar.

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