La globalización de la tecnología, como medio para reducir la Brecha Digital

La globalización ha encontrado la oposición violenta de una parte del mundo occidental, por considerarlo un nuevo colonialismo económico y tecnológico. Pero la globalización en su lado tecnológico también puede ayudar a que el desarrollo económico sea equitativo en las zonas menos desarrolladas.

Las voces de numerosas organizaciones y el propio sentir general de una parte incorformista de la sociedad occidental se han alzado en contra de lo que se ha venido en llamar el fenómeno de la globalización (ver Aldea Global de iWorld 39). Las últimas protestas ante las reuniones de los organismos mundiales más importantes, han significado una oposición frontal a la globalización como nuevo fenómeno de explotación de los países pobres, y de aumento de las diferencias sociales bajo pretextos de multinacionales que defienden la bandera de la solidaridad mundial.
Pero aparte de estas consecuencias concretas, fruto de políticas económicas neoliberales, el fenómeno de la globalización también tiene un lado meramente tecnológico que puede ayudar a disminuir las diferencias sociales entre países ricos y pobres, a través de Internet y las nuevas tecnologías.
Comenzando por las organizaciones humanitarias a nivel mundial, y terminando por instituciones de tipo privado sin fines de lucro, están proliferando iniciativas para ampliar la cultura tecnológica de los países en vías de desarrollo, y acercarlos a una posibilidad de desarrollo que puede impulsar la tecnología. Tal como ha señalado el presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, con estas iniciativas no se pretende que exista un ordenador en cada hogar que carece de lo suficiente para comer, pero el hecho de compartir el conocimiento a través de Internet, puede contribuir al desarrollo de los países mediante la educación y la capacitación.

Iniciativas de organismos internacionales
Uno de estos proyectos es el Plan Colombo, la versión online del proyecto creado en 1950 por la Commonwealth para promover el desarrollo y la cooperación tecnológica entre los países de Asia y el Pacífico. En el nuevo plan, en el que se han invertido 750 millones de dólares procedentes de los socios del Banco Mundial, pretende concentrarse en doce países para ofrecer educación y formación a través de Internet.
El propio G-8 de los países más industrializados del mundo, en su reciente y polémica reunión de Génova, aprobó un plan de acción para disminuir las diferencias tecnológicas, que se plasmarán en las denominadas e-estrategias, o acciones programadas por los gobiernos y organizaciones que asesorarán a los países en vías de desarrollo, sentando las bases de su política tecnológica. Esta iniciativa se apoya en la Digital Opportunity Task Force (dot.force), un consorcio que nació el pasado año en la cumbre del G-8 en Okinawa, con el propósito de paliar el subdesarrollo a través del desarrollo tecnológico.

Tecnología contra la pobreza
Una de las iniciativas más llamativas a nivel internacional es la que promueve la FAO (Organización para la Agricultura y Alimentación de Naciones Unidas) y el Laboratorio del instituto MIT (Massachussetts Institute of Technology) Media Lab dirigido por Nicolas Negroponte. Juntos han presentado una iniciativa para promocionar el uso inteligente de la tecnología aplicada a la producción de alimentos de un modo autosostenible, en las zonas subdesarrolladas del planeta. Esta teoría se traduce en promover al WAICENT (el Centro de Información de Agricultura Mundial de la FAO) como plataforma para centralizar los programas e iniciativas surgidos desde el Media Lab del MIT. El acceso a Internet, según la FAO y el MIT, será útil para consultar todo tipo de información sobre innovación tecnológica, material educativo, consejos y asesoramiento sobre agricultura, normas de seguridad y sanidad sobre alimentación, nutrición, o salud pública, etc.
Según la FAO, incluso los agricultores que sean analfabetos podrán acceder a esa información para su trabajo diario, ya que se suministrará vía voz o imágenes, a través de dispositivos inalámbricos con los que tendrán acceso a información como el estado de las cosechas, del mercado, etc., que ya se utilizan en algunos países asiáticos para intercambiar información sobre niveles de riego para mejorar la producción de alimentos. La presentación de algunas de estas técnicas de desarrollo agrario en países concretos tendrá lugar en la próxima cumbre de la FAO, del 5 al 9 de noviembre próximos en Roma.
La tecnología inalámbrica aplicada al desarrollo agropecuario de zonas pobres es una iniciativa defendida por el Media Lab del MIT como medio para reducir las diferencias entre países ricos y pobres. Esta afirmación coincide con los últimos estudios realizados sobre Internet inalámbrico en los países en vías de desarrollo. Se calcula que el uso de dispositivos inalámbricos crecerá el doble de rápido en los países en vías de desarrollo que en los países del llamado “primer mundo”, entre el año 2001 y el 2010, ya que este tipo de infraestructuras son a menudo más fáciles de desarrollar en estos países que las tradicionales redes alámbricas, por costes de implantación.

Hechos, no palabras
Hasta aquí, todo son proyectos, iniciativas y declaraciones de intenciones. La parte más importante y difícil es la de la realidad. En este sentido, exist

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