¿La democracia a un click de ratón?

El voto por Internet en España, cada vez más cerca de ser realidad

La intención del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero de implantar el voto electrónico en el referéndum que se celebrará en 2005 para aprobar la constitución europea ha vuelto a resucitar un tema latente y cada vez más extendido en Europa y otros países a escala internacional. El Ejecutivo aún está estudiando el proceso y ha comenzado a mantener conversaciones con los principales proveedores de esta tecnología para comprobar la viabilidad del proyecto. Sin embargo, lo esencial es que el paso definitivo hacia la teledemocracia en España ya está dado.

Llegan nuevos aires para la participación política. La teledemocracia, tantas veces estudiada teóricamente, puede convertirse en una realidad en el referéndum que se celebrará en febrero o marzo de 2005, con motivo de la aprobación de la nueva constitución europea. Al menos, ésta es la intención del Gobierno, cuyo presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció este verano la intención de implantar el voto electrónico en dicho referéndum, muy adecuado para la ocasión debido a la sencillez del proceso, a diferencia de otros comicios electorales. Para ello el ejecutivo ha encargado dos estudios, uno técnico y otro jurídico, con el fin de analizar la viabilidad del proyecto y está organizando reuniones con los principales proveedores de esta tecnología en España, entre los que, además del tradicional Indra, especialista en el proceso de recuento electrónico de votos en elecciones, empiezan a emerger otros como Accenture y Scytl, unidos bajo una sola propuesta, Odec o Ibermática. Incluso los partidos políticos están de acuerdo con esta iniciativa que implicaría, eso sí, modificar en parte la ley electoral, añadiendo la posibilidad de votar de forma electrónica.

Voto electrónico sí, pero ¿cuál?
De momento, parece que el Ejecutivo no tiene claro qué tipo de voto electrónico implantará, si el electrónico presencial (a través de urnas electrónicas o pantallas táctiles que se instalan en el propio colegio donde se realiza la votación) o el voto remoto (mediante una clave personal y a través de Internet o teléfono móvil), aunque el que parte con mayor ventaja es el segundo. Como explica Fernando Vallespín, catedrático de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), en el voto electrónico presencial se mejora el procedimiento de recuento de votos, pero el proceso apenas cambia para el ciudadano. Sin embargo, en el voto electrónico dicho proceso cambia mucho, ya que no tiene que ir al colegio electoral a ejercer su derecho al voto, pues lo puede llevar a cabo por Internet o móvil sin desplazarse. “La principal preocupación para los expertos políticos se centra en el voto por Internet, ya que es vital asegurar el proceso y diseñar un método fiable que posibilite que la persona que vota tenga la identidad que dice tener”, asegura Vallespín, que también destaca que “el hecho de que actualmente sólo un 25% de la población española tiene acceso a Internet (según el Instituto Nacional de Estadística), provoca que de la votación electrónica no se puedan beneficiar todos los votantes”. El politólogo añade tres handicaps a los que se enfrenta la votación electrónica: “En primer lugar, los defensores de la naturaleza de la democracia representativa sostienen que ésta está llena de rituales. Uno de ellos es el hecho de ir al colegio electoral a votar, y éste se perdería con el proceso a través de Internet. Otra problemática a la que se enfrenta este procedimiento es la dificultad de solventar las impugnaciones con este método, lo que aumenta la dependencia de la tecnología por parte de las juntas electorales. Finalmente, existe la creencia de que facilitar en exceso la votación con un método tan fácil como es Internet puede provocar que los electores no piensen demasiado sus decisiones, aunque, por otro lado, es cierto que para votar por Internet habría que tomarse la molestia de obtener un certificado digital”. Eso sí, Vallespín destaca también los aspectos positivos del voto por Internet, como es el aumento de la participación, en especial de los jóvenes, así como la reducción del uso del papel (si algún día se elimina el voto tradicional) y, en definitiva, “es una intención del Ejecutivo de adaptar nuestro país a los nuevos tiempos”.

Proveedores de tecnología de e-voto
En cualquier caso, el próximo paso del Gobierno es concretar todos estos aspectos. Para ello, está manteniendo encuentros con los principales proveedores que cuentan con tecnología de voto electrónico, que son diversos. El más tradicional en recuento de votos es Indra. Fuentes de la compañía aseguran que disponen de todas las tecnologías de voto electrónico, tanto de la consistente en pantallas táctiles y en urnas electrónicas como el propio voto por Internet, así como de una metodología que debe adecuarse al país donde se actúa. “Disponemos de tecnología propia, disponible y probada en elecciones de otros países, como Reino Unido, entre otros. En España nuestra mayor experiencia ha sido proporcionar a la Guardia Civil nuestra tecnología de voto electrónico para sus elecciones internas, ya que, hasta el momento, no se había planteado de forma seria el voto electrónico en unas elecciones generales”.
Sin embargo, a Indra le están surgiendo competidores

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