ASP: la trastienda del negocio quiere ser global

Con el cierre de los primeros ASP, las dudas ante la solidez de este negocio se abren paso entre una incipiente especialización de estos proveedores hacia el mundo wireless, el comercio electrónico o la gestión interna. Paralelamente, desarrolladores de software, gigantes de telecomunicaciones y consultoras no pierden de vista este pastel, cuyo mercado ha iniciado ya la concentración.

ASP o proveedor de servicio de aplicaciones ha sido sinónimo de sector de futuro durante el boom electrónico del pasado año. Era sencillo de pensar que aquellas organizaciones centradas personalizar, instalar y mantener aplicaciones necesarias por terceros para ofrecer servicios en sus sitios web, a su vez disponibles para clientes, usuarios (entendido como servicios gratuitos) o los propios empleados, formaban un negocio perfectamente integrado en la cadena de valor hasta llegar al usuario de a pie.
Todo ello, visto desde los ojos de inversores, -principales jueces, hoy por hoy, del éxito o fracaso de un negocio electrónico- ha sido bien acogido como modelos de negocio con clara solidez durante el boom de Internet vivido el pasado año.
Además, se trata de una serie de servicios de claro valor para la empresa que, en su caso, contrate el desarrollo y mantenimiento de aplicaciones externalizadas. Desde el originario servicio de hosting, creación de sitios web o aplicaciones de webmail al diseño bajo demanda de la plataforma soporte, desarrollo y/o integración de herramientas, gestión de licencias y mantenimiento de los servicios se une el hecho de poder contar con la principal ventaja que sigue ofreciendo Internet: información disponible desde cualquier lugar y soporte o tecnología, todo ello bajo procesos de seguridad que garanticen el único valor, los datos. Al final, tiempo y costes reducidos gracias a una gestión externa por el ASP.
Sin embargo, la aclamada oleada de fracasos .com no deja títere con cabeza y el cierre reciente de algunas empresas dedicadas a proveer este tipo de servicios ha ido sembrando la duda sobre la correcta idoneidad de dicho modelo de externalización de servicios por parte de empresas cliente.
Entre las causas, inevitablemente, la poca solidez de un mercado donde casi cualquiera puede sucumbir en una reducción de jugadores, pero donde nadie puede permitirse el lujo de que su red de servicios y datos pueda verse afectada por un cierre de empresa inoportuno. Y lo peor, casos como Red Gorilla, un ASP dedicado a proveer de servicios de pago, entre otros, cuyo cierre el pasado octubre pilló desprevenidos a todos sus clientes, incluido al propio equipo gestor que se vio incapaz de recuperar dato alguno. Otros de los errores acusados en este ASP han sido la provisión de servicios gratuitos (intentado capturar base de clientes mediante suscripción a sus aplicaciones) o las campañas promocionales centradas en productos cuyo mercado, el mercado de empresas, no solicitaba. Actualmente, en manos de OfficeTool.com, reorienta su negocio hacia la provisión de servicios para aplicaciones inalámbricas.
Las garantías de servicio, a la hora de plantearse este modelo de negocio, representa una de las condiciones irrenunciables a valorar y negociar (Ver Cuadro). No sólo se trata del correcto mantenimiento y backups oportunos, sino de planes de contingencia dimensionados para cada tipo de servicio así como un mínimo de días de comunicación interna previos al cierre final de la empresa. Es decir, condiciones más asociadas al mundo tradicional.
Un paso más allá de los planes de "choque" previstos ante situaciones extremas -como son el cierre de la propia empresa-, el hecho es que el acierto de un negocio ASP está en una apuesta por tecnologías y sistemas estándares. Esto es, los desarrollos sobre código propietario funcionando desde servidores con tecnología propia hacen de la potencial seguridad del servicio un valor inexportable e infranqueable, incluso para la propia empresa cliente.
Al margen de la volatilidad o no de algunas empresas online, la reducción de riesgos es perfectamente viable a través de un análisis previo del ASP a contratar.

También "global"
Pero si alguna tendencia define el intento de evolucionar por parte de las empresas especializadas en proveer servicios y tecnologías, es la idea de transmitir un sentido global de su negocio. Más allá de puros desarrollos específicos para su integración en servicios finales, el interés por dotarse de capacidades nuevas -sean herramientas propiamente o incluso nuevas líneas de negocio- transmite un perfil más amplio de empresa.
Así, nuevas áreas relacionadas con infraestructuras de red, operaciones de centros de datos, aplicaciones de negocio o servicios de ingeniería forman parte del porfolio del ASP, ahora proveedor de servicios globales.
En un camino lógico, la especialización de los servicios forma parte de este intento de redefinir y profundizar su área de influencia. Desde el CSP (Commerce Service Provider), centrado en los servicios y operaciones generados por negocios o unidades dedicadas al comercio electrónico, hasta el alejado AIP (proveedor de infraestructura de aplicaciones) cuyo hueco de negocio es situado un paso atrás en la cadena de valor de servicios, diferentes tipología de empresa relacionada responde a una necesidad del mercado.
Así, el surgimiento de servicios wireless o de Internet móvil representa otro estadio de necesidades. Mientras que, especialmente, los principales agrupadores de tráfico Web inician sus pasos en las versiones WAP, empresas financieras, comercios electrónicos, bancos y portales independientes proceden de forma similar, aunque desde una estrategia diferenciada. La necesidad de empresas cuyo conocimiento supere la pura migración de servicios de Web a WAP -más cercanos a servicios de consultoría, la investigación y el desarrollo de aplicaciones- puede ser un momento adecuado para posicionarse estratégicamente como proveedores globales.
Las previsione

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