Web 2.0: la OPA de Internet sobre las aplicaciones

Hoy en día la mayor parte de los datos se consultan con tecnología web, aunque la mayoría de éstos se gestionan con aplicaciones no web. Los sites tradicionales están evolucionando a un concepto de servicios basado en “aplicaciones web” que, en muchas ocasiones, sustituirá a las aplicaciones de escritorio. Esto es lo que se denomina Web 2.0, el nombre con el que se designa a esta nueva era de Internet que se caracteriza por una gran interacción con los usuarios. Ésta pretende introducir más inteligencia en las redes sociales y de comunicación surgida en torno a la gran Red y es la primera infraestructura que permitirá acercar al usuario empresarial a la Web de manera productiva. Pero el término corre el peligro de vaciarse de significado debido a una mala utilización por parte de proveedores, desarrolladores y usuarios: en los últimos meses, todo parece ser Web 2.0. Dentro de su infraestructura existen tres conceptos de arquitectura que impactarán de manera notable en el mundo del software de aplicaciones: todos los contenidos se sindicarán, se contextualizarán con semántica acercando por primera vez los contenidos web a nuestras bases de datos; todas las aplicaciones adoptarán una arquitectura orientada a producción de servicios (SOA); y todos los usuarios pasarán a ser consumidores y contribuidores de datos con la máxima productividad y la consiguiente ayuda de aplicaciones locales que completan el navegador (Rich Internet Architecture). El nuevo software de aplicación se convierte así en un territorio libre (o controlado) de información en el que los usuarios introducen y extraen fácilmente los datos y está basado sólo en la Web, pudiendo utilizarse íntegramente desde un navegador. Después de la primera fase de lectura, Internet ha dado comienzo a una nueva era: la web de lectura-escritura. Este nuevo conjunto de herramientas debe permitir a la empresa del futuro disponer no sólo de los populares weblogs, sino también sitios en los que poder compartir conocimientos en tiempo real –compartir es uno de los conceptos clave de la Web 2.0– con otros usuarios de la misma empresa o del círculo más próximo; colgar archivos de producción intelectual; coeditar de forma participativa enciclopedias on-line (Wikipedia); añadir textos o tags (folksonomía) contenido gráfico o de sonido, etc. Gracias a este nuevo sistema de comunicación, se facilita la posterior localización de los datos gestionados en la red de la empresa. Web 2.0 se acerca a las bases de datos... La sindicación del contenido de una web es la primera característica de Web 2.0. Esta posibilidad es revolucionaria, aunque sea ya conocida en el mundo empresarial. Su estructura semántica, de momento, es escasa: Título, Resumen de contenido, Fecha de última actualización y poco más. Pero es la primera vez que se intenta dar una forma estructurada a un contenido web, lo que abre las puertas a una variedad de aplicaciones. El usuario puede “llevarse” el contenido de la web para utilizarlo en otra aplicación. También puede utilizar un plug-in de navegador o una aplicación de escritorio para rastrear información tan inteligentemente como lo hacen los gestores de bases de datos. Los protocolos que se utilizan para realizar estas funciones son RSS, RDF y Atom, todos ellos derivados de XML. Así, un “feed RSS” es un enlace más potente que un favorito o una simple URL. El link RSS permite que el navegador web no sea el único medio para visitar un sitio web. Algunos agregadores RSS son clientes de sobremesa, y además permiten a los usuarios de dispositivos portátiles suscribirse a contenido actualizado. Apelando a que por su naturaleza, una base de datos tiene una estructura sindicada; comenzamos a ver los dos mundos unidos. ...transforma las aplicaciones en servicios... El problema de las aplicaciones es que producen contenidos de alto valor añadido que no son accesibles desde otros ámbitos que no sean el de la propia solución. Con los protocolos basados en mensajes bidireccionales –como RESTful y SOAP– los usuarios serán capaces de extraer todo el valor añadido de las aplicaciones orientadas al servicio desde cualquier sitio y/o aplicación posible. Estos protocolos van a ofrecer a la Web contenidos que estaban reservados a usuarios poco avanzados y que son los más valorados de la producción intelectual porque mezclan en su mayoría datos es estado puro con conocimientos específicos de un área funcional de negocio. Lo más importante de la llegada de las aplicaciones a la Red es que aparecerán divididas en funciones. El software se entregará en forma de servicio y no de producto como hasta ahora, y los usuarios aportan valor pasando a ser co-desarrolladores. ... y aumenta la productividad del usuario La productividad del usuario en la Web es un problema fundamental en el uso de aplicaciones. Pero si se trata de agregar datos a una aplicación, el usuario necesita muchos controles para ser productivo. Muchos fabricantes de software se han interesado por el índice de productividad y la mayoría ha completado el navegador con aplicaciones capaces de interpretar un lenguaje nuevo de representación gráfica mucho más potente que el HTML. Sólo Ajax se distingue con una forma híbrida HTML/JavaScript, que mejora la experiencia del usuario en las aplicaciones web basadas en el navegador, sin acercarse por el momento a la potencia gráfica de sus competidores. El futuro de Web 2.0 Web 2.0 no es ningún buzz word. Esta nueva era representa tanto la personalización de la información como la alta participación del usuario. Esta tendencia está revolucionando el mundo de las aplicaciones empresariales y de todos los sitios web que requieran una fuerte interacción del usuario. Algunos pronostican que esta explosión de libertad será su talón de Aquiles, pero eso sería sólo sucedería si se considerara como una web social; ya que muchos usuarios puede que no estén interesados en generar sus propios contenidos o en seleccionar personalmente la información. El objetivo de cualquier aplicación empresarial es gestionar información eficazmente y con la mayor productividad. Santiago Lecomte es director de desarrollo de negocio internacional de Meta4

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