Vereda, experiencia española única en el mundo

Primeros terminales multiservicio

El mobiliario urbano va a enriquecerse próximamente con la instalación de unos terminales multiservicio totalmente automáticos. El Instituto Cerdà ha estado trabajando en los últimos tres años en el desarrollo del terminal Vereda, que será comercializado por una empresa que se creará próximamente. Con un coste aproximado de 350 millones de pesetas, el desarrollo ha sido realizado íntegramente en España y supone un importante paso en la distribución de multitud de productos y servicios: desde obtener un certificado de residencia, realizar el trámite del DNI y pasaporte o cédula de habitabilidad, hasta comprar discos, libros, reservar entradas a espectáculos, alquilar vehículos, concertar seguros, solicitar préstamos bancarios o reparaciones en el hogar. De momento se han instalado un total de quince terminales en los aeropuertos de Barajas y Alicante, la estaciones de tren de Atocha (Madrid) y Barcelona-Sants, universidades (UAB), bancos o el propio ayuntamiento de Barcelona.

Vereda es una iniciativa del Instituto Cerdà a la que se han adherido un conjunto de entidades públicas y privadas. El director del proyecto Vereda II, Jordi Barinaga, considera que es una experiencia de terminal multiservicio única en todo el mundo. Vereda II es el resultado del anterior proyecto Vereda I, un programa que desarrolló unos terminales de autoservicio. Fue un éxito mientras que el Instituto Cerdà lo tuvo bajo sus manos. El problema estuvo en transferir la tecnología: o hay un interés comercial, y por tanto una cierta atención al servicio, o realmente la cosa cambia. El objetivo era demostrar la viabilidad de una ventanilla única en la que contratar agua, luz y gas. El desarrollo de Vereda II se inició hace tres años. El primer paso era generar una interfase de usuario muy amigable. En ese momento se realizaron pruebas con Windows 3, pero en ese momento no podíamos engancharnos a un producto cerrado. Contactaron con la empresa británica Conversion Communication, especializada en enseñanza, y con Interacció SA, que plantearon unir los criterios de periodistas, directores de cine y artísticos para generar ese interfase, también de fácil telemantenimiento.

Tecnológicamente, el terminal está compuesto por dos equipos que operan bajo DOS y Unix, unidos por un sencillo interfase. El primero se encarga de controlar toda la parte multimedia, mientras que Unix controla todos los dispositivos (impresoras, modem, etc.). La razón de esta estructura es porque queríamos multitarea. La interfase multimedia de Vereda se ha desarrollado en C++, pero era un producto que obligaba a controlar el DOS. Con una tarjeta Soundblaster y una pantalla táctil estándar ya estaba solucionado. ¿Para qué complicarse la vida con Unix?. Tampoco queríamos depender de ninguna marca de hardware en una historia que ha de pensar en un futuro económico., explica el director del proyecto. Se ha apostado por Unix porque creo en él, hay mucha cosa que hacer con Unix. Cuando se abra al multimedia, se podrá eliminar el otro PC con DOS. De esta forma, el ordenador con Unix SCO se comunica con el ordenador central, un Data General, el verdadero puente con las entidades adheridas. El mantenimiento también se realiza a distancia. Por ello, funciones como la atrayente música están almacenadas en el disco duro del ordenador. La seguridad del sistema es completa. Toda la información se encripta y se envía por modem a 9.600 baudios. El equipo está compuesto por 2 PC 486 EISA, con 8 MB de RAM y 200 MB en disco cada uno, una pantalla táctil de 21 pulgadas, un lector de tarjetas pin-pad, con teclado antivandálico encriptador específico para los números secretos, impresora láser, impresora de tickets, tarjeta Soundblaster, un modem y un SAI (alimentación ininterrumpida programable).

Creemos que si hay varias empresas interesadas en montar redes de terminales de autoservicio es mucho más fácil crear un ente compartido que mantenga los terminales, implante nueva tecnología y los adapte a las necesidades específicas. Barinaga afirma la existencia de contactos con los gobiernos finlandés, británico, brasileño, portugués y argentino. Todos ellos están interesados en llevar estos terminales a sus países, pero a través de una empresa que venda el know-how e implante una red compartida. Todas las experiencias de terminales de autoservicio han terminado mal, excepto los cajeros, por un problema: el mantenimiento, asegura Barinaga. Por este motivo, la nueva compañía se encargará de crear una red propia de terminales, redes concertadas con una o varias organizaciones y redes licenciadas por la sociedad explotadora de Vereda. En esta última posibilidad, las empresas pagarán un fijo por utilizar el sistema y una licencia por mantenimiento y renovación del hardware y software.

Hasta el momento, los terminales se han producido manualmente. Cuando se industrialice su coste no excederá de 1,5 millones de pesetas. En todos los casos se mantendrá el diseño exterior, un punto importante del nuevo terminal: Se ha intentado que se parezca lo menos posible a un cajero, pero que no pase desapercibido. Existe espacio reservado para incluir otros equipamientos, como un escáner para código de barras, DNI, etc. Pero no tenemos muy claro que los recibos del agua, de la luz o del teléfono salgan con código de barras, es más fácil incluir un número. Como entidad privada independiente y no lucrativa, el Instituto Cerdà tiene como objetivo es proporcionar servicios a empresas e instituciones en la identificación, desarrollo, promoción e implantación de iniciativas innovadoras en campos emergentes. El fin es potenciar y acelerar la actividad empresarial y la creación de valor añadido. Entre otros, realiza estudios estratégicos, proyectos piloto y de demostración, gestión de iniciativas, outsourcing y consultoría en telecomunicaciones, avanzadas, Facilities Management, viviendas domóticas, servicios de valor añadido y sistemas multimedia de autoservicio.

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