Una ciudad tecnológica llamada Indra

La compañia "vive" en un edificio inteligente

En el parque tecnológico de Arroyo de la Vega de Alcobendas (Madrid), Indra ha construido su propia ciudad. Todo se concentra en un edificio inteligente de 60.000 metros cuadrados que alberga hasta el momento a una plantilla de 2.300 personas, en un ambiente diáfano que invita a la comunicación y la interrelación entre técnicos de distintos proyectos. Inicialmente el objetivo era responder al rápido crecimiento de la compañía, duplicada en los últimos cuatro años, pero el resultado ha incidido positivamente en el modelo de negocio de Indra y en la atención de sus clientes.

El crecimiento experimentado por la compañía en los últimos cuatro años, que ha visto cómo se duplicaba la plantilla, y las expectativas de cara al futuro, llevaron a Indra a plantearse la construcción de una sede social que pudiera albergar al personal disperso en ocho edificios en Madrid. Al margen de la nueva sede, la compañía mantendrá los centros de producción de Alcobendas, Aranjuez, San Fernando de Henares, Torrejón de Ardoz.
A esta decisión también contribuyó el que en 1998 la SEPI creara el nuevo Grupo Indra, impulsando la realización de un diagnóstico de situación inicial de la estrategia corporativa inmobiliaria como pieza clave del nuevo proyecto.
Indra tiene experiencia en la gestión de oficinas, ya que cuenta con más de 150.000 metros cuadrados repartidos por todo el mundo, pero no deja de ser una empresa tecnológica y no constructora o promotora, por lo que tuvo que aliarse con algunos de éstos para proyectar Arcoiris, nombre que recibe la nueva sede corporativa. “En Indra sabemos cómo distribuir los espacios para lograr el mejor funcionamiento de una oficina y lo que hicimos fue transmitir la idea”, señala Ángel Lucio, director general de Gestión y Recursos Corporativos de Indra. De esta forma, se ponen en contacto con la promotora Vallehermoso, con la que se realiza el diseño de las oficinas que más tarde se encargaría de construir SACYR, donde la distribución, el ratio de metros cuadrados por puesto de trabajo y el mobiliario han sido diseñados buscando la mayor contribución al bienestar y la motivación.
El proyecto responde a una iniciativa llave en mano, que lleva aparejada una inversión total superior a los 54 millones de euros, donde Indra se instala bajo un contrato de arrendamiento de 10 años de duración, prorrogable otros 10. En cuanto a la inversión de Indra, la dotación del edificio superó los 12 millones de euros.
La buena sintonía alcanzada entre los tres partners permitió acabar el edificio en un tiempo récord de 16 meses. A partir de ahí, la logística fue perfecta. El edificio comenzó a poblarse en el mes de enero y a día de hoy la plantilla está compuesta por más de 2.300 trabajadores, que llegarán a los 2.500 antes de que finalice el año, ya que hasta el momento han sido integradas personal de ocho edificio, pero todavía continúan algunos dispersos. Acerca de la mudanza, el director general de Gestión y Recursos Corporativos de Indra, Ángel Lucio, destaca que “no se ha perdido ni una sola hora de trabajo. Utilizábamos los fines de semana para realizarla y los trabajadores se incorporaban a su nuevo puesto de trabajo el lunes sin apenas detectar más cambio que el de ubicación”.
A día de hoy, Lucio afirma que “el cambio de sede está generando, además de un importante ahorro, un aumento de la productividad al eliminar la dispersión anterior, al tiempo que facilita la gestión y comunicación interna”, señala Ángel Lucio.
En el diagnóstico previo de la situación se evidenció una falta de uniformidad en los servicios generales prestados a cada una de las sedes corporativas junto a altos costes derivados de la infraestructura tecnológica que se encontraba replicada en distintas sedes. También fueron detectados altos costes de mensajería y transporte intercentros, así como la dificultad para disponer de un servicio unificado de atención a usuarios. Ahora cuentan con una imagen corporativa homogénea, con un único diseño, decoración y mobiliario.
Una vez identificadas las necesidades de la situación de partida, la Dirección General de Indra pone en marcha el proyecto que gestionará la nueva estrategia inmobiliaria bajo el nombre de Innovo. Los objetivos de esta estrategia se centran en “fomentar una fuerte y única cultura de empresa, facilitar la flexibilidad y movilidad funcional y organizativa, al tiempo que potenciar los canales de comunicación y transferencia del conocimiento de los profesionales que componen nuestro principal activo”, según Ángel Lucio. De la misma forma consiguen optimizar recursos y costes, así como ofrecer una imagen de modernidad a sus clientes, tanto por la ubicación como por las características de diseño del propio edificio. Por otro lado, logran conformar una metodología exportable a los clientes que quieran abordar proyectos de este tipo.
Ángel Lucio capitaneó el equipo encargado de desarrollar una solución tecnológica capaz de gestionar de forma integrada y en tiempo real todos los aspectos relacionados en Innovo tales como el inmueble, mobiliario, infraestructura de comunicaciones y datos, infraestructura de seguridad e incluso las personas. Todo ello a través de la gestión del mantenimiento, de espacio, de RR.HH., del patrimonio, la gestión de servicios o la de documentación.
“Hemos pensado en todo –señala Lucio-, desde la entrada del personal, hasta la del camión de la basura. Hemos intentado que el trabajador se sintiera cómodo y contento, porque en definitiva pasa entre 8 y 10 horas diarias de su vida aquí. Así se ha conseguido una atmósfera agradable, con salas de descanso, etc. En este sentido, se creó un comité de funcionamiento en el que también participan los sindicatos, para mantener al día los sistemas del edificio. Así se ha habilitado un foro que recoge las necesidades del personal, para un posterior análisis en el que se trata de resolver las inquietudes del personal. Hasta la fecha se han recogido más de 300 sugerencias, resueltas en su mayoría”.

Una superficie de 60.000 m2
La construcción se encuentra dividida en siete módulos, cada uno de ellos conocido por uno de los 7 colores del Arcoiris, unidos por una calle central de 150 metros de largo, que en su conjunto configuran más de 36.000 metros cuadrados de oficinas, repartidas en cuatro plantas y un semisótano en el que se concentran los servicios generales, consultorio médico, comedor de empleados, biblioteca, salas de formación, y cine, entre otros. También dispone de tres plantas de garaje subterráneas con capacidad para más de 860 plazas. En total se trata de una superficie construida de 60.000 metros cuadrados.
Para Ángel Lucio, “la tecnología juega un papel fundamental en el éxito de un proyecto inmobiliario corporativo de una empresa del conocimiento como Indra”.
El complejo cuenta con sistemas inteligentes de control de iluminación, aunque se evita en la medida de lo posible la luz artificial, algo que se ha conseguido con la utilización del cristal en la fachada del edificio y en los pocos despachos que existen en el mismo, reservados a los directores y gerentes.
Así mismo existe un control inteligente de la temperatura, seguridad y un sistema centralizad

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