Un mercado en plena madurez

Al madurar, el sector informático nacional, modera su crecimiento

Con una facturación total de casi 1,2 billones de pesetas, el sector español de las Tecnologías de la Información confirma que su velocidad de crucero está en el 10 por ciento de crecimiento anual. Un año más, la exportación crece más que la demanda interior, mientras el sector vuelve a generar empleo; 2.500 puestos de trabajo en 1996.

Como cada año por estas fechas, llega la ocasión de analizar las magnitudes del sector de las Tecnologías de la Información en nuestro país. Y, como ocurriera hace un año, la imagen que se obtiene es francamente positiva. Aunque, siendo buenas, las cifras agregadas del sector en 1996 no han conseguido repetir la escalada en la recuperación de 1995. Según los datos recogidos por COMPUTERWORLD para elaborar el Ranking 1996, la facturación total del sector alcanzó unos 1,17 billones de pesetas, lo que sitúa la tasa de crecimiento anual en el 11 por ciento, casi cuatro puntos menos que el crecimiento registrado entre 1994 y 1995.

Para que el sector obtuviera mejores resultados ha faltado un más fuerte tirón del mercado interior, cuya tasa de crecimiento se quedó en el 9,8 por ciento estimado por la Asociación Española de empresas de Tecnologías de la Información, SEDISI. En todo caso, no más del 10 por ciento. Varios puntos menos de lo que se pronosticaba hace apenas unos meses.

El valor total de lo facturado en el campo de las Tecnologías de la Información dentro del país se ha quedado, pues, en 983.000 millones de pesetas. Este es el valor del mercado español, en el actual estado de la demanda que, por lo visto, se ha mostrado menos dinámica que lo esperado.

Contrastando con la timidez del mercado interior, en 1996 volvió a crecer con vigor el valor de las exportaciones: 14,2 por ciento, hasta alcanzar los 189.000 millones de pesetas, la cifra más alta que este capítulo de las cuentas del sector haya alcanzado jamás.

Hasta aquí las grandes magnitudes. Pero si se entra en detalles, se abren ante el observador numerosas conclusiones, algunas de las cuales se desgranan a continuación.

El mercado interior, normalizado

De todos estos datos se extrae una evidencia: el mercado interior ha crecido desde 1991 -último año del anterior ciclo de bonanza- apenas un 21 por ciento. Este dato es, probablemente, la medida más elocuente de la crisis que el mercado atravesó a partir de 1992 y de la que el sector empezó a salir, con grandes sacrificios, a mediados de 1994. Esa retrospectiva arroja como resultado una pobre tasa promedio, del 3,5 por ciento anual, durante la década de los 90.

Es, sin duda, el precio de la crisis. Y no es menos evidente que los años felices en que el sector crecía a razón de dos dígitos anuales han quedado atrás, probablemente para siempre. Y mientras no se produzcan cambios importantes en el mercado, no parece arriesgado afirmar que la demanda nacional de bienes y servicios informáticos no tiene hoy el vigor necesario para superar la barrera del 10 por ciento anual. Es cierto, sin embargo, que se observa una mejoría en el crecimiento real (a precios constantes) en virtud de la persistente caída de la inflación en los últimos años. Inflación que, precisamente, contribuía a hacer engañosa la felicidad de los años hoy lejanos.

Dos años y medio han transcurrido desde que el ciclo viró al alza para el mercado informático, y seguimos esperando que se cumplan los pronósticos que auguraban una terciarización (el sector asistiría, se nos decía, a un arrollador avance de los servicios sobre el hardware, que acercaría las proporciones de cada uno de estos grandes componentes del mercado). No ha sido así, ni mucho menos. Los servicios, que en 1991 representaban el 28 por ciento del mercado global, apenas han ganado dos puntos y medio en seis años. El hardware sigue siendo, de lejos, el motor del mercado español, con el 55,4 por ciento del total. Como quiera que esa ratio oscila entre el 36 y el 43 por ciento en los principales mercados europeos (pero llega al 58 por ciento en Portugal) resulta inevitable concluir que se trata de un rasgo de inmadurez de nuestro mercado informático. Es posible, con todo, que en los años venideros asistamos a un auge relativo de los servicios, como resultado de la búsqueda de soluciones al llamado "efecto 2000".

Otro rasgo singular del sector informático español, que tiende a convertirse en regla por su insistencia durante los últimos años, es una muy clara estacionalidad del mercado. El primer trimestre de cada año propende a atenuar -hay quien se atreve a llamarlo resaca- la curva con que se ha cerrado el ejercicio anterior; en el segundo trimestre las aguas vuelven a su cauce, mientras el tercero está fuertemente marcado por el paréntesis estival; finalmente, es el cuarto trimestre de cada año el que pone las cosas en su sitio. En 1996, este ciclo ha experimentado una variación importante: el primer trimestre fue inusualmente fuerte, lo que indujo a pensar que el año sería histórico; hacia octubre se daba por seguro que el cuarto trimestre confirmaría esa impresión. Pero la secuencia se rompió: el último cuarto del año no fue tan bueno como se anunciaba -especialmente para el segmento del hardware- y allí quedó sentenciada la tasa de crecimiento anual, que en un momento se supuso sería tres, cuatro y hasta cinco puntos superior.

La exportación sigue en alza

Si el mercado interior no llegó a gozar del tirón que se esperaba, en cambio las exportaciones acudieron al quite. Como se ha dicho más arriba, en 1996 el sector vendió al exterior por valor de 189.000 millones de pesetas, con un crecimiento del 14,2 por ciento sobre su ya excelente cifra del año anterior. Las exportaciones del sector mantienen una muy pronunciada curva de crecimiento en los años 90. Y, lo que es más significativo, han llegado a representar nada menos que el 16 por ciento de la facturación total.

Difícilmente pueda exigirse que las exportaciones sostengan hasta estos extremos el resultado global del sector. Si la demanda en los mercados europeos -a los que se despachan dos tercios de la exportación informática - no aumenta significativamente, no sería plausible esperar un crecimiento sostenido de las exportaciones en los próximos años.

Por otra parte, la concentración de las ventas al exterior en dos o tres fabricantes instalados en España ilustra un rasgo de vulnerabilidad: las cifras de exportación podrían verse afectadas si alguno de aquellos exportadores decidiera, por alguna razón, modificar su política actual, que asigna a España el rol de plataforma exportadora de determinados productos. Asimismo, la evolución del tipo de cambio de la peseta puede alterar el saldo neto del comercio exterior del sector, al encarecer las importaciones (que normalmente se hacen en dólares).

Un sector con buena salud

¿Está el sector informático español vacunado contra otra crisis como la que sufrió a poco de iniciarse los 90? La verdad es que dos años y medio de recuperación tienden a apuntalar la idea de que el mercado interior se ha normalizado en torno al 10 por ciento anual de crecimiento. Es como para respirar aliviados.

Aunque insuficiente para que España adquiera un mayor peso en la comparación con mercados europeos más ricos o más maduros. Hay que recordar al respecto que, por sus dimensiones, el mercado español representa sólo el 3,5 por ciento de la suma de los mercados de Europa Occidental.

El comportamiento del empleo en el sector durante 1996 es un indicador de buena salud. Según el informe de coyuntura publicado en los últimos días por SEDISI, el empleo creció el 5,5 por ciento, la tasa más fuerte desde hace años, que equivale a la creación de más de 2.500 puestos de trabajo.

De acuerdo con estos datos, el número total de empleados por el sector informático estaría actualmente en torno a las 51.000 personas, que sería

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