Un impulso al desarrollo de la SI

Lo mejor está por venir

La Banda Ancha, independientemente de la tecnología en que esté basada –ADSL, cable, fibra, PLC, satélite, UMTS, LMDS–, representa la culminación del proceso de revolución de las Telecomunicaciones que, en los últimos años, las ha puesto al nivel de las Tecnologías de la Información, permitiendo así todo un conjunto de nuevos productos y servicios en un escenario que se ha convenido en llamar “Convergencia de las TIC”.

Como en todos los nuevos mercados, el ciclo de desarrollo de la banda ancha pasará por una fase inicial de introducción, seguida de otra de adopción masiva y finalizará con su madurez-saturación. La banda ancha se encuentra en nuestro país en su fase de introducción, impulsada con fuerza tanto por el interés de los operadores en su promoción como por la propia dinámica competitiva. Los resultados hasta la fecha pueden valorarse como positivos. Sin embargo, dados los inhibidores existentes, como por ejemplo la baja tasa de PCs por habitantes, de no tomarse medidas para la superación de los mismos, asistiríamos a un periodo de ralentización y estancamiento en el desarrollo del mercado.
La evolución de la oferta no está siendo homogénea en el conjunto del país. En aquellas zonas donde el cable tiene presencia, se produce un alto nivel de competencia entre las ofertas de los operadores de cable, y las ofertas de ADSL, tanto de Telefónica, como de los diferentes ISP. Sin embargo en las zonas sin oferta de cable, la competencia se limita únicamente a Telefónica y los diferentes ISP que comercializan ADSL sobre la oferta mayorista de este operador, pudiendo afirmarse que en este caso existe muy poca diferenciación del servicio.
No en vano, en zonas como Valencia, Mallorca, Cantabria, Murcia, Albacete, Huelva, Cádiz y Castilla y León, donde existe un operador de cable con presencia significativa, a 31 de marzo de 2004, éste contaba con 206.939 clientes de Internet de banda ancha, cifra muy estimable comparada con los 328.559 clientes que sumaban la totalidad de operadores de ADSL.
Sin embargo, a nivel nacional el incumbente español ha captado la mitad de las nuevas conexiones de banda ancha entre julio de 2003 y enero de 2004, repartiéndose la otra mitad los operadores de cable (26,3%), los operadores de ADSL con acceso indirecto (21%) y los operadores con bucle desagregado (2,3%).
Otras tecnologías, como LMDS, Satélite, FTTH y PLC, tienen aún escasa presencia a nivel nacional aunque están siendo adoptadas en ciertos nichos de mercado.
Como conclusión, se puede afirmar que el mercado español debería incorporar una mayor variedad de ofertas comerciales para conseguir la universalización del servicio de banda ancha, pues dada la poca diferenciación de la oferta actual difícilmente ésta puede satisfacer las necesidades de los distintos tipos de usuarios (residenciales y empresariales). De hecho, tan necesarias son las ofertas de servicios avanzados que permitan el desarrollo de nuevas aplicaciones, como las ofertas de servicio básico, que deberían tener un coste muy reducido para facilitar la incorporación de toda la sociedad a la banda ancha.

El contexto europeo
En España la banda ancha ha experimentado un crecimiento espectacular en los últimos años, con un incremento alrededor del 70 % en el periodo 2002-2003 y cerca del 200% desde 2001.
Sin embargo, nos encontramos todavía lejos de alcanzar los niveles de adopción de los países más desarrollados, y aunque la velocidad del acceso básico está empezando a ser en nuestro país ampliada desde 256 Kbps a 512 Kbps, aún está a distancia de otros países desarrollados.
Así mismo aún no se dan en el mercado los niveles de competencia de otros países como Suecia, donde existe una competencia en infraestructuras muy eficiente (60,4% ADSL, 19,1% cable y 20,6% otras tecnologías –en especial FTTH–) o Francia, donde pese a una menor competencia en infraestructuras (89,2% ADSL y 10,8% cable) destaca el notable aumento que han experimentado los accesos desagregados compartidos.
La difusión de la banda ancha en España viene impulsada principalmente por el incremento del uso de los servicios de la Sociedad de la Información por parte de los usuarios residenciales y la aparición de nuevos servicios multimedia que requieren mayor capacidad de ancho de banda.
Según las últimas estadísticas, en 2003 existían 1.744.721 usuarios residenciales con un crecimiento del 70% del total de usuarios respecto a 2002, siendo los principales servicios utilizados el acceso a Internet para búsqueda de información y el correo electrónico (94,5% y 83,3% de la audiencia de Internet, respectivamente), seguidos a cierta distancia por los servicios de mensajería instantánea (35%), transferencia de ficheros (29,5%), chat/irc (21,6%) e intercambio de archivos P2P (19,1%).
A pesar de su modesta utilización actual, el P2P se está convirtiendo en un importante catalizador para la contratación masiva de servicios de acceso a Internet de banda ancha, a la que está respondiendo el continuo incremento de la capacidad ofertada por los proveedores de acceso a precios prácticamente constantes. Además si atendemos a las tendencias seguidas en países líderes como Corea, se prevé que la descarga de música y video on-line se conviertan en dinamizadores de la demanda de servicios de banda ancha móvil.
En definitiva, estos datos reflejan una mejora de la percepción social de la utilidad de los servicios de la Sociedad de la Información y una mayor integración de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) en la Sociedad.
En el entorno empresarial la banda ancha ha experimentado un crecimiento sustancial, de más del 70%, contando en 2003 con 377.209 usuarios. Además en este segmento la banda ancha adquiere una relevancia decisiva como infraestructura necesaria para la integración de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) en el soporte a la innovación de los procesos de negocio, elemento clave para alcanzar los niveles de competitividad empresarial de los países más avanzados.
El despliegue de redes de acceso de banda ancha permite toda una serie de oportunidades para las empresas como la movilidad de los trabajadores, difusión del utility computing, desarrollo de la “empresa en tiempo real”, extensión de los servicios avanzados IP, fomento de la interacción electrónica con la Administración, simplificándose así los trámites administrativos, o mejora de las comunicaciones corporativas internas, facilitando el teletrabajo, los servicios de videoconferencia, servicios web, foros y la gestión del conocimiento entre otros.
Sin duda, la banda ancha es un factor clave en el desarrollo de una plena Sociedad de la Información y del Conocimiento, que proporcionará prosperidad económica y bienestar social, como consecuencia de la mejora de la competitividad y de la creación de empleo con mayor productividad.

Leandro Pérez Manzanera, presidente de AUTELSI

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