Tecnología e innovación, el valor diferencial del negocio

La globalización está creciendo de forma exponencial y, como consecuencia, se incrementa, en igual medida, el flujo de mercancías y la deslocalización de actividades empresariales por todo el mundo. La gestión eficiente y sostenible de este volumen inmenso y creciente de tráfico de mercancía, supone un reto y un factor impulsor relevante de la innovación. La liberalización de los mercados y los avances en infraestructuras físicas y tecnológicas, entre otros factores, están permitiendo que cada vez más empresas se globalicen o al menos internacionalicen parte de su actividad.

Una de las tendencias para enfrentarse a la globalización pasa por potenciar los sistemas intermodales de transporte. Con objeto de asegurar plazos y rentabilizar cada movimiento, se hace imprescindible combinar todos los medios y todos los modos de transporte. De esta manera, empiezan a cobrar mayor relevancia el ferrocarril y los puertos, en una Europa adaptada a la carretera. Asimismo, hay que tener en cuenta que la saturación de las carreteras, los problemas medioambientales y el despilfarro energético, que devienen del incremento del transporte terrestre, establecen como posibles soluciones el desarrollo del transporte fluvial, en los países en los que es posible, el incremento del cabotaje marítimo inter-europeo y la potenciación, en definitiva, del transporte multimodal, es decir la combinación eficaz de diferentes modos de transporte como puede ser ferrocarril-carretera o marítimo-ferrocarril.
El modelo intermodal, sin embargo, precisa de normas que establezcan una armonización técnica, normalización de las medidas de contenedores y las unidades de carga y una creación progresiva de infraestructuras. Una tecnología emergente en el ámbito de la moderna logística, todavía incipiente pero a la que se prevé un gran desarrollo a medio y largo plazo, es la de las etiquetas RFID (Radio Frequency IDentification). Se trata de etiquetas de identificación de productos, cuyo funcionamiento se basa en el empleo de ondas de radio. Constituyen un paso adelante en las tecnologías de identificación automática y se convertirán a largo plazo en el sustituto de los actuales códigos de barras utilizados para la codificación de los productos. Los cambios más profundos afectarán de pleno al modelo de negocio convencional en aras de una adaptación al mercado global. En concreto, las empresas tendrán que volcarse en el cliente, esforzarse en crear una marca global, reforzar las asociaciones con otras empresas que permitan el outsourcing en todas las modalidades y, en definitiva, integrar de forma eficiente su cadena de valor. Integrar la cadena de valor, en suma, es integrar todos los procesos de negocio mediante sistemas informáticos, para asegurar un completo flujo de información en la empresa y también a lo largo de toda la cadena de suministros, que permita compartir información en tiempo real entre todos sus integrantes, lo que da lugar al desarrollo de mercados electrónicos y al nuevo concepto de empresa en red.
En cuanto al sector de operadores logísticos en España, parece que presenta un alto potencial de crecimiento (el porcentaje del coste de actividades logísticas subcontratadas sobre los costes logísticos que declaran las empresas es todavía muy reducido) y de mejora en algunos aspectos significativos, entre ellos las prestaciones y cobertura del transporte ferroviario, el reparto de mercancías en grandes ciudades que reduzcan el problema de “el último kilómetro”, el desarrollo de sistemas intermodales entre todos los medios de transporte y la eliminación de ciertos cuellos de botella en la gestión aduanera.
La principal actividad que llevan a cabo es el transporte en todas sus modalidades, seguida a distancia por la manipulación y el almacenaje de mercancías de terceros. La oferta se dirige en buena medida al mercado de bienes de consumo en general, aunque son destacables otros sectores como la automoción, la construcción y el químico. La subcontratación de medios productivos para llevar a cabo estas tareas (camiones, furgonetas, instalaciones...) es muy alta en comparación con la de otros sectores.
Por sectores, destacan tendencias como, en el sector de alimentación, la reducción de almacenes y conversión en cross-dockings, el incremento del transporte de larga distancia, la mejora de la agilidad de las cadenas transnacionales de suministro y la tendencia a dar entrada a operadores logísticos europeos, entre otras. En el sector de la electrónica de gran consumo, la potenciación del transporte aéreo para componentes estratégicos y productos acabados de poco volumen, el transporte marítimo para producto acabado de mayor volumen y la formación de clusters logísticos internacionales combinados con almacenes locales para el postponement o el sector de automoción, que tiende a extraerlo de las plantas de fabricación.


Por Ana Morato, directora general de la Fundación OPTI (Observatorio de Prospectiva Tecnológica Industrial)

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