TASS: puerta de acceso interactivo a todo un mundo

Piloto en Andalucía desde 1994, se extenderá a toda España

La tarjeta actual de la Seguridad Social es un viejo conocido de todos los españoles, pero tiene sus días contados. El sucesor se denomina TASS (Tarjeta de la Seguridad Social) y ha sido diseñado por la Tesorería General de la Seguridad Social. Actualmente se cuenta con una experiencia piloto en la comunidad autónoma andaluza, pero el objetivo a medio plazo es extenderlo a toda España. Sus características se resumen básicamente en dos conceptos: se trata de una tarjeta inteligente y personalizada.

Para poner en contexto este asunto, hay que tener en cuenta en primer lugar que la cartilla actual tiene dos inconvenientes fundamentales: primero, es de tipo familiar (esto es, no es individual como podría serlo un NIF); asimismo, al ser de papel, el peligro de deterioro es grande.

Por su parte, TASS es una agradable amiga, y la información que contiene dentro abre todo un mundo de datos sencillo, interactivo, completo y con más funcionalidades que lo que se ofrece en la actualidad. Asimismo, no hay que olvidar que se trata de una sola tarjeta pero válida ante múltiples organismos y administraciones.

Comencemos por el principio. En el año 1994, La Tesorería General de la Seguridad Social firma un acuerdo con la Junta de Andalucía con el objeto de iniciar una experiencia piloto que consiste en la emisión de una tarjeta inteligente, personalizada, con la que se podrá acceder a diferentes informaciones de interés para el ciudadano, a través de terminales de información y gestión (TAIGs). Dentro de la Tesorería General de la Seguridad Social, progenitora y motor del proyecto, su responsable máximo ha sido y es Jesús Merino, Director del Centro de Control de Recaudación (CENDAR).

"Existen un beneficio fundamental:", asegura Merino, "en primer lugar, el usuario, de forma sencilla, tendrá la posibilidad de acceder a la información con un sólo dispositivo, su tarjeta; en segundo lugar, que con una sola tarjeta será posible acceder a la información de múltiples organismos".

En el proyecto llevado a cabo en Córdoba se estableció una línea gratuita de atención al usuario. El porcentaje de emisión de tarjetas correctas fue cercano al cien por cien (99,2%), con un nivel de respuesta satisfactorio (12 días como tiempo medio de respuesta) y un alto grado de utilización. "La respuesta del usuario fue incluso mejor de la que se esperaba", señala afirma Merino.

Ahora, el principal objetivo a corto plazo es concluir con la comunidad andaluza, objetivo que se persigue antes de finales de año. Cinco millones de tarjetas en esta primera fase, con casi 650 TAIGs, más de 4.000 PCs en las redes sanitarias y aproximadamente unos 1.300 lectores de huella digital. Se trata de un 19,4 por ciendo de la implantación total que se espera al final.

Por lo que respecta a la implantación a nivel nacional, Merino confirma que existen conversaciones, en lo que a la integración sanitaria se refiere, con otras comunidades autónomas, "pero aún es pronto para dar detalles". El objetivo, en cualquier caso, es haber concluido todo el grueso de Andalucía para finales de este año, y, para el año 2000 aproximadamente, haber estandarizado el modelo a nivel nacional.

Aunque Jesús Merino destaca con orgullo la capacidad que han tenido varias instituciones para acometer una empresa en común, afirma que no es a él a quien toca evaluar posibles relaciones en el futuro con otras entidades estatales.. "No es bueno correr, creo que el paso lógico ahora es consolidar lo que hemos empezado".

Un aspecto importante, por el cual se trata de un proyecto con perspectiva de futuro, es el paulatino proceso de descentralización de la Sanidad en nuestro país. Comunidades como el País Vasco, Cataluña, Canarias, Galicia, Andalucía, etc. ya gestionan por sí mismas, en tanto que el resto de comunidades se unirá pronto al grupo. Para todas ellas, el hecho de "emanciparse" de la administración central tiene un importante significado a nivel político, pero desde el punto de vista organizativo y operacional constituye un serio problema a resolver. A través del TAIG, mucho terreno habrá sido recorrido y, al menos, la comunicación con el ciudadano será mucho más fluída y cómoda.

Un dispositivo de validación

Aparte de los de rigor (nombre y apellidos, número de afiliación, fecha de nacimiento, fecha de emisión, ...), el chip contenido en la tarjeta, que ha sido suministrado por Motorola Semiconductores, incluye también datos específicos de cada una de las entidades involucradas y también datos biométricos del ciudadano. Estos datos se concretan en todos los rasgos particulares (deltas, contornos, marcas, ...) obtenidos de la huella digital, que se han examinado y que permiten una identificación unívoca.

Luego, la tarjeta cuenta también con una banda magnética donde están incluidos de nuevo el nombre y el NAF del usuario, además del código de identificación de la tarjeta, lo cual la hace compatible con el resto de las tarjetas sanitarias emitidas en el territorio nacional.

Con todo ello, una vez que la tarjeta se inserta en el TAIG, se valida el acceso a través de la contrastación de los datos biométricos incluídos en la tarjeta y los datos basados en la huella digital que que el lector incluido en el propio terminal ha registrado, y proporciona al usuario la información en modo multimedia, con imagen, sonido y animación.

En realidad, y aunque es la Tesorería General de la Seguridad Social quien se ocupa de la coordinación del proyecto, cuatro entidades han participado para ofrecer en TASS información a ellas vinculada: el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), para prestaciones varias -jubilación, viudedad, orfandad, incapacidad temporal o permanente, ...); el INEM, para prestaciones concretas por desempleo, además de la propia gestión de empleo y la formación ocupacional; el Instituto Nacional de la Marina (que se ocupa de cuestiones similares, relacionadas con el mar). Por su parte, Tesorería General ha incluido en el sistema de información todos los datos referentes a la afiliación del trabajador e inscripción de empresas, así como a la recaudación.

"Con todo ello", señala Merino, "el objetivo es que, a través del uso de la tarjeta en los terminales TAIG, el ciudadano reciba información y pueda realizar gestiones; ni más ni menos que eso". "El punto queda claro, si bien lo cierto es que es posible efectuar algunas transacciones básicas, pero la cuestión es hacer la vida más cómoda a este ciudadano, para que sepa lo que necesita saber, de un modo fácil". Se trata, pues, de agilizar la gestión. Entre esas transacciones básicas se encuentran la obtención de certificados, la tramitación de prestaciones, el control de presencia, cambios de médico, citas previas, partes por incapacidad laboral, ...

Por lo que respecta a la inclusión de otros datos dentro de la tarjeta, Merino recuerda que "el objetivo era y es incluir en ella datos que proporcionen validación (a través dela identificación del usuario) para el acceso a otras informaciones, en absoluto se pretende incluir información relevante, como por ejemplo historiales clínicos". "Toda esta información, por otra parte, queda muy pronto obsoleta", afirma.

El marco tecnológico

Pero lo más importante es que TASS es sólo la punta de un Iceberg. Bajo el plástico, tras el terminal, existe todo un mundo de gestión automatizada, de comunicaciones telemáticas y proceso avanzado de alto nivel, con plataformas informáticas extremadamente potentes.

"Lo primero que hay que saber es que TASS rezuma estándares". Así de explícito es Jesús Merino cuando se refiere al hecho de que el proyecto estará conforme a los estándares más importantes .

Como ya se ha mencionado, Motorola se ha encargado de diseñar y fabricar el chip; el sistema operativo de la tarjeta -que ha sido fabricada por la Fábrica Naci

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