Soluciones de filtrado para mejorar la productividad del negocio

El uso de Internet en el puesto de trabajo para cuestiones personales ha encendido las luces de alarma en las empresas. Un estudio reciente elaborado por Optenet revela que el 49% de la utilización del ancho de banda en las compañías no tiene nada que ver con la actividad profesional del negocio. Los contenidos que más tráfico generan son: prensa (5,65%), compras (7,32%), entretenimiento (5,15%), música (6,10%), pornografía (5,75%) –ésta es, si cabe, la faceta más polémica–, y correo web (5,90%), lo que representa un 30% del uso de la banda ancha total.
Estas peligrosas diversiones hacen que cada vez sean más las empresas que buscan fórmulas para atajar la evasión de sus trabajadores. Los empresarios están preocupados porque ven que la productividad de su plantilla decrece, por lo que creen necesario imponer normas que limiten el uso de la Red para asuntos personales. Y es que Internet es un arma de doble filo en el trabajo. Por un lado, fomenta la eficacia y la productividad en las empresas, facilita las comunicaciones y agiliza los trámites. Pero su versatilidad puede volverse en ocasiones en contra del negocio.
Una política de recursos humanos idónea para resolver estos conflictos es imponer códigos telemáticos o de conducta, o lo que es lo mismo, establecer una serie de recomendaciones generales que fomenten el uso responsable y productivo de los sistemas de comunicación. Esta práctica constituye un buen instrumento para orientar a los profesionales sobre los modelos de actuación más adecuados en cada caso.
Como soporte técnico, los expertos aconsejan, además de las tradicionales herramientas de seguridad (antivirus, cortafuegos, etcétera), recurrir a empresas especializadas en el filtrado de contenidos. Dichos filtros realizan un análisis semántico y pormenorizado de cada página y aseguran un bloqueo eficaz, sin que ello suponga un perjuicio para el desarrollo profesional del trabajador. Por otro lado, son altamente configurables y se adecuan a las políticas y códigos de conducta de cada empresa: navegación por tramos horarios, libre el acceso a la Red durante la hora del almuerzo, restricción sólo de determinados contenidos... En esta línea, hay usos personales que para determinados empresarios pueden resultar beneficiosos para la productividad del negocio. Si un empleado necesita ir al banco para realizar una operación, siempre será preferible que resuelva la transacción on-line, a que acuda físicamente a la entidad, con la pérdida de tiempo que conlleva.
En todo caso, lo verdaderamente importante es que las empresas sean capaces de analizar las desviaciones que se producen en el uso de los recursos, que estudien las causas que generan estar prácticas y, sobre todo, que establezcan acciones específicas destinadas a corregirlas. Además de absentismo y pérdida de productividad, un uso inapropiado de Internet puede desencadenar problemas de virus o spyware, mala imagen corporativa y, en el peor de los casos, liability (visita de sitios web ilegales).


N. Gómez del Pozuelo es directora de marketing y distribución de Optenet.

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