Simulacro de Tecnimap

Se han cumplido todos los pronósticos respecto a las Jornadas Tecnimap celebradas en Gijón. La improvisación y la mala organización han tenido un protagonismo evidente pues, como se había vaticinado, no se pueden organizar unas jornadas de esta índole apremiados por la necesidad de aparentar e intentar dar contenido, para lograr méritos de alcance exclusivamente político. Al no haber tiempo para presentar novedades respecto al Tecnimap del pasado año en Sevilla, las ponencias no resultaban atractivas y la asistencia a ellas era muy escasa. Para colmo de la escenificación bufa del disparate, en la ponencia estrella de la inauguración –en la que el conferenciante parece que ignoraba que estaba en unas jornadas orientadas al mundo de las TIC en las Administraciones Públicas– dedicada al cambio climático, el ponente debió de interpretar que estaba en una reunión política, centrando su discurso en fustigar a la oposición. Los organizadores podrían haber pensado en invitar a un ponente erudito-político que hubiera disertado, por ejemplo, sobre la influencia de las gafas de sol en la batalla de Lepanto. Puestos a jugar con incoherencias, cualquier decisión se puede justificar. Pero los organizadores –que tienen muy descontentos a los proveedores de nuestro sector, por abusar de su dinero– podrán presumir del número de congresistas que han ido a las jornadas y jugarán con una cifra entre los 6.000 y 8.000 asistentes. Imagino que no se atreverán a incluir en ella a todos los ciudadanos ajenos a las jornadas a quienes permitían el acceso al recinto por las tardes. Motivo por el que, los stands donde distribuían bufandas, mapas de carreteras, cerveza, etc., interrumpían el detalle. Un simulacro de Tecnimap para meditar sobre lo que no se debe hacer, y olvidar.

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