SIMO 94

Los detalles pormenorizados de la nueva estructura de Informat 94, adelantados por Alex Vieux, máximo responsable de su organización, han provocado la elemental pregunta: y de SIMO... ¿qué? Por si esto fuera poco, las últimas, confusas y contradictorias noticias generadas alrededor del certamen, de las que este periódico daba cumplida información en su número de la semana pasada, han venido a complicar aún más un panorama ya de por sí bastante confuso. No se comprende el mutismo de los responsables de este certamen, cuando son conscientes de que todo el sector está pendiente de una decisión inaplazable que salve su futuro. Los deficientes resultados de SIMO 93, propiciados por su decadente enfoque, auspiciaban la adopción de un tajante revulsivo capaz de atraer nuevamente el interés por la feria. Por este motivo, además de sorprender el incomprensible silencio de quienes ya tenían que estar ejecutando las nuevas directrices de un SIMO renovado, se ha contribuido a la creación de un ambiente de incertidumbre y especulaciones que afectan al porvenir del certamen, ya que transcienden, y se inmiscuyen en pronósticos sobre el posible relevo del equipo de dirigentes que ha sabido catapultar a SIMO a los lugares de privilegio que venía ostentando. Si, al parecer, la necesidad del cambio es asumida por quienes tienen algún tipo de responsabilidad en el evento (IFEMA), ¿a qué espera CITEMA para hacer pública la nueva estrategia? ¿Tan confiados están en sus dotes y posibilidades que no valoran el tiempo que se está dejando de ganar? o ¿viven momentos de inquietud, de desorientación, desasosiego o desilusión, que les atrofia la imaginación y coarta las ideas? La crítica situación exige medidas rápidas y transformaciones en profundidad. ¿Puede hacerlo CITEMA?

Las grandes decisiones requieren un período previo de escrupulosa reflexión ya que, una vez tomadas, cualquier dubitación en la puesta en marcha comporta efectos negativos de imprevisible alcance. Así lo deben estar entendiendo los sempiternos organizadores de SIMO que tiene que dilucidar sobre un problema de gran calado y una hipotética disyuntiva. Solucionar el primero, supone haber encontrado la fórmula idónea para garantizar el éxito y la virtualidad de la feria durante los próximos años. Hacer frente a la segunda, conllevaría un sacrificio personal de indudable valor, ya que supondría declinar la responsabilidad directa de la organización en un nuevo equipo. ¿Están en ello? Entendemos que, por su magnitud, se estén analizando las posibles decisiones con la mayor meticulosidad, pero, al mismo tiempo, advertimos de lo contraproducente de una excesiva -por la situación dominante- demora.

Hay que contar con CITEMA para poder utilizar SIMO como marca, matiz que consideramos muy conveniente. Sobre esta premisa, los responsables del futuro de SIMO deben orquestar, cuanto antes, la campaña de información adecuada para captar la atención de los verdaderos protagonistas de la feria: expositores y visitantes. Aplazar más el mensaje de la imagen renovada, respondería a un gesto de soberbia confiando en demasía en las nuevas propuestas, o a un abuso desmedido de la capacidad de aguante de los expositores, primeros y principales actores del tinglado. Se les pide colaboración y dinero, ¿a cambio de qué?

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