Ricoh ampliará su cadena de venta en España con empresas de software vertical

Espera cerrar su actual ejercicio fiscal con 8.500 millones de pesetas

A punto de cerrar el presente ejercicio fiscal con una facturación de 8.500 millones de pesetas, la compañía ya se ha trazado el objetivo de superar el 2001 con un incremento del 16%, para lo que tratará de llegar a acuerdos con algunas de las más de 3.000 compañías desarrolladoras de software vertical censadas en España y vender soluciones conjuntas, ampliando de esta forma su canal y su cartera.
Esta iniciativa se enmarca dentro de la nueva era en la que se encuentra la compañía donde el eje central es la digitalización. Ricoh quiere cambiar la visión generalizada acerca de dos figuras habituales del entorno corporativo, el fax y la copiadora con su integración dentro del mundo informático de la mano de los sistemas digitales.
Las máquinas digitales actuales nada tienen que ver con aquellas primeras que se lanzaron hace diez años cuyo mérito no es otro que procurar mayor calidad en la definición impresa. En esencia se trata de copiadoras pero que han sabido adaptarse a los tiempos actuales donde la ubicuidad es una meta conseguir dentro del entorno empresarial. “Los productos analógicos ya no tienen sentido. La tendencia pasa por que los fabricantes desarrollen productos digitales que son los únicos que permiten la interconexión. La versatilidad que deben asumir ahora las nuevas fotocopiadoras harán que su carácter modular les permita estar conectadas con cualquier dispositivo dentro de la empresa”, señalaba José Antonio Alonso, subdirector general de las áreas Comercial y Marketing de Ricoh España.
Junto a innovadores productos, Ricoh ha optado por la aplicación de un sistema de venta basado en el pago de copia realizada, una fórmula con la que pretenden ahorrar importantes ahorros en el gasto a sus clientes. Además, del servicio de mantenimiento con el que se venden todas sus impresoras, la compañía sufraga todos los costes que supongan el recambio de consumibles como tóner, fotoconductora u otras piezas. “De esta forma, el propietario de la máquina sólo tendría que pagar una cantidad fija por hoja impresa y se olvidaría de lo demás, sin tener en cuenta el abaratamiento sobre el coste total de la impresora”, sostiene Alonso.

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