Pymes y tecnología: hay futuro

En este mundo globalizado en el que vivimos, las empresas se ven empujadas hacia la necesidad de mejorar su productividad si desean seguir siendo competitivas en el mercado. Para alcanzar ese necesario incremento de la competitividad resulta imprescindible la incorporación de nuevos sistemas de gestión que optimicen los procesos de negocio, y en ello las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) juegan un papel muy importante.
En ese camino hacia la innovación, las grandes empresas españolas han logrado situarse en las posiciones de cabeza; sin embargo, las pymes avanzan a un paso más lento del deseable. Y es que en este caso el tamaño sí importa: el grado de implantación tecnológica varía enormemente de la gran empresa a la micropyme, y también se ve afectado por la ubicación geográfica, el sector de actividad... En definitiva, la brecha digital también está presente en el entorno empresarial, y más en una economía como la española, formada mayoritariamente por pymes, micropymes y autónomos.
En general, nuestras empresas no están a la altura de la media europea en cuanto a adopción e integración de las TIC, y tal vez se deba a que hasta el momento no nos hemos esforzado lo suficiente. España se sitúa entre las diez mayores economías del mundo, y sin embargo ni siquiera entramos en los 20 primeros puestos en cuanto a porcentaje del PIB destinado a I+D+i. Asimismo, somos el único país de la Unión Europea (UE) que ha perdido productividad desde 1995.
Algunos indicadores de referencia en materia de Sociedad de la Información (disponibilidad de infraestructuras, acceso a Internet, uso de PC...) parecen mostrar que estamos en el buen camino. Entonces, ¿por qué en los relativos al uso efectivo de la tecnología seguimos muy por debajo? ¿Cómo es posible que el 38% de las pymes españolas que disponen de PC sigan sin percibir los beneficios de la tecnología? ¿En qué nos estamos equivocando?
Para hallar soluciones a problemas difíciles es recomendable dar un paso atrás y mirar con perspectiva. Durante muchos años, el sector TIC se llenó de ideas que hablaban de políticas, soluciones y servicios dirigidos a las pymes, pero sin conocerlos. Se trataba de acercarse a ellas con las mismas armas que a las grandes empresas, con maquillajes más o menos sutiles, precios atractivos y un buen marketing de producto. Y aquí reside parte del problema: en función del tamaño de las empresas también varían las necesidades, las capacidades y las dificultades de las mismas.
Para conseguir llegar a la pyme, convencerla de la necesidad de subirse al carro tecnológico, es imprescindible disponer de soluciones personalizadas, adaptadas a las necesidades específicas de cada sector. Y para ello ha de existir un proceso de comunicación bidireccional y un conocimiento entre los proveedores tecnológicos y las empresas usuarias, que dará lugar a ofertas concretas a demandas específicas, que es la base del buen funcionamiento del mercado.
Ahora bien, alcanzar este objetivo no está únicamente en manos del sector TIC: se trata de un cambio conceptual, formal y estructural que requiere el alineamiento de todos los agentes sociales. Las Administraciones Públicas (nacionales, autonómicas y locales) juegan un papel trascendental en el impulso tecnológico de nuestras pymes, y deben ser secundadas por universidades, asociaciones, fundaciones y todo tipo de entidades, hasta conseguir situar a la economía española en el nivel que se merece en el ámbito mundial.
Tenemos los medios, los recursos, los conocimientos. No perdamos ni un minuto más para aplicarlos en el sentido correcto.


Alfonso Arbaiza es director gerente de Fundetec

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