"OCR es un mercado muy específico que requiere un alto grado de innovación"

Núria Camahort, directora general de IcarVision

Un proyecto puntual encargado a un centro de la Universidad Autónoma de Barcelona dio como fruto una empresa. La estrecha relación con este entorno, el apoyo de la Generalitat y el capital semilla han servido de abono a IcarVision, una spin-off de reconocimiento óptico de caracteres (OCR), que ahora se dispone a facturar su primer millón de euros. La tradición anglosajona de crear spin-offs o empresas surgidas a partir de proyectos universitarios lleva pocos años produciéndose en España. ¿Cómo ha sido su experiencia? - Está siendo muy positiva. IcarVision nació del Centro de Visión por Computador de la Universidad Autónoma de Barcelona (CVC), a raíz de un proyecto desarrollado en éste para el Casino de Barcelona con objeto de crear un sistema de automatización en la introducción de datos personales de todos sus clientes, ya que hasta ese momento se recogían a mano y era un proceso poco eficaz. Ese proyecto fue un éxito y el inversor (Grupo Peralada) decidió introducir el producto en el mercado. ¿Hasta qué punto ha sido decisivo para comenzar su andadura el apoyo de las instituciones públicas dependientes de la Generalitat, como el Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial (CIDEM) y el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI)? - Ha sido vital, ya que sin el apoyo de las subvenciones públicas a través de estos institutos de investigación e innovación no se habría podido contar con una base suficiente para empezar a desarrollar la empresa. Actualmente, existen otras dos empresas en el CVC. Y en cuanto al ámbito privado, ¿qué respuesta obtuvieron siendo una start-up o una spin-off recién salida de la universidad? - La Caixa, a través de un programa de capital semilla, ha sido también fundamental a la hora de contar con financiación privada inicial. De hecho, en lugar de reclamar ese préstamo inicial, ahora esta entidad financiera está valorando entrar en la empresa. Además de esto, el Grupo Peralada fue el inversor principal desde el comienzo. El hecho de ser una empresa de alta tecnología y con un mercado muy específico hace que la Administración, en este caso la Generalitat de Cataluña, tenga la oportunidad de invertir en I+D. Teniendo en cuenta que la inversión en capital riesgo en España es sensiblemente inferior a la que se realiza en el resto de Europa, ¿cómo se puede incentivar este tipo de proyectos? - Creo que la cultura empresarial en nuestro país no es tan propicia a asumir riesgos como puede ser la de Estados Unidos. Pero lo cierto es que las subvenciones y las oportunidades, sobre todo para las empresas tecnológicas, están ahí, y si bien es verdad que en ocasiones hacen falta muchos requisitos para cumplir las condiciones de los centros de empresa e innovación y del capital semilla, muchas veces son los propios planes de negocio los que están mal diseñados, o no se llevan a cabo por falta de voluntad. Quizás sería necesaria más facilidad a la hora de poner en marcha un proyecto empresarial, lo cual beneficiaría la creación de nuevas empresas con un perfil de alta tecnología. ¿Qué valor puede aportar una empresa compuesta por investigadores procedentes de la universidad, frente a otra con más experiencia en el mercado? - Fundamentalmente, la calidad del producto. La tecnología de IcarVision es muy robusta y avanzada. Esto hace que algunos clientes, tras acudir primero a grandes empresas con una amplia experiencia en tecnología OCR, acaben por requerir la nuestra. Por otra parte, en nuestra empresa el trasvase de tecnología entre la universidad y la empresa es constante. La base de nuestra formación es Ingeniería Informática y máster en Visión por Computador. Los dos fundadores de IcarVision son doctores del CVC y, desde el principio, el proyecto fue como un hijo para todo el centro. ¿El mercado de OCR es ya lo suficientemente amplio en España como para ofrecer productos finales al consumidor? ¿Cuál es su evolución? - Es un mercado muy específico y vertical que requiere un alto grado de innovación. Nuestros clientes más fuertes son hoteles, sistemas de control de acceso, notarías y entidades financieras, es decir, aquellos con procesos que requieran la identificación personal. Por otra parte, la tecnología OCR todavía no está asociada a un ahorro de tiempo y de dinero, pero cada vez son más las empresas que ven un valor añadido e incluso de comodidad hacia sus propios clientes. No es lo mismo tener un control de acceso manual para las visitas que uno digitalizado. Creo que esta tecnología está en un proceso de avance sólido. ¿Prevén alguna ampliación de capital a medio plazo? - Sí. El año que viene la composición del accionariado se modificará para dar entrada a nuevos inversores que han apostado por nosotros. Los dos socios fundadores tienen actualmente un 20% y un 24% del accionariado; el Grupo Peralada un 25%, y el resto lo componen pequeños inversores. ¿Cuál es su previsión de negocio para este año? - El año pasado facturamos 300.000 euros, y este año tenemos previsto triplicarlo y llegar a un millón de euros, por lo que el balance es muy positivo. Desde que se constituyó IcarVision en 2002, la evolución ha sido excelente. El año que viene tenemos previsto ampliar nuestro negocio en el mercado internacional.

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