Mariano Segura, director general del Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (CNICE): "Uno de los aspectos fundamentales de la formación del futuro es el trabajo colaborativo en red"

Desde la plataforma del CNICE, que centraliza el desarrollo de todo aquello que tiene que ver con las TIC aplicadas a cubrir todas las áreas del currículo de la enseñanza reglada, el aprendizaje y la formación, se muestra la satisfacción por la labor y difusión realizada para dotar al sistema educativo español de mayores cotas de calidad. Un avance que, según su máximo responsable, parte de una línea de actuación conjunta y común a nivel de todo el Estado.

¿Cuáles son las líneas de actuación prioritarias de CNICE?
- Desde sus orígenes el objetivo de CNICE es la implantación de las TIC en los centros educativos. Trabajamos en varios campos: la formación a distancia tanto de profesorado (FPAD), como de adultos y de enseñanza reglada (ERAD); la elaboración de contenidos y materiales didácticos, que se engloba en el programa Internet en el Aula. En este último aspecto, estamos haciendo mucho esfuerzo en el seguimiento y evaluación de la propia implantación. Además de estos grandes bloques, tenemos el propio servidor de CNICE, es decir, el portal educativo del Ministerio de Educación y Ciencia en el campo no universitario, vinculado directamente a la escuela. Pero también trabajamos desde comienzos del pasado año con programas europeos relacionados con las TIC, como con la iniciativa de la Comunidad Europea denominada eTwinning, el hermanamiento entre centros escolares europeos a través de Internet, y ahora vamos a iniciar otro nuevo para Sudamérica.

De todas esas iniciativas, ¿qué mejoras ha introducido el plan Avanz@?
- Seguimos avanzando y utilizando lo que ya se había puesto en marcha, ya que el programa de Internet en el Aula que se firmó el año pasado entre los ministerios de Industria, Turismo y Comercio; Educación y Ciencia y todas las Comunidades Autónomas es continuación, aunque con una mayor ampliación, del denominado Internet en la Escuela que se inició en el año 2002 con España.es. Una gran diferencia es que en estos momentos todos los firmantes están trabajando al unísono, con una gestión conjunta, además de contar con una mayor dotación económica, con una partida de 454 millones de euros hasta 2008, así como un replanteamiento en el modelo de algunas actuaciones. Todo el programa está gestionado a través de un comité técnico, que coordinamos desde CNICE, en el que están representadas todas las administraciones educativas, así como entidades como Red.es, que se reúne al menos cuatro veces al año para tomar decisiones y se trabaja en colaboración.

¿Qué tipo de modificaciones?
- Por ejemplo, la dotación de ordenadores y conectividad en los centros docentes se ha extendido mucho, por lo que ahora era necesario realizar un esfuerzo mayor en el área de contenidos para que se pudiera trabajar con esas herramientas. Otro aspecto importantísimo de este programa es el profesorado, que en último término es el colectivo que va a tener que poner en marcha todo lo anterior. Por ello el programa de Internet en el Aula tenía que intentar abordar todos esos frentes y de ahí que la propia firma del convenio entre Industria, que es el que dota de infraestructuras; Educación, como responsable de contenidos y formación del profesorado, y las CC.AA., ya que todo el sistema educativo está transferido, sea fundamental en este proceso. Creo que se ha dado un paso más allá al cambiar el modelo de tener Internet en la escuela a la propia aula educativa, es decir, del aula de informática a la informática en el aula, porque las necesidades de infraestructura han variado: hay conectividad, se plantea la dotación de ordenadores portátiles, de proyectores, de pizarras digitales,... Hay dos puntos importantes que incluye este convenio sobre el anterior: las actuaciones de convergencia para aquellos sectores menos favorecidos, como alumnos con necesidades educativas especiales, población inmigrante, etc., y otra para familias, con créditos blandos para adquirir material informático.

Uno de los aspectos prioritarios para implantar las TIC en la educación son los contenidos, ¿existen también desequilibrios regionales en este sentido?
- En el campo de creación de contenidos, elaboración de materiales y formación como tal no hay ninguno, ya que la premisa es que tienen que correr en todo tipo de plataformas. En un primer momento, estos materiales didácticos los empezó a elaborar el propio CNICE, sobre todo en el área de Secundaria, donde tenemos ya veintiséis web específicas en este sentido. Cuando surge el programa Internet en la escuela es cuando se empieza a plantear una elaboración conjunta con las CC.AA., principalmente de aquellas áreas que no estaban contempladas o muy desarrolladas aún, como Primaria e Infantil. Esto se ha seguido desarrollando ahora y tenemos catorce webs nuevas en cuya elaboración y creación de materiales han trabajado más de quinientos profesores. Con ello conseguimos completar todos los entornos curriculares y que seguimos ampliando. El desequilibrio como tal existe en materia de infraestructura y es algo que también se está intentando corregir, ya que son las propias CC.AA. las que definen su modelo de infraestructura, pero sí hay una tendencia a la uniformidad. Hay que tener en cuenta que hablamos en términos de empresa, sino que los volúmenes en el entorno educativo son muy altos, con unos siete millones de alumnos, y el esfuerzo que se está haciendo por parte de todos es muy importante.

¿Existe alguna modificación en el modelo de contenidos?
- Sí. Hasta ahora habíamos trabajado con un modelo de unidad didáctica como herramienta base y se ha producido una modificación en su planteamiento como tal, ya que por la propia experiencia que teníamos con el profesorado y aunque el material fuera bueno, era un método poco flexible para trabajar con él. Al igual que sucede con los libros de texto, el profesor es el que adapta ese material en función de sus necesidades y criterios y, en este sentido, las unidades didácticas estaban demasiado estructuradas. Por ello lo estamos modificando con un modelo de objetos de aprendizaje, de pequeñas unidades que puedan constituirse en distintos niveles: desde una fotografía, a un flash o una secuencia, etc. para que el docente pueda manejarlos hasta llegar a la propia unidad didáctica.

¿Significa eso que antes no había dado los resultados esperados o que no se había contado con el día a día del profesor?
- No exactamente, pero un aspecto evidente de que el material resulta bueno es cuando el profesor termina adaptándolo a su clase, como sucede con los libros. Incluso nos hemos planteado el propio fraccionamiento de las propias unidades que hay en este momento en dichos objetos de aprendizaje, lo que nos plantea un reto muy importante: cómo acceder a todos estos objetos y, por tanto, estandarizarlos. Para ello hay una comisión formada por CNICE, las distintas administraciones educativas y AENOR que está trabajando en una definición de estándares de metadatos, thesauros, etc. porque es una absoluta necesidad para todos. También se ha planteado, por decirlo de alguna manera, la creación de una plataforma estatal distribuida, es decir, que tenga núcleos de material en cada una de las diecisiete autonomías y otro dentro del propio Ministerio de Educación, donde se puedan dejar todos los objetos digitale

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