Los servicios de IBM, otra vez

La decisión de IBM España de crear una gran compañía de servicios denominada IBM Global Services a partir de su otra filial destinada al outsourcing IBM ISS, tiene una gran trascendencia. La decisión está destinada, según aduce la empresa, a reducir drásticamente los costes en la prestación de sus servicios, algo completamente imprescindible si que quiere seguir compitiendo en un sector en el que el volumen de trabajo es cada vez más una cuestión de precio. Este mismo objetivo era el que seguía el propósito -aún no abandonado pero que se ha paralizado por el momento- de construir una gran compañía externa de servicios informáticos pero bajo el control de IBM. La idea, ya avanzada en esta sección a finales de 1996, era la llevar a cabo la fusión de Insa, Dacinsa y Lab 200 con la filial española de CGI. La primera parte de la operación se realizó, pero la segunda parece haber embarrancado definitivamente. Esta operación que hubiera creado un grupo de unos siete mil millones era el paso previo para la creación de un gigante de los servicios en España, con la integración con la empresa donostiarra Ibermática, que factura en torno a ocho mil millones. Pero la negativa de las cajas vascas a ceder a IBM la mayoría del capital de la empresa de servicios, han aconsejado al final a la filial de IBM reducir su participación en el capital en un diez por ciento hasta el 31%. El objetivo de IBM, por tanto, se ha visto frustrado. Y bien puede ser esa frustración la que se esconda detrás de la decisión de crear IBM Global Services, en la que se integrarán alrededor de mil cien nuevos empleados, que junto a los 300 que ya tenía ISS, darán lugar a una empresa de 1.400 empleados y en la que, al parecer se concentrarán los servicios de outsourcing, integración de sistemas, consultoría, formación y mantenimiento. Pero mientras que la creación de una compañía externa tenía sentido en la disminución de costes no se alcanza a comprender que ventajas competitivas logrará IBM por agrupar sus servicios, pero manteniendo las condiciones de trabajo de sus empleados. Y tampoco está muy claro el futuro de este colectivo, máxime cuando la compañía ha hecho una dedididísima apuesta por los canales externos que ya están facturando una buena parte de los servicios que presta la compañía. Aunque el outsourcing, la consultoría y la integración de sistemas son más difíciles de vender a través de canales, por el alto nivel de formación que requieren, el mantenimiento o la propia formación son mucho más fáciles de externalizar. Y si no, al tiempo.

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