Los SAIs garantizan la energía de los sistemas y la protección de los datos

Palian el impacto económico negativo de caídas o picos de tensión, cortes de luz y ruido eléctrico

Cumpliendo la doble función de protección del hardware y de la información, los SAIs se han erigido en avales del funcionamiento de los equipos informáticos, sistemas y redes de las compañías. Conscientes de las contingencias, en su mayoría de carácter técnico, que se registran, los CIOs confían, cada vez más, en las capacidades de los sistemas de alimentación ininterrumpida para garantizar la autonomía, en caso de ausencia del suministro eléctrico. Garantizar la alimentación eléctrica en caso de interrupción del suministro representa, en ocasiones, la diferencia entre disponibilidad 24x7 o pérdidas millonarias. Además de proporcionar energía eléctrica, los sistemas de alimentación ininterrumpida (SAIs) regulan el flujo de electricidad, controlando las subidas y bajadas de tensión y corriente existentes en la red eléctrica. También conocidos como UPS (Uninterrupted Power Supply), este tipo de dispositivos, unidos a los generadores de backup, garantizan la seguridad de los datos, de forma permanente. La necesidad que tienen las compañías de que sus sistemas estén, en todo momento, operativos y sin fallos, ante la existencia de picos de tensión o caídas del suministro se ha evidenciado, más que nunca, en los últimos tiempos. Entre las principales ventajas de los SAIs, respecto a otros dispositivos de protección ante perturbaciones de la red eléctrica, destaca su capacidad para proporcionar alimentación ininterrumpida y libre de incidencias durante un tiempo prolongado, en caso de fallo del suministro. Adaptación selectiva Este tipo de dispositivos suministran seguridad, si bien cada empresa debe determinar cuál se ajusta más a sus necesidades y a la criticidad de su negocio. A la hora de invertir en un sistema de alimentación ininterrumpida, es preciso efectuar un análisis de las necesidades de seguridad que requiere la infraestructura tecnológica. El soporte 24x7 a clientes o la provisión de servicios de primera necesidad, como en el caso de empresas del sector energético, médico-sanitario o finanzas, determina, en buena medida, qué nivel de suministro eléctrico es necesario garantizar. El coste total de propiedad de la instalación es otro de los parámetros a analizar. Atender a factores como la necesidad de consumo energético, la superficie ocupada, la fiabilidad del sistema o la sencillez de las operaciones de mantenimiento son de vital importancia y han generado mejoras en las prestaciones de los SAIs. De hecho, hay compañías que ofrecen pólizas de protección de los equipos conectados, en caso de que falle la protección de los dispositivos informáticos a cargo del SAI, y sea necesario reparar o reponer los equipos dañados. Tipos y potencias Existen dos tipo de sistemas de alimentación ininterrumpida: los de alimentación de corriente continua, que transforman la corriente alterna de la red eléctrica convencional a corriente continua y la envían a los dispositivos conectados y a sus baterías internas; y los de corriente alterna, que, gracias a un inversor, transforman la corriente continua de las baterías en energía de corriente alterna. En función del ámbito y características del despliegue, así deberá ser la potencia y capacidad del SAI. Si bien en el caso de despliegues con bajos requerimientos es suficiente contar con un dispositivo SAI de tecnología standby pasivo (off-line), para entornos críticos es mejor proteger los equipos con tecnología line interactive. También están disponibles dispositivos SAI de doble conversión (on-line), que permiten modificar la corriente alterna en continua, para que los sistemas sigan en funcionamiento. Los proveedores suelen aconsejar la contratación de un servicio de mantenimiento de este tipo de dispositivo, con el fin de garantizar que funcione a pleno rendimiento. Realidades “alteradas” Las alteraciones en el suministro eléctrico pueden generar serios problemas, ya no sólo en el funcionamiento de equipos, sistemas o servidores, sino también desde un punto de vista financiero. Basta con revisar las cifras de pérdidas generadas cuando los sistemas de las empresas no están disponibles al cien por cien. Los apagones eléctricos de varias horas registrados recientemente en la ciudad de Los Ángeles (EE.UU) ya han tenido su reflejo financiero, si bien, por el momento, las compañías no han especificado su cuantía. Un estudio realizado por IBM ha demostrado que un equipo de sobremesa puede llegar a registrar más de 120 problemas de suministro al mes. Los efectos de dichas incidencias pueden variar desde los más sutiles, como el bloqueo del teclado y la degradación del hardware, a los más graves, como la pérdida completa de los datos o la destrucción de la placa base por incendio. Asimismo, y según Contingency Planning, entre los principales causantes de la pérdida de información, los apagones copan la primera posición. Esto demuestra que las “contingencias de carácter técnico” suelen ser los principales protagonistas. Con todo, las caídas o picos de tensión, los cortes de luz o el ruido eléctrico, es decir, interferencias de frecuencia de radio (RFI), suelen producir desde pérdidas de datos y daños en el hardware, hasta interferencias y errores en los programas ejecutables y los archivos de datos. Principales causas de la pérdida de datos ---------------------------------------------------------- Apagones 45,3% Tormentas 9,4% Explosiones causadas por incendios 8,2% Errores en hardware y software 6,7% Inundaciones 4,5% Caídas en la red 4,5% Errores humanos 3,2% Fallos en el sistema de aire acondicionado 2,3% Otros 6,7% “La protección resulta imprescindible, tanto en el centro de datos, como en las redes corporativas“ Vicente Chiralt, director de marketing de APC España y Portugal ----------------------------------------------------------------------------------------- “La protección eléctrica comienza con la prevención contra picos y sobretensiones”. Con estas palabras, resume Vicente Chiralt, director de marketing de APC España y Portugal, las principales pautas a seguir para “sobrevivir” a los apagones. Y es que un “SAI no sólo permite a los usuarios seguir trabajando hasta finalizar las tareas más urgentes, guardar los archivos y apagar el equipo, sino que también proporciona protección contra picos y caídas a televisores, teléfonos, faxes y módems”, expone el responsable. Una de las ventajas de los sistemas de alimentación ininterrumpida es que proporcionan autonomía durante un tiempo determinado al sistema, de forma que el usuario es capaz de salvar los datos ante un apagón u otra alteración de la energía. De hecho, en ocasiones, este tipo de contingencias suelen llevar asociadas réplicas, con lo que el riesgo de pérdida de datos o de daño en el hardware se incrementa considerablemente. Al respecto, Chiralt reconoce que “en las empresas, la protección resulta imprescindible, tanto en el centro de datos, como en las redes corporativas”. “En todos los entornos de actividad empresarial es viable la implantación de un SAI” Francisco Soriano, director general de Cener Coalba Energía ------------------------------------------------------------------------------------ Los sectores médico-sanitario, financiero, procesos industriales, telecomunicaciones, aeronáutica y navegación aérea son los mercados en los que se demanda principalmente este tipo de instalaciones. Francisco Soriano, director general de Cener Coalba Energía, expone que “básicamente en todos los entornos de actividad empresarial existe una solución que responde positivamente a la relación coste-beneficios de la implantación de un sistema de alimentación interrumpida”. Pese a ello, hay que subrayar la existencia de entornos críticos, “donde el uso de un SAI se torna imprescindible por temas de seguridad o por el impacto económico de la parada de los sistemas”, apostilla Soriano. En cuanto a las cargas más críticas, destacan los procesos de producción continua, quirófanos y aplicaciones sanitarias, control de

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