La seguridad biométrica se hace un hueco en los centros de trabajo

Apuestan por la seguridad como principal beneficio

Los olvidadizos de las tarjetas de acceso a edificios de oficinas y las empresas con necesidad de incrementar los niveles de seguridad, están de enhorabuena. Y es que la tecnología biométrica parece abrirse paso en los centros de trabajo. Así, al menos, queda reflejado en la encuesta semestral sobre tendencias de tecnología corporativa en la región EMEA (Europa, Oriente Próximo y África) realizada por Hitachi Data Systems.

Según el estudio, elaborado en base a un total de 840 entrevistas anónimas efectuadas en 21 países de la demarcación EMEA, el 55% de compañías considera posible la introducción de los sistemas de reconocimiento por iris y la huella dactilar.
Uno de los factores que estimulan el planteamiento por parte de las empresas de introducir la tecnología biométrica es el incremento de la seguridad en los centros de trabajo. De hecho, la encuesta revela que más de dos tercios de las compañías, exactamente un 68%, considera que el uso de la biometría en edificios de oficinas está justificado como medida de seguridad. En este sentido, Tony Reid, director de soluciones de almacenamiento de Hitachi Data Systems EMEA, considera que “las actitudes hacia la biometría mejoran a medida que la tecnología se hace más popular y la gente reconoce las ventajas cada vez mayores que aporta en el área de la seguridad”.
Sin embargo, parece que no todo son ventajas y es que alrededor de un 39% considera que pueden existir posibles reticencias por parte de algunos empleados y clientes a esta tecnología.
De hecho, hay casos en los que dicha reticencia inicial se convierte en un rechazo ante la posibilidad de que se cometan abusos e intromisiones en la intimidad, fruto de la grabación de los empleados por parte de compañías o incluso organismos gubernamentales. Alrededor de un 37% de los encuestados ha planteado esta preocupación. A este respecto, Reid considera que “las compañías tienen que cumplir con ciertos aspectos relativos a la normativa de protección de datos y privacidad que se refieren al tiempo durante el que puede ser almacenada la información de tipo personal y para qué puede utilizarse, lo que supone un reto en TI para muchos”.

Escasa disponibilidad a medio plazo
Sin embargo, el estudio también revela que menos de una sobre cinco instalaciones de tecnología biométrica está preparada para su uso en los próximos 12 meses. La preocupación sobre posibles disfunciones técnicas y brechas en la seguridad de los datos sugiere que la mayoría de instalaciones se retrasará, mientras los nuevos sistemas TI se desarrollan para ofrecer protección contra estos riesgos. Entre los problemas más habituales a los que pueden enfrentarse los empleados y las empresas que instalen este tipo de sistemas biométricos destaca el robo o pérdida del carné electrónico. De hecho, en torno a la mitad de los encuestados, un 51%, expone este riesgo y la consiguiente preocupación por la información almacenada en dicho soporte electrónico.
Asimismo, un 47% opina que las disfunciones de carácter técnico, como en el caso de que los empleados no puedan acceder a sus lugares de trabajo, podría ser otro posible problema a tener en cuenta.
“Uno de los mayores obstáculos para la adopción de esta tecnología es asegurar que los datos biométricos se almacenan de forma segura y eficaz, mientras se garantiza que el sistema puede funcionar adecuadamente en caso de que alguna parte de la red TI se caiga”, asegura Tony Reid, quien añade que “esto obliga a las compañías a actualizarse en cuanto a procesos de continuidad de negocio e invertir en tecnologías como la replicación remota y el backup de datos, la gestión de datos automatizada y la encriptación de la información”.

Apoyo del sector público
Una de las conclusiones más aplastantes del análisis llevado a cabo por la compañía es la evidencia de que el uso de la biometría cuenta con el apoyo gubernamental y financiero. En particular, el 80% de los encuestados asegura que está justificado su uso para el control en fronteras y la seguridad en edificios oficiales, mientras un 89% incluso afirma que está justificado en servicios de seguridad. Un porcentaje similar apoya el uso de la biometría para la validación de tarjetas de crédito, exactamente un 74%, así como documentos de identidad, e incluso permisos de circulación.
Sin embargo, frente al serio apoyo del sector público y financiero a la adopción de esta tecnología, fruto de las ventajas que aporta en materia de seguridad y almacenamiento de datos, también existen otros sectores que parecen no tenerlo tan claro. Y es que en el caso de la administración del pago de seguros de asistencia social un 53% está a favor, frente a un 40% que está en contra.


Riesgos en la implantación de la tecnología biométrica
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Seguridad de datos, que lleva a delitos como el robo del carné de identidad 51%
Disfunciones técnicas 47%
Resistencia de los empleados y/o los clientes 39%
Abusos del estilo “Big Brother” 37%

Fuente: Hitachi Data Systems

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