La Junta de Extremadura compra software propietario

La Junta de Extremadura, con el proyecto JARA para la modernización de los sistemas de información del Servicio Extremeño de Salud, ha tomado una decisión que, sin cuestionar si es positiva o negativa en sí misma, resulta chocante. Porque, siendo una abanderada del software libre –con proyección internacional, ya que incluso prensa de Estados Unidos se ocupó del tema– ha adjudicado un concurso por unos 25 millones de euros –con un coste en licencias que rondará los 10 millones– en el que tendrá esencial protagonismo el software propietario. Precisamente cuando, para el proyecto JARA en concreto, la Comunidad de software libre esperaba que se diera el paso decisivo para que la Junta creara aplicaciones en software libre que pudiera evitar pagos de licencias, y posibilitara su estudio, modificación y distribución libremente, lo que significaría el respaldo definitivo a las políticas tecnológicas del primer mandatario Rodríguez Ibarra.
Desde hace dos años aproximadamente, diferentes directivos de la Junta han ido apareciendo en distintos medios de información y eventos hablando de su producto estrella, Linex, explicando el gran avance que había supuesto en el área de educación y en el proceso de alfabetización digital de la población extremeña, haciendo hincapié de que también facilitaría la posibilidad de potenciar la creación en Extremadura de una industria de servicios alrededor del software libre, con el previsible incremento de creación de empleo. Sus testimonios parecían poner en entredicho la visión de otros Gobiernos, al no impulsar y utilizar software libre en los sistemas de información de la Administración Pública.
Muchos defensores del software libre se verán sorprendidos por la decisión tomada, y comentarán el flaco favor que les hace la Junta de Extremadura, al hacer perder toda credibilidad en la utilización del software libre para construir aplicaciones críticas, más complicadas y complejas, relegándole a la construcción de aplicaciones que quedan dentro del ámbito educativo y doméstico. Sin embargo, los políticos no tendrán ningún problema en adaptar su antiguo discurso a las nuevas circunstancias por aquello, quizás, de que suele dar buenos resultados poner siempre una vela a Dios y otra al diablo. En cualquier caso, el hecho equipara más a Extremadura con otras CC.AA., por dar la impresión de que ahora ella cree un poco menos en el software libre.

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