La crisis llegó a España…

Después de un crecimiento del PIB habitualmente por encima de la media europea, España se enfrenta ahora a un aterrizaje brusco de su economía enmarcado en una ralentización mundial. Esta desaceleración se concreta en una crisis crediticia que afecta a todos los sectores y empresas a la hora de encontrar fuentes de financiación, en una escalada del precio del petróleo y las materias primas y en los crecimientos modestos de grandes economías como la alemana y la estadounidense. España también se ve afectada por el desplome del sector inmobiliario y el bajo crecimiento del turismo, industrias pilares de su economía. En estos tiempos de ‘estanflación’ (estancamiento e inflación) la falta de competitividad y de crecimiento que afecta a varias empresas nacionales requiere un impulso estratégico de las tecnologías. Éstas les permitirá incrementar la productividad y la innovación, también en los sectores más intensivos en mano de obra.

La crisis como nueva oportunidad de negocio
En tiempos de desaceleración sólo los proyectos empresariales más sólidos y diversificados tienen más oportunidades de salir adelante. Del mismo modo, las empresas que progresan en este contexto no son necesariamente las más grandes, sino las más ágiles, con mayor capacidad de adaptación frente al mercado y a la competencia. Asimismo, en tiempos de “vacas flacas” se presentan oportunidades muy favorables de ir ganando cuotas de mercado o de liderar la concentración de un sector, debido a la desaparición de las empresas no competitivas, así como de poder implementar proyectos en la organización con un compromiso y una urgencia superiores a lo que es habitual en períodos más prósperos.

Inversión en tiempo de crisis
En épocas de crisis las empresas se empeñan en reducir los gastos operacionales llevando a cabo acciones de reestructuring o al menos de recorte de presupuestos. Pero las inversiones que se realicen en época de crisis pueden ser más determinantes que en periodos normales, donde todas las empresas invierten al unísono. Un campo de inversión fundamental hoy, especialmente para España, que acusa un retraso histórico en ese campo, es el de la tecnología. Así, al acometer inversiones tecnológicas claves, las empresas pueden aprovechar las oportunidades de posicionarse frente a su competencia cuando la coyuntura vuelva a ser positiva. Alineando las Tecnologías de la Información con la estrategia corporativa, las empresas lograrán ventajas competitivas en el entorno empresarial actual fomentando la flexibilidad, la agilidad y la innovación de un negocio globalizado. La empresa podrá ofrecer novedosos productos y servicios, optimizar los procesos internos (incluso outsourcing/outtasking) y externos (integración de los clientes, proveedores y partners), o agilizar la integración en procesos de fusión y adquisición, entre otros beneficios.

El papel de los sistemas
Al fortalecer sus sistemas de información, la empresa puede conseguir ventajas competitivas dando más importancia estratégica y operacional a los datos internos y externos de su organización, haciendo posible una mejor toma de decisiones en diversos niveles, ganando en eficiencia organizacional. La tecnología puede proporcionar en el entorno competitivo actual una información muy detallada que puede desembocar en un conocimiento muy valioso a nivel del mercando o a un nivel más interno (análisis de las desviaciones...). Las soluciones a destacar actualmente son las que mejoran la visibilidad del negocio (cuadros de mando integral), la gestión más eficiente de los procesos core de la empresa (sistemas de gestión), así como las soluciones de business intelligence y de enterprise 2.0 (portales, blogs, e-commerce...). Estas herramientas, al ofrecer también soluciones de seguridad de la información, integración de los sistemas y datos y una gran movilidad de acceso a la información, dotan a la empresa de valiosos recursos para maximizar la productividad.

Al invertir en soluciones TIC…
En época de ralentización económica hay que focalizar la importancia de un sistema de información tanto desde el punto de vista de la reducción de costes como del aumento de ingresos. Hay que plantear la inversión en TI en base a los retornos que puedan proporcionar a largo plazo y evaluando los riesgos de desviación en resultados. Es importante considerar una inversión en TI como un proceso de cambio que implica a varios niveles de la organización, y alinearla con las necesidades reales del negocio. Por último, es preciso seleccionar bien los diversos actores que intervendrán a la hora de comprar y de implementar la solución en la empresa.


Sandro Pichegru, analista senior de Penteo ICT Analyst

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