La clínica Ruber apuesta por la aplicación de las TI a la medicina

Diagnóstico a través de sistemas de tratamiento de imágenes

Desde su fundación en 1942, la clínica médico quirúrgica Ruber ha sido una de las pioneras en nuestro país en adoptar las Tecnologías de la Información (TI) para su aplicación en la medicina. Las ventajas de su utilización se traducen en mayor calidad de la asistencia médica con una relación costo/beneficio aceptable.

Cuando en 1942, los doctores Manuel Ruiz y Francisco Bergaz fundaron la clínica médico quirúrgica Ruber, dejaron muy claro que su objetivo era ofrecer una atención sanitaria basada en la calidad de los equipos profesionales y los últimos desarrollos en equipamiento tecnológico. No en vano, la clínica ha sido considerada siempre como un lugar de referencia para la sanidad española. Allá por los 50, el centro médico instaló la primera bomba de cobalto en España, y en 1974, el primer escáner de nuestro país, el tercero que se instalaba en el mundo después de los de Londres y Marsella.
Bajo esta premisa, casi 60 años más tarde de su fundación, la clínica Ruber sigue apostando por los últimos desarrollos tecnológicos, y ahora es el turno de las Tecnologías de la Información (TI).
En un primer momento, Ruber decidió, como cualquier otra empresa, introducir las TI en sus sistemas de gestión administrativa y gestión empresarial. Sin embargo, más allá de los sistemas de gestión empresarial, la clínica apostó por la aplicación de TI a la medicina, y para ello gasta al año entre 500 y 700 millones de pesetas de un presupuesto anual de 5.000 millones de pesetas.
Así, la clínica ha introducido sistemas de diagnóstico a través del tratamiento digital de imágenes, una técnica que se aplica principalmente en cinco áreas: rayos X, escáner, resonancia magnética, ecografía y vascular.
“La informática entra desde el principio en el sistema de tratamiento de imágenes. La fuente de rayos emite una radiación, que es leída por los detectores, y que digitalizan la información en unos y ceros, para después pasar al ordenador para convertirse en una imagen que es la que manipulamos nosotros”, explica el Dr. Alfredo Sánchez Bustos, director médico de la clínica.
Las ventajas que aporta este sistema se traducen principalmente en tres: el control de la radiación, y la transmisión y manipulación de imágenes. Así lo explica el Dr. Sánchez Bustos: “Una de las ventajas es la disminución de radiación para el enfermo o paciente. La informática nos permite manipular la dosis de radiación a la que es expuesto haciéndola más baja, y si hay errores no se necesita volver a repetir la exploración porque la imagen es manipulada en la consola de trabajo. Además, facilita la transmisión de las imágenes a los PC de las consultas de los doctores”.
Más explícita resulta Marina de la Fuente Gómez, jefe del departamento de Diagnóstico por Imagen, al explicar que “en otras áreas donde la tecnología está más avanzada como es la sala de angiografía digital, resonancia magnética y escáner, las posibilidades de adquisición de datos mediante análisis holométricos, nos permite la manipulación de la imagen de manera indefinida. Podemos analizar separadamente diferentes órganos y tejidos, hacer reconstrucciones multiplanares (estudios en diferentes planos del espacio) y hacer reconstrucciones en 3D que nos permite hacer una endoscopia virtual (obtener datos e imagen de las estructuras internas del paciente)”.
Marina de la Fuente coincide con Sánchez Bustos a la hora de señalar la principal ventaja de este sistema. “Nos permite hacer una exploración sin que sea molesta para el paciente, hacer estudios vasculares de cualquier parte del organismo, en el escáner hacer contrastes iodados. Y aquí sí hay un porcentaje bajo de alergias, pero con la ventaja de que las contraindicaciones que tiene una arteriografía convencional inyectando una arteria con un cateterismo, las complicaciones que la angiografía convencional tiene con el escáner o la resonancia magnética, no las tienes, y la sensibilidad y fiabilidad de estas técnicas diagnósticas de tratamiento de la imagen es del 90%, es decir, casi como una angiografía tradicional”.
Tras esta explicación, podría suponerse que existe cierto margen de error, pero la doctora se apresura a aclarar la cuestión. “El error es mínimo. Nuestra experiencia con el escáner es que somos capaces de diagnosticar aniorismas (pequeñas dilataciones de los vasos intracraneales) de 2 mm. Y la gran ventaja es que al poder hacer imagen de 3D, rotamos la imagen y damos información al cirujano de cómo se debe intervenir ese caso. Por tanto hemos disminuido los riesgos a la hora de hacer una intervención”.
Otra aplicación es apuntada por el Dr. Sánchez Bustos al señalar que se ha puesto en boga entre los cirujanos utilizar, en el momento de la intervención, un sistema virtual de la propia cirugía. Es decir, mientras el cirujano está interviniendo, está viendo en una pantalla e incluso directamente a través del microscopio sumado y simulado, lo que llama neuronavegador, una imagen virtual obtenida a través de estas técnicas.
“Es decir, nos permite navegar virtualmente dentro de cualquier órgano, y el señor que va a intervenir puede virtualmente saber qué está detrás o qué órgano se va a encontrar, o qué estructura anatómica está ahí próxima a donde él está interviniendo, sin tenerla que ver directamente, sino de una forma virtual, en base a las imágenes, las está viendo, con lo que ha mejorado notablemente los daños colaterales de una cirugía o cualquier actuación”, señala.
Sin embargo, a pesar de que reduce el tiempo de exploración para el paciente, que obtiene una menor incidencia de radiaciones, el sistema aumenta el tiempo de trabajo del médico, aunque con la ventaja de aportar mayor precisión por parte del médico.
“Al acortar los tiempos de exploración, Las nuevas unidades diagnósticas también acortan la radiación. El gran beneficio que tiene el paciente es que no se le radia, con lo que eliminas los efectos colaterales de la radiación, ya que no existe radiación dispersa y el tiempo de radiación se ha disminuido, por lo que se aumenta la calidad y precisión del diagnóstico”, señala la doctora Marina de la Fuente.
No obstante, esta premisa no sirve para el caso de la resonancia magnética. “En el caso de la resonancia magnética que requiere tiempos de exploración largos, y aún estamos viendo cómo avanza la tecnología en resonancia magnética, y los tiempos son más cortos que antes pero siguen siendo largos para el paciente e incómodos, pero todo llegará”, aclara.

Captación de las imágenes
En el caso de una resonancia magnética, los elementos básicos son un campo magnético, un radiotransmisor y una bobina o antena receptora. La captación de las imágenes se realiza en base al movimiento de los átomos de hidrógeno, donde hay un extremo negativo y otro positivo, que crean las cargas en el campo magnético y éste es recogido en función del eco de las ondas.
Una vez tomada la imagen, es manipulada en la consola de trabajo, que cue

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