La alianza con IBM supone una consolidación del proyecto empresarial de Ibermática

Nieves Sarriá, Directora General de Ibermática

Un día antes de finalizar 1993, Ibermática ponía broche de oro al año de su vigésimo aniversario con la firma del acuerdo que suponía la entrada de IBM en el capital de la empresa vasca. Se abría así una nueva etapa en Ibermática, marcada por el inicio de un proceso de colaboración con el fabricante norteamericano, que los responsables de Ibermática contemplan desde una óptica eminentemente optimista. Evidentemente, hay razones para este optimismo; tras un bache en 1992 que supuso perder 285 millones de pesetas, lo que obligó a la compañía a acometer una dolorosa reestructuración, Ibermática creció un 6,6 por ciento en 1993, obtuvo casi cien millones de pesetas de beneficios y aumentó su plantilla en más del ocho por ciento.

Tras la reciente entrada de IBM en el capital de Ibermática, ¿qué gana realmente Ibermática, desde el punto de vista estratégico?

- Básicamente, consolidación empresarial a largo plazo. Cuando planteamos el plan estratégico para el período 1993-1995, vimos que era necesario, además de hacer evolucionar nuestra oferta para responder a las necesidades del mercado, reforzar el posicionamiento institucional de la compañía en el sector. Desde este punto de vista, el que este posicionamiento institucional se plantee con la incorporación de un socio estratégico como IBM, que apuesta por la consolidación del negocio de Ibermática, debemos entenderlo con el mayor optimismo. Formar parte de uno de los grupos importantes de oferta en el mercado, nos aporta un valor positivo de cara a un escenario futuro que va a ser radicalmente distinto al actual.

A partir de este planteamiento, podría desprenderse que Ibermática se encuentra en una posición poco sólida, algo que, creo, no se corresponde con la realidad...

- No me gustaría que se interpretara esto. No es que en este momento Ibermática tenga una posición poco sólida, pero sí es cierto que contar con un aliado estratégico como IBM, que es la empresa más importante del sector, ofrece una posición en el futuro que permite acceder a determinados mercados y proyectos a los que quizá no podríamos acceder como Ibermática. Esto es diferencial e importante. La alianza con IBM puede dar a Ibermática un mayor desarrollo de su proyecto empresarial, pero habrá áreas en las que colaboraremos, y otras en las que competiremos.

¿Cómo se contempla desde Ibermática la participación de IBM en una empresa como CGI Informática, que es unos de sus competidores directos?

- Hemos firmado un marco de colaboración entre IBM e Ibermática que define cuáles son las reglas del juego que vamos a seguir en nuestra relación, cómo vamos a coordinar ambas empresas, en qué sectores o proyectos vamos a colaborar, etcétera. Evidentemente, CGI Informática es un elemento a tener en cuenta en nuestra relación con IBM, pero también lo es el área de servicios de IBM, que es muy importante. Al final, quien va a decidir cómo debemos funcionar va a ser el mercado. El cliente es el que manda; él es el que va a decidir con quién quiere trabajar, por lo que no vale la pena realizar otro tipo de planteamientos que incluyan un reparto de mercado. La oferta de servicios es un proceso dilatado en el tiempo, que requiere que el cliente se encuentre confortable con su suministrador.

En 1992, Ibermática acometió una profunda reestructuración que supuso una reducción de plantilla importante. ¿Ha concluido ya este proceso?

- La reestructuración afectó al área de lo que nosotros llamamos soluciones -que es el área OEM- y venía a reflejar la situación de un mercado en recesión. El segmento de servicios está creciendo, pero el negocio de hardware sigue cayendo, y este distinto desarrollo era algo que se preveía ya hace unos años. Por ello, en 1990 decidimos separar la actividad de consultoría de la de OEM, estableciendo dos divisiones distintas. La actual Ibermática es la evolución de la división de consultoría. La otra parte de la compañía sufrió una importante caída en 1992, en parte por la recesión generalizada del negocio hardware, y en parte porque estaba muy orientada al mercado de industria, un área en el que la crisis ha sido muy fuerte.

La reestructuración que tuvimos que acometer fue muy importante; ciertos perfiles profesionales pudieron ser absorbidos por Ibermática, y otros se integraron en una nueva empresa -Ibermática Sistemas- que recogía la oferta de esa división de soluciones, y todo el know-how existente en este área. Creada con una dimensión relativamente reducida, Ibermática Sistemas está integrada en el Grupo Ibermática porque queríamos que tuviera todo el apoyo del Grupo, pero que a la vez contara con la suficiente y necesaria flexibilidad. (Ibermática Sistemas facturó 450 millones de pesetas en 1993, con unos beneficios de 30 millones).

¿Cómo se ha vivido en el resto de la empresa esta reestructuración?

- Por parte del personal de Ibermática hubo una actuación muy profesional, entendiéndose perfectamente la necesidad de reestructurar la empresa. En lo que se refiere a Ibermática Sistemas, la plantilla está muy motivada y ha superado la reestructuración.

Tras la instalación de The ASK Group en España, ¿cómo está evolucionando el negocio Ingres, y como es la relación con ASK?

- A finales de 1992, cuando ASK planteó que se instalaba en España, establecimos un nuevo marco de colaboración que preveía un reparto de cuentas y sectores en los que permanecería Ibermática, y otros en los que se podía situarse ASK (principalmente en el mercado de la distribución). Una vez definidas las fronteras, que fue lo más complicado, el funcionamiento ha sido muy correcto. El crecimiento que hemos tenido en 1993 en el área Ingres ha sido muy fuerte (en torno al 30%), especialmente en sectores como el de universidades, donde -en algunos proyectos concretos- se han unido la división Ingres con la de consultoría de la propia Ibermática, con el fin de ofrecer una solución completa.

En un análisis por sectores, suele acusarse a Ibermática de que el sector financiero pesa demasiado en el volumen total de su negocio. ¿Cómo va a evolucionar esta realidad?

- Nuestra presencia en el sector financiero es muy importante, pero hay que destacar que no tenemos nuestro riesgo concentrado en tres clientes, sino que la penetración es amplia, tanto en el entorno de la Banca, como en el de las Cajas. Por otra parte, dada la evolución de la demanda del sector informático, el sector financiero es uno de lo que mantiene o incrementa su inversión, lo que compensa el parón que se ha producido en el área de la Administración Pública. Nuestra previsión era que el sector financiero representara el 50 por ciento de nuestro volumen de negocio en 1993, pero a mitad de año hubo que reconsiderar esta cifra, al observar la reducción de la inversión en el sector de la Administración Pública. Por lo que se refiere al sector industrial, debe destacarse que si bien las PYMES industriales han dejado de invertir en informática, las grandes cuentas mantienen la inversión, incluso en proyectos de nuevas tecnologías aplicadas a procesos de negocio.

¿La creación el año pasado de una unidad independiente para el mercado de la Administración Pública ha supuesto una mayor penetración en este área?

- Lo que nos ha permitido la creación de esta División es poder tomar decisiones relacionadas con este área de negocio de forma más ágil, algo que hemos tenido que hacer durante el año pasado porque nuestras expectativas de negocio no se cumplían. Desde este punto de vista, la creación de la División es positiva.

En un análisis por sectores de actividad, ¿cómo cree que va a evolucionar cada área?

- Consultoría en tecnologías de la información -arquitectura, innovación de procesos, estrategia de tecnologías, definición funcional que incorpora tecnología, etc.- va a ser

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